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Jugando con Hotelling

HotellingParecería que la desigualdad es el único tema caliente en la economía, cosa curiosa por un lado y explicable por otro. La fijación de la atención en la desigualdad tanto de la renta como de la riqueza y en su incremento en los últimos años es, sin duda, algo raro en una situación en la que el crecimiento y el desempleo son tan enormemente diferentes a lo que estábamos acostumbrados en países desarrollados pero, por otro lado y precisamente por eso, los que sufren la recesión en sus propias carnes han de estar escandalizados y con ganas de explotar o de hacer explotar.

La conversación generalizada sobre ese tema de moda gravita casi exclusivamente alrededor del libro de Thomas Piketty que, como ya conté, adquirí en enero en la Hune de cerca de La Place Saint Germain en París y al que me he referido varias veces en este blog, la última en este post en el que se puede ver la edición francesa. Lo llevé al Baix Empordà en las vacaciones de Semana Santa y me lo dejé allí, de forma que no he podido cotejar con cuidado cada una de las cosas que he leído sobre su contenido. Todo lo que he escrito sobre el tema se basa por lo tanto en los comentarios de otros. Estos comentarios en general no son demasiado analíticos, aunque estén escritos por Premios Nobel como Stiglitz o Krugman y se limitan a subrayar el enorme trabajo empírico efectuado, a remarcar sus implicaciones políticas y a comentar algo sobre su sugerencia de imponer una tasa global a la riqueza.

No he leído ningún comentario que explique con cuidado y de forma analítica la manera en que el sistema económico genera ese incremento en la desigualdad (que tanto preocupa) más allá de la desigualdad entre la tasa de rendimiento del capital y la tasa de crecimiento. Y, sin embargo, me parece que hay un famoso teorema, denominado según el nombre de su autor, como Hotelling´s Law, que, convenientemente manipulada por mí, sirve para explicar de manera muy simple cómo la competencia inherente al capitalismo genera una situación no óptima en la que la desigualdad puede no existir en un momento determinado y surgir más tarde para perpetuarse sine die.

Este teorema de Hotelling, que ignoro si se sigue explicando hoy en los grados (antes licenciaturas) correspondientes, tiene que ver en abstracto con la diferenciación del producto, pero se ilustra de manera muy clara con el problema de la ubicación, a lo lago de un calle, de dos negocios iguales por parte de dos competidores que pugnan por atraer toda la clientela que puedan arrebatándola al otro competidor. Todos los viejos rockeros recordamos esa ley que dice que los dos negocios se ubicarán justo en el medio de esa calle atrayendo cada uno a la mitad de la clientela que se supone se distribuye a lo largo de la calle y es completamente homogénea. El producto es pues idéntico y muy distinto del óptimo para la clientela que gastaría menos suela de zapatos si se ubicaran los dos productores de manera simétrica en el primer y en el tercer cuarto.

Es pues obvio que la distribución es en ambos casos, el socialmente óptimo y el alcanzado por la competencia, exactamente igual. Pero pensemos ahora en que el crecimiento trae consigo el alargamiento de la calle por parte de unos promotores inmobiliarios. Si este alargamiento es a su vez simétrico la ubicación anterior dejará de ser socialmente óptima, pero la igualdad permanecerá en una presunta nueva ubicación. Pero, y aquí está el quid de la cuestión, se convertirá en desigualdad en cuanto uno de los dos productores tenga un mayor poder político y sepa engatusar al Ayuntamiento que alargue la calle en la dirección que le conviene.

O sea que, de manera muy clara, el funcionamiento de la competencia, central para el capitalismo, puede traer desigualdad gracias a (o más bien a causa de) el poder político, una desigualdad que persistirá pues el favorecido en el primer alargamiento será más y más rico y, por lo tanto, cada vez más capaz de comprar al Ayuntamiento para seguir alargando la calle y además sus herederos serán cada vez más poderosos.

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Juan Urrutia , economista y filósofo mundano. Bitácora en la red desde 2003.