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Iluminaciones III: Cloud computing

La dieta que sigo rigurosamente me da un subidón tal que me desata la lengua y me produce «visiones». Hoy creo entender no solamente que fui admitido en seminario doméstico para escogidos de Boulding porque le dije que yo quería ser un buen economista para acabar con la escasez y, por lo tanto, con la economía, sino también que tengo una buena «visión» de qué es eso de la abundancia.

El cloud computing es el mejor ejemplo de vivir como Rilke. Por lo que entiendo, y en la medida en que mis capacidades computacionales no tienen porqué estar enclaustradas en mi máquina, el poder acudir a la nube para mis necesidades según surgen dota a mi capacidad de computación de gran agilidad, elimina coste fijos y la necesidad de capital justo ahora que éste se va a hacer más caro. Por lo tanto la ventaja para el cliente es clara, solo paga lo que necesita. Esto es como recoger el alimento de los árboles; es el reino de la abundancia. Pero eso no es todo.

Esa nube de capacidades de computación encaja perfectamente con el Software Libre y, en consecuencia, es de esperar con un muy grande grado de probabilidad que lo que haya en la nube simpre vaya por delante de las innovaciones propietarias que esté a la última. Ya sabemos que el Software Libre (Linux) acaba ganando dinero a través de servicios posteriores (Red Hat) por lo que también parece que ya sabemos que no solo habrá demanda sino también oferta de manera que la nube estará más y más cargada de potencialidad.

Y la combinación de cloud computing y Software Libre refuerza, en primer lugar, la idea de ir haciendo camino hacia la nueva generación de regulación financiera que buena falta hará cuando las facilidades de computación hagan posibles las innovaciones más arriesgadas. Pero es que además, en segundo lugar, sirve como ejemplo de le interesante diferenciación entre pensamiento límite y pensamiento en el límite. Cuando decía que puedo imaginar a todos viviendo como Rilke, de palacio en palacio, estoy enunciando un pensamiento límite. Pero si pienso en el límite no es posible que todos vivamos así, hace falta al menos uno que, gracias a la enorme productividad que el cloud computing permite, trabaje produciendo algo. Como si un solo trabajador sostuviera a todos los demás que serían pensionistas con acceso a todos los bienes, todos producidos por nuestro simpático trabajador.

Es pues claro que puedo imaginar cómo nos acercamos a la abundancia gracias al cloud computing y cómo esa analogía nos permite ensoñar con una verdadera Common Wealth en cuyo seno la fraternidad se habrá hecho realidad para siempre y sin las críticas de John Gray

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Juan Urrutia , economista y filósofo mundano. Bitácora en la red desde 2003.