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Kontraren Kontra

Esto es lo que yo era para Micaela Urberuaga Sansebastián: un kontraren kontra. Frente a lo que pudiera creerse, ser un kontraren kontra no quiere decir, según la lógica del euzkara, estar en contra de los que están en contra, sino llevar la contraria por sistema.

Me llamaba Kontraren Kontra especialmente cuando a las 8 de la mañana de un dí­a cualquiera de mi infancia, yo insistí­a en añadir mantequilla de posguerra a un humeante chocolate a la taza, en lugar de untarla sobre un pan negro adquirido gracias a la cartilla del racionamiento.

Parece que, según ella, yo siempre y en toda ocasión, y no solo en esa hora temprana antes de ir al colegio, estaba en contra de todo. He repasado mis obsesiones básicas y he descubierto que aquella mujer áspera tení­a razón; pero solo en parte. Hay, en efecto, muchas cosas de las que estoy en contra. De momento he confeccionado una primera lista que puede leerse como un manifiesto. Pero también es cierto que, a pesar de que no lo considero necesario para sentirme un ciudadano responsable, en cada caso estoy a favor de algo que sustituirí­a con ventaja aquello de lo que abomino.

Estoy:

  • En contra del sentido común y a favor del pensamiento crí­tico sea lo que sea esto último.
  • En contra del conservadurismo y a favor de la experimentación.
  • En contra de la estabilidad en cualquiera de sus sentidos no técnicos y a favor de la destrucción creativa.
  • En contra de la propiedad intelectual y a favor de la rivalidad cooperativa, es decir, de desvelar mis logros para que no me pueda dormir en mis laureles (que por otro lado no serí­an tales si no desvelara mis descubrimientos).
  • En contra del Estado de las Autonomí­as y a favor de un Estado Confederal.
  • En contra de la transparencia y a favor del pudor en todos los órdenes de la vida excepto ese en el que usted está pensando.
  • En contra de las universidades tal como están hoy configuradas y a favor de una universidad emprendedora.
  • En contra de las capillitas crueles y a favor de la tolerancia y de la igualdad de oportunidades.
  • En contra del diseñador inteligente y a favor de la evolución.

Para cada uno de estos temas puedo aducir al menos un post y en los casos más sangrientos varios posts; pero reseñarlos me parece una actividad sin interés ya que no se trata de demostrar nada sino, más bien, de recitar una letaní­a que alivie mi «trancazo» de invierno.

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Juan Urrutia , economista y filósofo mundano. Bitácora en la red desde 2003.