Iluminaciones IX: La carne está pronta…

.. pero el espíritu es flaco. Así, de pronto, no lo entendí y la inercia de mis neuronas lo registró justo al revés. Pero a medida que profundizaba cada vez más en el examen y exposición de sus desgracias en aquella esquina ventosa, entendí lo que este viejo amigo me quería decir:»…no, si me lo monto bien pero luego me encandilo enseguida y sufro de amores…». Comprendí inmediatamente que la cosa era seria y le invité a pasar a mi oficina a dos manzanas de esa esquina que le desató la lengua quizá por el cruce de vientos.Me contó que no había manera de engañar a su amante de toda la vida, que sí que buscaba y encontraba oportunidades; pero que simpre le fallaba el ánimo en el último momento pues se imaginaba todo el horror que acompaña al seguro enamoramiento que seguría al sexo. Creo que le comprendí.

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