Ya somos 1441 suscriptores de la RSS indiana. ¡Únete! RSS indiana

Juan Urrutia

22 de noviembre de 2009

Kontraren kontra

¿Nada que decir? Eso es lo que pensaba cuando redacté mi última columna para Expansión, que no había nada más que decir sobre la Gran Recesión que fuera novedoso o relevante. Aunque al final de la columna abría un portillo diminuto a la posibilidad de decir algo, sigo pensando que una buena dosis de comedimiento verbal no vendría mal a la salud pública ya suficientemente asustada por el presunto mal posicionamiento de la economía española ante la posible recuperación. Sin embargo quiero hoy utilizar ese portillo para realizar algunos comentarios tentativos, que casi tildaríamos de especulaciones, en relación con lo que se supone ha hecho la macroeconomía en los últimos años, y hacerlos justamente ahora cuando parece que se le está sometiendo a un juicio sumarísimo por su incapacidad de predecir la crisis, su falta de orientación para la política económica y su mutismo respecto a las vías de salida.

Cuando lean esta columna de la Mirada del Economista yo ya habré vuelto de la conmemoración del 30 aniversario de la creación de la asociación de economistas teóricos del sur de Europa (ASSET) y su colección de papeles de trabajo que adoptó el nombre, quizá premonitorio, de SEEDS. Lo que entonces unos cuantos pretendíamos era pertenecer a un grupo humano especial e intertemporal que conforma una profesión que, como tal es como una iglesia con su comunidad de los santos. Y lo conseguimos. ¿Tendríamos que avergonzarnos ahora de dicha pertenencia a la luz de las acusaciones que se vierten contra la Macroeconomía?

Recordando lo que dije en esa conmemoración me vienen a la cabeza algunas reflexiones que quisiera compartir con los lectores, aunque siga sin estar seguro de si no sería mejor callarse. Especialmente cuando lo que tengo que decir es tan poco convencional como breve. Trato, en el fondo, de hacer honor a la queja que sobre mí se vertía en el hogar en que crecí. Yo era un kontraren kontra, y este tipo de personaje no es, según la lógica del euzkara, el que está en contra de los que están en contra, sino, más en general, el que lleva la contraria por sistema. Hoy quiero hacerme cargo de esa fama y defender lo que se ataca por doquier sin perder la perspectiva del irreductible deseo de pertenencia.

Olvidémonos de las luchas internas entre los que han dado en denominarse economistas de agua dulce y los que, por oposición, llamaríamos economistas de agua salada. Lo que quiero contemplar con contundencia y brevedad no son estas luchas internas a la profesión, sino la acusación generalizada de que la Macroeconomía no sirve para nada cuando debía ser la rama de la economía que susurrara al oído del soberano qué es lo que hay que hacer en el ámbito agregado de un sistema económico para conseguir que éste funcione sin sobresaltos. A la luz de lo acaecido las tres últimas décadas esta acusación es inesperada. Nadie expresó ninguna preocupación por el estado del aspecto macro de la ciencia lúgubre en aquellas épocas de los shocks petrolíferos a pesar de que de ahí surge la economía de la oferta y el rechazo al keynesianisno. Se aceptaron las expectativas racionales como la manera menos tosca de modelar la razonable opinión de que nadie persiste en el error continua y sistemáticamente. Se consideraron problemas informativos y se comenzó a elaborar modelos cuantitativos microfundados, es decir compatibles con la racionalidad individual, modelos que, notémoslo, eran integradores de un sector financiero agregado (de una u otra manera) a la vez que calibrables de acuerdo con los datos pasados del sistema económico que se estaba considerando y que nos marcarían la pauta para cuantificar los parámetros que se creían cruciales. La recesión del 87 tampoco puso en jaque la teoría macroeconómica como tal ni los modelos mencionados, sino que, con cuidado y poco a poco, los bancos centrales comenzaron a disponer de sus propias versiones de los modelos en donde se colaban detalles poco ortodoxos como rigideces de precios y desequilibrios de mercados. La ciencia siguió su camino impasible ante la crisis asiática y sus derivaciones rusas o latinoamericanas o ante la crisis de las puntocom. Los bancos centrales y los gobiernos parecían haber cogido el tranquillo a la modelización de los ciclos y específicamente a la modelización del sistema financiero.

