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Juan Urrutia

4 de enero de 2009

Inside money: fin

A la vuelta de vacaciones Teo está en plena forma y envía nuevas puntualizaciones a varios posts de este blog tal como informé ayer. En realidad y en lo que respecta al inside money son aclaraciones a opiniones tanto mías como de Michele como de Kueli. Para no continuar eternamente con una discusión sobre este punto en la que , sinceramente creo, estamos de acuerdo, y no tener que gastar demasiado tiempo, lo mejor es darle carpetazo aquí ofreciendo la opinión de Teo y adobándola con los mínimos comentarios imprescindibles. Otra cosa es que Kueli quiera continuar en cuyo caso le pediría que ponga al tanto a Teo de cómo realizar comentarios a los distintos posts dentro de los tres días prefijados.

Teo comienza:

Creo que en el tema de las cadenas y Madoff hay una confusión importante entre lo que es crear output (riqueza en sentido productivo) y creación de valor (mejorar de bienestar mediante reasignación) (en sentido redistributivo).

Me parece dudoso de que esa distinción sea útil ya que riqueza es todo, desde el output a la redidtribución del riesgo o de las oportunidades de o que sea.

Continúa Teo:

La cadena de Madoff, al igual que la de Afinsa, no necesariamente pretenden crear riqueza, pero son una muestra clara de una creación de valor mediante reasignación (aunque eso sí, frustrada). Es frustrada porque ciertamente se trunca, pero si abstraemos del propósito de robo de sus operadores, y nos centramos en el modelo teórico subyacente que permite que subsistan durante cierto tiempo, hay un objetivo de producción de una reasignación principalmente (en el tiempo). (Creo que en ese sentido encaja el comentario de Michelle de que en los contratos de intercambio libre ambas partes ganan). El mismo principio rige con las hipotecas, intercambios inter-temporales, con un elemento explicito de incertidumbre que las hace susceptible de interpretarlas como loterías o apuestas.

Nada serio que decir excepto que el comentario que se atribuye a Michele no es suyo sino parte de un comentario casual que aventuré. Pero Teo sigue diciendo cosas correctas:

Algo distinto es la creación de riqueza en sentido productivo. Crear riqueza se puede interpretar como invertir y obtener un aumento de los recursos disponibles. Ninguna cadena del tipo de las piramidales pretende eso. Y sin embargo hay una relación entre ambas funciones. Dicha relación se produce porque el intercambio inter-temporal permite generar financiación para hacer inversión productiva. Y aquí creo que es donde surge una posible confusión entre ambos conceptos; creación de riqueza en sentido redistributivo (al permitir financiar una inversión) y la propia inversión productiva.

De la comprensión de esto se sigue que, en puridad, se pueda hacer una distinción entre cadenas abiertas y cerradas a pesar de la opinión de Kueli. Pero continuemos:

La parte interesante comienza cuando se constata que la financiación es importante porque permite aumentar la inversión. Pero no se debe confundir el resultado de la inversión con el del intercambio inter-temporal. El inside money es pura financiación, mero intercambio inter-temporal. Per se, como mera reasignación, crea valor (en sentido paretiano) aunque no crea recursos adicionales. Pero si esa reasignación funciona como financiación de inversión productiva, generará creación de riqueza.

Al llegar aquí nos deberíamos poner de acuerdo sobre si queremos llamar creación de riqueza a las mejoras en las posibilidades de traslado de poder de compra en el tiempo y/o a las mejoras en la distribución del riesgo. Cada una de estas cosas pasa por la creación de mercados y ésta no siempre mejora paretianamente a todo el mundo. Algo así podría leer uno en el siguiente párrafo:

Las cadenas de Madoff son reasignaciones positivas cuando son verídicas, esto es no ocurren únicamente en el papel con datos falso sino en la realidad. Si son operativas contribuyen a una buena reasignación social inter-temporal. Pero desgraciadamente, como tantas veces en que buscamos asignaciones pareto superiores a una situación dada, nos encontramos con reasignaciones no sostenibles.

La sostenibilidad es un concepto elusivo que no sé bien cómo encaja aquí.

El inside money es importante porque “es” la reasignación de bienes, que se da bien estáticamente, bien de forma inter-temporal en cuyo caso se trata de financiación que permite aumentar la inversión. Por tanto, nada de márgenes y de buscar creación de riqueza en la intermediación. No es necesario, y va en otra dirección, sin negar el valor al intermediador como figura económica

.

