Grupo Cooperativo de las Indias

Juan Urrutia

25 de julio de 2010

Iluminaciones. XXII:whiskey o gin

Si miran la portada de este blog, repararán en que el último artículo en prensa se titulaba Austeridad o Exuberancia, un contraste éste que me persigue bajo diferentes disfraces.

A la vuelta de unos días de desenfreno controlado en Escocia e Inglaterra (Londres) me encuentro con que seguimos sin saber si deberíamos continuar con una exuberancia en el gasto público que evite esa posible recaída que amenaza a los EE.UU.o si, como paraece ser la tónica en Europa, deberíamos comenzar ya a convertirnos a la austeridad franciscana tan querida a Trichet.

Pienso, todavía bajo la influencia de una retina repleta de imágenes inusuales de enormes escoceses vociferantes o de jóvenes ingleses enfermizamente delgados, que ese contraste es similar a la difícil decisión de prepararase para disfrutar de una buena cena con un whisky a palo seco o con un dry martini helado. Ambas cosas tienen sus ventajas, pero también difieren en sus esfectos colaterales, queridos o no.

Atizarse ese dedo, más o menos gordo, de scotch, así a palo seco, produce un calorcillo estomacal que rompe las barreras de la comunicación e incita a la confidencia. Esto anuda relaciones, abre corazones y acaba en una especie de abrazo universal con lágrimas calientes y un canto a la fraternidad eterna, especialmente si el chupito previo se liba en un ambiente victoriano con enormes bolsas de ácaros escondidas bajo los entelados o las moquetas.

Sin embargo, si ese aperitivo alcohólico ocurre en el bar de un restaurante moderno, lustroso y resplandeciente, diseñado por un arquitecto que entretiene su ocio forzado diseñando espacios menores y objetos poco usables y consiste en un cocktail como, por ejemplo, un dry martini, el efecto es totalmente distinto. Desde el primer sorbo surge la necesidad de ser más listo que tus compañeros de cena, de apabullarles con tu palabra punzante y de apelar a sus deseos más ocultos amenazando con la laceración del afilado cuchillo de seppuku.

Aquí, entre las grises paredes del bar a la última, no hay ácaros que, como los del viejo retaurante con camareros zombis, se comen los jerseys de lana; solo hay punzones y navajas que hieren y cortan carne sin casi hacer sangre gracias a la frialdad de la ginebra.

La austeridad victoriana te mata con un abrazo de oso que te hace olvidar la pobreza que te rodeará en cuanto salgas de esta especie de puerto seguro. La abundancia racionalista del diseño posmoderno te hace exigir a gritos una tortura fría y refinada con tacones de aguja marcando para siempre (o hasta mañana, qué más da) esa pobre carne que la dieta impuesta por las circunstancias ha convertido en una diana de dardos.

Pienso entre las brumas del tercer cocktail que prefiero, a efectos de curar mi ansiedad, la tortura intensa de la carne que la fraternidad irrespirable de la cercanía de los espíritus.

No hay comentarios aún a “Iluminaciones. XXII:whiskey o gin”

  1. David de Ugarte

    Qué tentador pones a los listillos y banales postmodernos de baquelita blanca y cocktail dudoso, recordarte que en Escocia no te pondrían un whiskey (irlandés) sino un real whisky :P

    Pero en fin, encantándome la literatura (tan urrutiana) y el fondo (keynesiano) he de confesar que me molesta una metáfora donde el lado que me toca elegir me acerca a bares kubrickianos y gafapastas…

  2. Juan Urrutia

    Ahora sí que el post queda bonito, con esa metida de pata sobre la bebida escocesa. Son realmente los irlandeses los que lloran sin parar sobre el hombro amigo. Y eso que adoro a los irlandeses desde que tuve mis primeras experiencias de todo tipo en Dublin.

  3. David de Ugarte

    Mira esto tal vez entre el whisky o el whiskey austero y lleno de ácaros y el bar de diseny y sus cocktails malévolos, queda un espacio en la metáfora (que no en la política económica) en el que la cerveza dedicada al Dogo haga sentido ;)

  4. Juan Urrutia

    Se me saltan las lágrimas. Ya solo beberé esa cerveza. Ni whisky ni gin. Solo Magnífica que por cierto es la forma de hacer política económica: con atención a los detalles y sobre todo al timing.

  5. Asun

    El buen whisky tiene que saber a turba, tengo entendido. Tengo mis propias teorías sobre la relacion entre eso y la mortalidad, pero sí – postmodernidad y whisky no cuadran ni a tiros.

  6. Juan Urrutia

    ¡Hola Asun! Gusto de leerte. ¿Quieres decir que turba somos y en turba nos convertiremos? No puedo esta más de acurdo. En cambio un buen dry martini, siempre que lo sepan hacer-auque no hace falta ser buñuel- levanta aun muerto.

  7. Asun

    Soy una abstemia asquerosa, pero siempre he querido decir eso de shaken not stirred.

  8. Juan Urrutia

    Eso es, y no solo con un dry martini

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