La reconquista de mi despacho (2)

Archivado en: dietario — Juan Urrutia a las 8:08 am el Viernes, Octubre 3, 2008

He aquí otra joya que he encontrado en otro billetero, esta vez de color marronaceo claro o amarillento. Se trta de un cita de “Cumbres Abismales” de Alexander Zinoviev. No estoy seguro de que no cometa errores en la transcripción pues se trata de una nota manuscrita por un colega de Facultad el año de la tarara.

Lo que me encanta de la cita es el contraste con las ideas vagas de tanto profesional de la ética y de tanto intelectual ocupado en pensar hoy sobre las normas sociales, su emergencia y su permanencia o desintegración. Es el poder de la litertura en estado puro. Léanla con unción:

Si apelas a la moral, dijo el Intelectual, no olvides que también ella es dependiente y variable.
No, dijo el Desviacionista, lo que tu llamas moral no es moral. Es propaganda, proselitismo…La moral auténtica nunca es oficial. es siempre la misma. O existe o no. Carece de toda base, exceptuando la decisión de algún individuo de ser moral. No delates, mantén la palabra dada, ayuda al débil, lucha por la verdad, no seas el primero en lanzarte a por el pan, no cargues sobre los demás lo que puedas hacer solo, etc…¿hay algo más sencillo?

Pero dí, ¿ encontraste muchas personas así?

Cabe suponer que existe una situación donde la sociedad se mantendría a un cierto nivel gracias a que vive en ella una sola persona moral. Si desparece solo por casualidad puede aparecer uno nuevo. Puede no existir.

Es poco consolador lo que dices, dijo el Intelectual, no queda lugar para la esperanza.

Somos hombres, dijo el Desviacionista, y no la necesitamos.

¿Necesitamos la esperanza? me pregunto yo y me contestó: ¡¡NO!!

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