O.K Touché! pero que los cambios en los incentivos no sean necesarios para justificar la creación de valor por medio del inside money, no quiere decir que no se den y que puedan influir en la creación de output de manera distinta a la reasignación interteporal o a la reasignación de riesgos de la que ahora va hablar Teo:

Y sobre el riesgo ya se sabe que se puede hacer extensivo el análisis a divergencia en aversión al riesgo. Facilitar la reasignación de riesgo, especializándolo mediante todo tipo de instrumentos solo puede mejorar las posibilidades de reasignación social.

De acuerdo siempre que recordemos que abrir nuevos mercados no es siempre Pareto improving. Y alos mercados llega Teo:

Por eso es importante pensar en que ha fallado en los mercados de vehículos específicos de inversión (SIV) en esta crisis. Aunque algunos análisis apuntan a que tal vez el fallo este justamente en la inexistencia de mercados bien definidos de tales productos.

Aunque los mercados fueran tales y estuvieran bien definidos mi anterior comentario sigue siendo cierto.

Teo añade una curiosidad:

Curiosamente, E. Prescott acaba de sacar un working paper (en colaboración) sobre inside money y reasignación intertemporal (Intermidiate Quantities and Returns, Fed de Minnpls, 2008) que es muy interesante porque racionaliza el doble hecho observado de que el inside Money (borrowing and lending entre familias en USA es cerca de dos veces el PIB, y el coste de intermediación de dicho Inside Money es un 2%. Su racionalización es exclusivamente en términos de preferencia por “legar” patrimonio al fallecer. Un interesante ejercicio. Sobre todo a la luz de algunas de las cuestiones que suscita la crisis financiera en relación con “el crédito”.

O.K. pero no entiendo el último inciso. Y va terminando:

Por último, un tema curioso que no he visto recogido por nadie en relación con el caso Madoff es que como se generaban (ficticias) ganancias patrimoniales de consideración y sostenidas durante años, quien sí ha tenido que verse beneficiado por esta estafa es la Hacienda Pública. Tanto por tributación sobre patrimonio como por IRPF (personales y societarios).

No me resisto a hacer notar que esas ganacias reflejadas en un incremento del capital público es un hecho que ha sido remarcado por mí en varias ocasiones estos últimos meses. Pero Teo añade un asunto importante

Y lo que no debe de estar nada claro es cómo pueden los contribuyentes recuperar dichos impuestos ya satisfechos. Desde luego, en ningún caso se produciría la recuperación del lucro cesante asociado con aquello satisfecho en el pasado. Con lo que el estafado queda doblemente agraviado. Y dado que en este caso no es pensable que alguien acabe no ya compensando por el perjuicio, sino ni siquiera devolviendo el total del principal estafado, la cuestión tiene su aquel.

A lo que no tengo más remedio que preguntar que, si de alguna forma el estafado se benefició de aumentos en el valor añadido que él apropia, porqué deberían devolversele los impuestos pagados.

Bueno sugiero que lo dejemos ahí pues, como ya decía, esto del inside money es un lío.

2 Comentarios a “Inside money: fin”

2 Trackbacks/Pingbacks

  1. Juan Urrutia 4.0 » Blogless Guest Bloggers

    [...] que se refiere al post que daba por zanjada la discusión sobre el Inside Money. Pero se esto como fuere, creo que tengo una solución para estos amigos sin blog. No entran aquí, [...]

  2. Juan Urrutia 4.0 » Un progre de mucho cuidado

    [...] nos dimos cuenta de la naturaleza ilusoria de esa riqueza. Y yo mientras tanto escribiendo sobre inside money.No parece que la innovaión, sea tecnológica o finaciera, hagan mella en este jóven inelectual [...]

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    1. José Alcántara José Alcántara

      Impresora 3D personal

      La impresión tridimensional no es algo destinado a grandes organizaciones con elevados presupuestos. Será algo mucho más cotidiano: mucho más de andar por casa. Algo que podremos tener en el cuartillo, algo a lo que pasándole unos planos sencillos nos imprima lo que deseemos, a voluntad. Ya se puede adquirir por 1500 dólares (al cambio de hoy, menos de 1200 euros): de momento imprime objetos sencillos, no es hardware libre y tampoco se autorreplica como las máquinas de Fab, cuya tercera generación (codename Huxley) se presentó justamente la semana pasada. Pero sin duda alguna es sólo cuestión de tiempo: la impresión/fabricación de objetos bajo demanda acabará llegando. Y no tardará mucho más.

    2. David de Ugarte David de Ugarte

      ¿Es México un estado fallido?

