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Iluminaciones. XIV:Hacia una nueva formación. (I)Distinciones

Este es un post en dos partes. En esta primera me limitaré a encadenar varias distinciones que creo claves. En la segunda parte y al hilo de una discusión con JRC, trataré de criticar algunas formas atuales de actuar dentro del campo de la evaluación científica que creo no rompen como debiera ser con la inercia el pensamiento.

El lema de una nueva formación podría ser:«Dejar ya de estudiar y empezar a aprender» (DdeU) con lo que se quierede decir dos cosas al menos. La primera es que lo que la formación tiene que hacer es empoderar a la gente, especialmente pero no únicamente, jóven para aprender a vivir en un mundo que ya iba por un camino posmoderno (por la globalización, la socidad del conocimiento y las TIC) pero que después de la Gran Recesión va a ser casi irreconocible.

La segunda es que la clave,o una de las claves, de la nueva formación para la vida debe de estar en el aprovechamiento de la enorme cantidad de información disponible para lo que hace falta saber cómo estructurarla covirtiéndola en conocimiento. Aquí cabe otro lema: «Nadie enseña, algunos aprenden y no se sabe cómo»

Y, a partir de aquí caben unas distinciones básicas que igual nos ayudan a aprender lo que hay que NO hacer par dejar que la gente aprenda.

Quizá la distinción más potente se encuentre en la sepaarción entre «cosas» e «ideas». No queremos ideas para transferirlas a las empresas y que éstas produzcan cosas, queremos cosas porque son necesarias para poder dedicarnos a pensar y producir sentido. Queremos de hecho el «paraíso comunista» que imaginaba Marx y un mundo en el que el consumo intelectual sea más importante que el consumo de cosas. Pero esta afirmación sin prueba saca a relucir el problema sin solución hasta ahora de hasta qué punto nuestros objetivos están contaminados por la forma de producción y distribución de las cosas.

Como dice Luis Pérez hay que distinguir entre «encarrilar» y «encaminar». En un mundo con una incertidumbre radical no cabe «encarrilar» a nadie, es casi homicida. Lo que se puede hacer para empoderar a la gente para la vida es «encaminar» tratando de formar a la gente como pluriespecialistas que practican el noble arte de elegir su actividad de acuerdo con el principio de la «anti ventaja comparativa». Solo así seremos libres y completos sin necesidad de cortarnos un brazo para er aceptados.

Y, ¿cómo no? tenemos que distinguir entre «preguntas» y «respuestas». La actitud correspondiente al lema: «Tengo respuestas, vengan las preguntas», tan corriente, especialmente en el mundo de la ciencia, es contraproducente en el mundo que viene y hay que darle la vuelta completamente. Vicente Verdú se queda corto en su último artículo de El País en el que canta al pensamiento lateral propio de la apertura de nuevas perspectivas.

Y con esta idea del pensamiento lateral pasamos a la segunda parte en la que hablaré de la forma de evaluar la ciencia. Será mañana.

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Juan Urrutia , economista y filósofo mundano. Bitácora en la red desde 2003.