Esto es lo que estaban haciendo los macroeconomistas cuando les cogió la tormenta y empezaron a decirles que no se habían enterado ni de las causas ni se iban a enterar de cómo salir de esta Gran Recesión. Ni lo uno ni lo otro es cierto, pero es verdad que parece que se encastillaban en la mejora y refinamiento de esos modelos de equilibrio general computables que no se paraban en la estática o el corto plazo sino que dibujaban la dinámica de un sistema agregado y compatible con los fundamentos microeconómicos. Y es ese quehacer el verdadero epicentro del terremoto que constituyen las críticas al hacer teórico. Mi defensa de ese encastillamiento consiste justamente en defender a aquellos que han contribuido a las hipótesis más disparatadas e irrealistas, no porque lo sean ni porque el realismo no importe, sino porque conforman una grupo humano con el que me identifico precisamente por la naturaleza artesanal de sus miembros. Lo que éstos tratan de hacer es entrenarse para ser los mejores en preparar un lienzo sobre el que se pueda pintar. Si se hace bien esta tarea, luego el pincel funciona de una forma más manejable y puede alcanzar matices que solo se pueden conseguir sobre una superficie completamente neutral. Este oficio es pues una búsqueda desesperada de la neutralidad. Y no empleo esa palabra a humo de pajas. Por ejemplo, para estos preparadores de lienzos, un modelo (un lienzo) no es aceptable si el dinero no resulta ser neutral (si no es lo mismo pintar sobre la parte derecha o la izquierda). Para los artistas preocupados por la política monetaria su éxito depende de encontrar lo que hace que, en una situación determinada, ese dinero no sea neutral, pues dependiendo de lo que ello sea habrá de imaginar una solución u otra. Y quien habla de neutralidad del dinero puede estar diciendo lo mismo de la racionalidad de las expectativas, del uso eficiente de la información o de la irrelevancia de la financiación mediante deuda o capital. Tenemos que saber cómo funcionaría una economía con esas características para alcanzar una opinión razonable de cómo se romperá esa economía por el rozamiento de elementos que no están en el modelo. Ahí está el fruto de este oficio sobre el que ahora llueven las críticas.

Mi defensa de este proceder artesanal llega hasta aquí. Pero dicha defensa no quiere decir que no tenga críticas sobre la práctica profesional especialmente cuando se disfraza de ciencia traicionado su naturaleza artesanal. La principal es que los artesanos hacen de la preparación del lienzo una finalidad en sí misma y que todo el mundo que les rodea parece, a veces, que apreciaría esa calidad del lienzo tratándola como una obra de arte en sí misma con la confusión que eso trae consigo tal como nos lo hizo ver Yashmina Reza en su famosa comedia, ARTE, hace unos años. Esta actitud es equivalente al empecinamiento en seguir mejorando el lienzo mediante nuevos tratamientos pero olvidándose aparentemente de que hay que pintar en el lienzo, que hay que susurrar en el oído el soberano y ello con tanta más insistencia cuanto mayor es la fe en el modelo.

1 comentario a “Kontraren kontra”

1 Trackback/Pingback

  1. Salarios en Goldman Sachs: ¿coste de oportunidad o story telling?

    [...] cierto lo de Posner vs Lucas me trajo a la cabeza también cosas publicadas por Juan sobre el papel de los economistas en esta crisis. Guardado por David de Ugarte en su moleskine el [...]

  • Canal miniposts

    1. José Alcántara José Alcántara

      Weizenbaum revisited

      Cuando Weizenbaum decía que «el hombre todavía tiene el privilegio de apagar el ordenador» se refería a la aparición de la Inteligencia Artificial y de un futuro en el cual las máquinas reclamen, apoyados en esa inteligencia, derechos. En estas llega Microsoft, el mal hecho bits, que acaba de obtener una patente de software en los Estados Unidos que permite dar una vuelta de tuerca al ya viejo adagio: el hombre todavía tiene el privilegio de apagar el ordenador, pero tendrá que luchar mucho para conservarlo frente a Microsoft y su patente. No sé cómo será el futuro pero, a corto plazo, parece que pese a lo que creía Weizenbaum, cuando se trate de apagar el ordenador el enemigo no serán las máquinas inteligentes, sino los humanos tontos y sus absurdas patentes de ideas.

    2. José Alcántara José Alcántara

      La llegada de septiembre

      No es sólo que, esta mañana, la primera lluvia de la temporada me hiciera parafrasear a Robert Duvall y su amor por el Napalm («Me encanta el olor a tierra mojada por las mañanas, huele a otoño»), es que esta tarde estuvimos en el jardín con Juan Urrutia y hemos tenido una de esas conversaciones interesantes y sugerentes que son más frecuentes cuando él está presente. Y parece ya claro: llegó septiembre, es la vuelta al cole. Ya hacía falta.