      ¿Es México un estado fallido? Parece que cada vez son más los que así lo piensan tanto dentro como fuera del país norteamericano, convencidos de que el estado no tiene ya capacidad de respuesta política ni militar frente un cáncer que corroe sus mecanismos básicos de fiscalización y se cobra más de un millar de víctimas mortales mensuales. Mientras, el secuestro de pozos de PEMEX por el narco se está convirtiendo en case study de la guerra asimétrica.

    3. David de Ugarte David de Ugarte

      El fin del mito universitario

      Si cruzamos los datos de los últimos rankings sobre universidades con los que publica hoy The Economist, llegamos a una conclusión interesante: con independencia de la calidad media de la enseñanza universitaria y los salarios medios de los jóvenes, el mercado laboral (si es que tal cosa existe) tiene cada vez menos capacidad para emplear licenciados en trabajos cualificados. Osea, se cae el mito fundamental de las clases medias cultas: “no podemos dejarte un patrimonio, pero te dejamos una formación“. Y éso ocurre no sólo en España o Canadá, sino en lugares como EEUU de fuerte cultura emprendedora. ¿Se acaba la función social cohesionadora de la Universidad?

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    RIQUEZA FINANCIERA Y TEORÍA DEL CAPITAL

    Las noticias económicas de este verano, tan volátiles como los mercados y tan preocupantes como las diversas declaraciones que nos han llegado de Jackson Hole o la ralentización de la reforma financiera de Obama o las amenazas de una tasa especial a la banca, nos han hecho ver no solo que no acabemos de deshacernos de los efectos colaterales de la Gran Recesión, relacionados ahora con el endeudamiento y sus repercusiones sobre el sistema financiero mundial, sino también que necesitamos cierto sosiego para reflexionar sobre la naturaleza de la riqueza financiera. Pero una reflexión de ese calibre y ese tono necesita un poco de sabiduría importada de nuestra historia intelectual, algo que ponga en perspectiva la mera afirmación, reiterada hasta la saciedad, de que la riqueza financiera no es más que humo.

    Lo adecuado es comenzar por el principio, por algo que sabe todo economista, por la división del trabajo y la especialización que tan bien describió A. Smith en el libro I capítulo I de la Riqueza de las Naciones: ”Tomemos como ejemplo una manufactura de poca importancia…: la de fabricar alfileres. Un obrero que no haya sido adiestrado en esa clase de tarea (convertida por virtud de la división del trabajo en un oficio nuevo) y… por más que trabaje, apenas po­dría hacer un alfiler al día, y desde luego no podría confeccionar más de veinte. Pero… hoy día la fabrica­ción de alfileres… está dividida en varios ramas…. Un obrero estira el alambre, otro lo endereza, un tercero lo va cortando en tro­zos iguales, un cuarto hace la punta, un quinto obrero está ocupado en limar el extremo donde se va a colocar la cabeza: a su vez la con­fección de la cabeza requiere dos o tres operaciones distintas:….. En fin, el importante trabajo de hacer un alfiler queda dividido de esta manera en unas dieci­ocho operaciones distintas…”

    Es un fragmento que por conocido y repetido oculta parte de su significado. Refleja no solo la división del trabajo y la especialización como causa y origen del correspondiente aumento de la productividad, sino que, además, apunta al surgimiento de la proliferación paulatina de empresas independientes y a la correspondiente noción del capital como rodeo de la producción posteriormente destaca por Eugen Böhm-Bawerk. Pues bien, esta manera de mirar al capital es, a mi juicio, muy adecuada para pensar la naturaleza de la riqueza financiera.

    Para verlo con claridad me apoyaré en una idea de de Donald MacKencie en un artículo de la London Review of Books del 8 de mayo del 2008 . La fábrica de alfileres y lo que en ella ocurre es un ejemplo de división del trabajo que se produce dentro de una empresa de la que alguien se ocupa sin necesidad de que haya ningún dato público más allá de la contabilidad que, visada por un juez, nos sirve más o menos bien para que cualquiera pueda acercarse al cálculo del valor de esa empresa. Un conocimiento superficial de la historia nos enseña que, más tarde, se empieza a sacar fuera de la empresa ciertas tareas de forma que el seguimiento de la actividad se hace más complicado lo que, además de acarrear sospechas sobre la contabilidad, hace surgir ciertas prácticas que acaban redundando en la generación de compañías auditoras. Dando un salto en el tiempo podemos imaginar que eventualmente llega la deslocalización internacional y la consiguiente necesidad de auditoras transnacionales a fin de conocer con cierta garantía de rigor lo que vale una empresa. Toda esta historia/ficción quiere reflejar la importancia de la naturaleza pública de la información en la formación del capital como el rodeo de la producción.

