La reconquista de mi despacho (1)
Después de no menos de tres años dejando que se acumulen los papeles de manera cancerosa, este fin de semana pasado he comenzado la reconquista de mi despacho. Y he contrado cosas realmente inusitadas que iré dando poco a poco.
He aquí un recortito de periódico sin fecha, un pedacito de papel que yacía enterrado en un viejo billetero de piel marrón:
Nota curiosa la presencia, juntos y revueltos con sus respectivas familias, de dos catedráticos de la Universidad de Bilbao, economistas. A uno le ha entrado el fervor por el asunto futbolero desde hace hace un par de años. Será cuestión de comenzar una tesis doctoral sobre el poder de captación del farolín bilbaino por antonomasia, el tal Javier Clemente. El otro es socio con carné del Barcelona. Lo de la comida en el camino lo arreglaron, previsiblemente a base da pan amb tomaca y bacalao al pil pil.
Recuerdo que el autor de esta notita periodística era Pacho Unzueta que hoy todavía sigue en El País y que los dos catedráticos éramos Salvador Barberá y yo.
En mi caso hay una inesactitud porque fuí socio del Athletic, que entonces se llamaba Atleti de Bilbao, desde mi tierna infancia (aquella época en qye había que tener “emblema” para entrar al campo) aunque luego me dí de baja cuando decidí convertirme en un intelectual. Más tarde me di cuenta del error pero no me volví a dar de alta y me alegro pues todavía me entristezco casi todos los domingos y hasta tal punto que he roto con el Athletic (ahora sí).
Pero este desenterramiento me recuerda, además de que ganamos al Barsa de Maradona por un golito de un ex alumno de mi mujer, otra de las razones por las que no quiero saber nada, al menos de manera oficial, del que ha sido mi único equipo (puedo ser traidor, pero no soy promiscuo)
Y esta razón adicional tiene que ver con Pacho Unzueta. Pacho ecribía, años más tarde, un libro sobre Bilbao en el que, para ir haciéndose a la idea de dejar de ser tan nacionalista como había sido, se afirmaba a sí mismo como bilbaino y jugueteaba con el Athetic como icono. Ahí decidí que si ero eso lo que nos unía mejor me daba de baja de este equipo y trataba de enfrentar sin tapujos lo que me separa de gente como Pacho y como otros muchos bilbainos en Madrid, por otro lado muy buena gente todos ellos.