    3. Mario R. Durán Chuquimia Mario R. Durán Chuquimia

      Ecuador firma crédito millonario con China.
      Ecuador recibirá un crédito de mil millones de dolares destinados a financiar el plan de inversiones y proyectos petroleros. El préstamo tiene una tasa de interés del 6% anual fijo, a 4 años de plazo. Patricio Rivera, ministro de Finanzas ha precisado que este crédito no se pagará con crudo ni contempla ninguna garantía o colateral de petróleo hacia China. La salud económica de China, un dolar débil y el aumento de ventas en Asia impulsaran el alza de precios del petroleo
  • Búsqueda

  • Colaboraciones en prensa

    Meditaciones de agosto (Expansión, 25 de agosto)

    Claro que en agosto del 2007 me interesé por las hipotecas subprime y las reseñé aunque difícilmente podía imaginar ni el camino que había llevado a la burbuja ni las dimensiones de la misma o de los derivados generados a su socaire pues, como decía en el artículo de septiembre (¿Qué hará el BCE? Se admiten apuestas, Expansión, 3 de septiembre), toda esa innovación financiera me parecía inteligente y tendente a la eficiencia por la simple razón de que completaba mercados, idea ésta que mantengo a pesar de los pesares.

    Para las vacaciones del 2008 ya me mostraba más al tanto de sus peligros a pesar que durante el curso académico fueran otras las preocupaciones que me tuvieron entretenido. Ese agosto y bajo el título de Pasatiempos Vacacionales (Expansión, 6 de agosto) me preocupaba del problema de selección adversa asociado a la información asimétrica existente entre los bancos (especialmente de inversiones) que, ahora sabemos, empezaban a contratar los Credit Default Swaps (CDS) que les permitirían hacer un buen negocio cuando los bonos derivados creados a partir de las subprime (una forma de CDO o Colateralized Debt Obligations) empezaran a no hacer honor a sus compromisos debido a la imposibilidad de pagar las hipotecas subyacentes.

    Así que el problema planteado por la caída de Lehman no me cogió del todo desprevenido. El pasado verano y a propósito de un artículo ajeno que mostraba evidencia empírica sobre las ventajas de la innovación financiera para no pocas economías, volvía yo a mis ideas iniciales (Maniobras marineras e innovación financiera, Expansión, 7 de agosto). Mis miedos habían desaparecido aunque resultó que la tranquilidad duró poco pues ya a principios de este 2010 me estaba preguntado por el posible double dip y por los problemas del desapalancamiento, esos mismos que nos han traído por la calle de la amargura en España y que, a pesar de lo que se pensó a partir del viernes 23 del mes pasado, día en el que se hicieron públicos los resultados de los tests de resistencia en los países de la UE, continúan vigentes. Y así llego a este verano del 2010. La propia crónica que acabo de describir me sugiere tres meditaciones centrales: sobre la innovación financiero-empresarial denominada “originar y distribuir”, sobre el problema central de la información asimétrica y la correspondiente selección adversa y sobre los problemas de endeudamiento.

    Comenzaré por el modelo de negocio denominado “originar y distribuir”. Nadie lo ha explicado mejor que Sidney G. Winter en una declaración ante el Comité de Ciencia y Tecnología de la Cámara de Representantes de los EE.UU. de América. Glosando superficialmente algunos párrafos de la primera parte de su exposición yo traduciría el milagro de la industria hipotecaria como una cadena de contratos entre agente y principal que parece no tener fin. Aparecen los brokers que venden hipotecas sin ser empleados de una institución financiera y que, por lo tanto, no ponen demasiada atención en la calidad del prestatario. Continúa la cadena la institución financiera que pone el dinero (el originador) que actúa como un dealer que no se queda en sus libros con ese activo, sino que se lo pasa a unos titulizadores que empaquetan este activo junto con otros de distinta naturaleza y distribuyen esos paquetes troceados entre prestamistas que los adquieren sin saber muy bien de qué se trata más allá de que el rendimiento es muy atractivo y de que, a partir de un cierto momento, cuentan con una especie de aseguramiento a través de los mencionados CDO´s.