    Pues bien, esta historia es perfectamente aplicable a la especialización financiera y a la creación de la riqueza financiera pero, como se suele pensar y afirmar que lo financiero tiene una naturaleza muy distinta, añado ahora un par de ideas muy raramente mencionadas pero que me servirán para disipar esa creencia. Primera, en el desarrollo del capital real es muy fácil conocer el precio de los productos por muy larga que sea la cadena de producción resultante de la especialización pues la demanda final relevante (de trajes de novia digamos en el caso de las alfileres) establece una referencia que nos parece real y de la que se derivan los precios de todos y cada uno de los productos de la cadena a través de la competencia que, entre otras cosas, revela los precios de manera pública. Segunda, cuando el proceso del rodeo de la producción mediado por la competencia genera un producto final fácilmente estandarizable (como es el caso de las materias primas o el de las acciones de las empresas cotizadas) se crea un verdadero mercado en el sentido de que cuando uno compra o vende lo hace a través de un sitio central organizado que se compromete a hacer llegar el producto al comprador al precio fijado centralizadamente y a veces electrónicamente. De ahí que este mismo mercado pueda ser un negocio en si mismo e incluso cotizado a su vez en Bolsa. Esto último ocurre porque en ese verdadero mercado hay datos públicos que todo el mundo conoce y todos saben que todos los conocen.

    Es justamente esto último lo que va a fallar en la división del trabajo y la especialización del área financiera. A ello me refería en el las Meditaciones de agosto (Expansión 25 de agosto) cuando trataba de describir el negocio de innovación financiera que se ha dado en llamar “originar y distribuir”. Glosando a Sidney Winter describía allí la industria hipotecaria como una cadena de contratos entre agente y principal que parece no tener fin. Comienza con los brokers que venden hipotecas de manera casi free lance, continúa con el originador que pone el dinero y actúa como un dealer que pasa el contrato a unos titulizadores que empaquetan este activo junto con otros de distinta naturaleza, trocean los paquetes y distribuyen las piezas entre prestamistas que eventualmente contratan una especie de aseguramiento del riesgo de crédito, que también puede ser titulizado, sin que nadie de esta cadena haya tenido incentivo alguno a preocuparse de la naturaleza y calidad de la hipoteca original sin que haya un verdadero mercado centralizado responsable de garantizar las entregas y de fijar públicamente los precios. Todos los contratos son over the counter (OTC). Lo mismo que ocurre en la gran mayoría de los contratos “reales”

    No parece pues que haya diferencia conceptual seria entre la innovación financiera y la “productiva” excepto en un punto crucial: que en el ámbito financiero no hay traje de novia o, lo que sería equivalente, no es esperable que se cierre la cadena de valor con todos los contratos asegurados. Es esta diferencia la que hace surgir la idea de que hay un endeudamiento máximo sostenible, un límite de crédíto más allá del cual la situación es insostenible y el castillo de naipes colapsa bajo el leve peso del endeudamiento.

    Quizá, podríamos pensar, estemos ante un ejemplo de lo que se llama, en la teoría de la complejidad, autocriticidad y se ejemplifica por la imposibilidad de que la pendiente de un montón de arena de playa sobrepase un cierto valor a partir del cual se desmorona hasta recuperar la pendiente sostenible. Sin embargo en los términos analíticos utilizados hasta aquí esto no es fácilmente admisible por muy interesante que sea la teoría de la complejidad. Quedarnos satisfechos con esta explicación sería como admitir que en la naturaleza de lo financiero hay, como lo hay en la arena, algo natural e ineluctable. Es comprensible que esta explicación sea atractiva pero es insostenible en términos puramente intelectuales. De la misma manera que no vislumbramos, en general, un límite físico a la división del trabajo, tampoco deberíamos admitir sin más una longitud determinada de la cadena financiera. ¿Qué importa en efecto que el endeudamiento de una firma o de un país sea a muy largo plazo si pensamos que en cada vencimiento el negocio genera lo suficiente? Y si pensamos que eso no es así ¿qué ventaja tiene que el endeudamiento sea a corto plazo?

    Pero como los inversores no piensan de esta manera, es muy posible que estén convencidos de que el rodeo de la producción “natural” es más corto en lo financiero que en lo “real”. Sin embargo eso no es tan claro si pensamos que la globalización y de la deslocalización propician un mayor rodeo de la producción pero mucho menos controlable.

    (Publicado en Expansión el lunes 6 de septiembre)

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