    Nadie a lo largo de esta cadena ha tenido incentivos para preocuparse de la naturaleza y calidad del nuevo producto financiero. Como enseñanza a retener es que no se puede confiar en una cadena que no tiene un final claro. Nada de sorprendente hay aquí excepto por el hecho de que faltaba un inversor final con incentivos a vigilar y prevenir las posibilidades de que su inversión no funcionara correctamente. Podemos afirmar que es la ausencia de Consejos de Administración con misiones claras la que hace que dudosos esquemas de naturaleza bien conocida no sean reconocidos como tales y puedan venderse como genuinas innovaciones financieras que, además, parecen apoyar a las clases más desfavorecidas.

    Continúo ahora con el problema de la información asimétrica. Dada la velocidad y amplitud con la que se generó y diseminó el modelo de “originar y distribuir” que acabo de reseñar no es extraño que las instituciones financieras más involucradas en la cadena descrita no tuvieran ni idea de lo que tenían en sus tripas ni de lo que podría valer con independencia de las cuentas que presentaban a las auditorías o agencias de rating.

    La incertidumbre era total y, si nadie sabía nada, es normal que todas y cada una pensara que las demás estaban como ella, in albis. Todas y cada una de las instituciones financieras eran como los compradores de un coche usado que sabe que el único que sabe de verdad el estado del vehículo es el vendedor. O, todavía peor, que no quiere saber nada pues, en el fondo, no entiende lo que hace y recela de ello. Desde hace mucho tiempo es bien conocido que ante un problema de selección adversa como este se seca el mercado y que no hay más remedio que lograr separar los buenos bancos de los malos. Ante una situación así cabe preguntarse si esto se ha logrado con los tests de resistencia y enunciar luego una especie de queja profesional.

    Estos tests de resistencia que tanto están dando que hablar son como una ciberturba convocada por quien corresponde y que permite, hasta cierto punto y a pesar de deficiencias obvias, tener una idea aproximada de la calidad de las instituciones financieras, hacer de ese conocimiento un conocimiento común con lo que desde ahora debería ser más fácil la relación entre bancos que podrá centrarse en problemas reales y no en sospechas levantadas por la información asimétrica. En cualquier caso quiero añadir que, como profesional de la llamada ciencia económica, me resulta incómoda la actitud de los grandes expertos en Economía de la Información que han sido incapaces de ofrecer algún esquema novedoso de signalling o de screening que permitiera a los banco ya sea señalarse como bancos buenos ya sea autoseleccionarse como tales al reaccionar a un mecanismo novedoso. No me vale argüir ahora que la ignorancia era y es tan grande que es imposible encontrar un mecanismo revelador. Si así fuera deberían haberlo dicho expresamente en su momento.

    Cierro con la problemática del endeudamiento de cada economía (público o privado, familiar o empresarial, interno o externo) y de la parte de ese endeudamiento que tiene cada banco ya sea para guardar hasta el vencimiento, ya sea para revender si la ocasión surge. El desapalancamiento se hará y se hará de una manera ordenada; pero deberíamos aprender algo más allá del reforzamiento de la regulación y supervisión. Ya hay novedades a examinar tanto en la nueva legislación americana como en las ideas que se barajan en distintos comités de Basilea. Pero, como última meditación, me gustaría usar este ejemplo del endeudamiento para pensar sobre la noción de riesgo sistémico.

    No podremos entender esa noción a no ser que utilicemos ideas de teoría de redes. No representa mayor riesgo el fallo de aquella institución que sea más grande, sino el de aquella que, ante las mismas dificultades, ocupe una posición central en la red de instituciones financieras puesto que su centralidad le hará susceptible de generar problemas cualquiera que sea el origen de las perturbaciones. Hay que reconocer que, en esto, los tests de resistencia no han ayudado aunque con la información obtenida deberíamos poder empezar a trabajar con diversas medidas de centralidad en la redes financieras para continuar investigando las medidas de regulación bancaria que quieran ir más allá de la imposición de mayores exigencias de capital cuantitativas o cualitativas.

    No quiero terminar sin añadir algo sobre la importancia del papel de los Consejos de Administración. No solo he afirmado que el peligroso negocio de “originar y distribuir” no se hubiera generalizado si hubiera habido Consejos responsables, sino que, de lo expuesto, se puede colegir que los problemas de selección adversa no serán fáciles de solucionar sin la colaboración activa de esos Consejos así como que sin ellos no hay esperanza de poner en marcha una regulación que realmente tenga en cuenta el riesgo sistémico bien definido.

  • Works in progress

  • Identificarse

  • Estadísticas

    Este blog tiene estadísticas rigurosas y abiertas a tu disposición.

Salvo indicación o advertencia en contrario, el autor de todas las entradas de este blog hace devolución expresa de ellas al Dominio Público.