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Juan Urrutia

8 de febrero de 2010

Iluminaciones.III:Cloud computing

La dieta que sigo rigurosamente me da un subidón tal que me desata la lengua y me produce “visiones”. Hoy creo entender no solamente que fui admitido en seminario doméstico para escogidos de Boulding porque le dije que yo quería ser un buen economista para acabar con la escasez y, por lo tanto, con la economía, sino también que tengo una buena “visión” de qué es eso de la abundancia.

El cloud computing es el mejor ejemplo de vivir como Rilke. Por lo que entiendo, y en la medida en que mis capacidades computacionales no tienen porqué estar enclaustradas en mi máquina, el poder acudir a la nube para mis necesidades según surgen dota a mi capacidad de computación de gran agilidad, elimina coste fijos y la necesidad de capital justo ahora que éste se va a hacer más caro. Por lo tanto la ventaja para el cliente es clara, solo paga lo que necesita. Esto es como recoger el alimento de los árboles; es el reino de la abundancia. Pero eso no es todo.

Esa nube de capacidades de computación encaja perfectamente con el Software Libre y, en consecuencia, es de esperar con un muy grande grado de probabilidad que lo que haya en la nube simpre vaya por delante de las innovaciones propietarias que esté a la última. Ya sabemos que el Software Libre (Linux) acaba ganando dinero a través de servicios posteriores (Red Hat) por lo que también parece que ya sabemos que no solo habrá demanda sino también oferta de manera que la nube estará más y más cargada de potencialidad.

Y la combinación de cloud computing y Software Libre refuerza, en primer lugar, la idea de ir haciendo camino hacia la nueva generación de regulación financiera que buena falta hará cuando las facilidades de computación hagan posibles las innovaciones más arriesgadas. Pero es que además, en segundo lugar, sirve como ejemplo de le interesante diferenciación entre pensamiento límite y pensamiento en el límite. Cuando decía que puedo imaginar a todos viviendo como Rilke, de palacio en palacio, estoy enunciando un pensamiento límite. Pero si pienso en el límite no es posible que todos vivamos así, hace falta al menos uno que, gracias a la enorme productividad que el cloud computing permite, trabaje produciendo algo. Como si un solo trabajador sostuviera a todos los demás que serían pensionistas con acceso a todos los bienes, todos producidos por nuestro simpático trabajador.

Es pues claro que puedo imaginar cómo nos acercamos a la abundancia gracias al cloud computing y cómo esa analogía nos permite ensoñar con una verdadera Common Wealth en cuyo seno la fraternidad se habrá hecho realidad para siempre y sin las críticas de John Gray

5 Comentarios a “Iluminaciones.III:Cloud computing”

  1. David de Ugarte

    Genial!!
    Sólo un matiz.

    En el principio fue una nube (Google) luego vino la segunda (Amazon)… la tendencia es a una explosión de nubes que en el límite sería una nube por individuo/organización.

    Resultado en el límite: el individuo creador sería uno mismo y la nube su entorno de abundancia que a su vez le permitiría llegar a la abundacia de otros.

  2. Sonia

    Tengo que ponerme a régimen ya mismo.

  3. Diego

    ¿He leído cloud? :D

    Vamos por partes:

    - El principal impedimento para un salto de madurez en el mercado, no viene actualmente marcado por la inexistencia de soluciones de código abierto, sino por la falta de estándares de comunicación entre diferentes clouds. Su inexistencia, supone tener, en el mejor de los casos, unos costes de transacción brutales (a día de hoy, migrar de el cloud en el que estás a otro más fiable o barato, supone una carajada técnica considerable).

    - Simplificando mucho, nos encontramos con 2 tipos de cloud:
    – Cloud de recursos: tiene a amazon como principal exponente. Permite encargar y tener listo en minutos (¡EN MINUTOS!) servidores, bases de datos, almacenamiento… esto permite que cualquier empresa pueda escalar sus necesidades informáticas en tiempo real. Por ej: si tu empresa tiene un pico de visitas, automáticamente coges más recursos y sólo pagas por ese pico. Cuando las visitas bajan, te dejan de cobrar.
    – Cloud de servicios: bienvenidos al dospuntocerismo como principal exponente… mis fotos las subo aquí, mi posicionamiento lo guardo allí…

    Aunque creo que lo más revolucionario del CloudComputing no es el adelanto tecnológico per se, sino el propio modelo de negocio: pay-per-use.

    De todos modos, la únicas tendencias que soy capaz de prever son 2:
    - explosión de los clouds híbridos; tener bajo tu control recursos propios y recursos cedidos por terceros
    - una brutal reducción en IT-CAPEX hacia IT-OPEX. Los fabricantes de hardware van a tener que reinventarse igual que hace casi 30 años.

  4. Juan Hernández

    Y en la línea de la falta de estándares, principal problema de las nubes de hoy en día y dificultad bien conocida para el software libre, la evolución deseada sería un calco de la observada en la industria energética: de la necesidad de instalar un generador en cada fábrica (servidores en el caso IT) a la posibilidad de contratar potencia eléctrica según las necesidades y con la garantía de un estándar reconocido que facilita el cambio (¿o acaso cambiamos todos los enchufes al pasar de una eléctrica a otra?).

  5. Juan Urrutia

    Aparte del poder de la dieta como sustituto anfetamínico, lo interesante de los comentarios es que todos hacen hincapié en las conexiones entre nubes, es decir que estamos hablando de aplicar teoría de redes al cloud computing. Sea

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    Meditaciones de agosto (Expansión, 25 de agosto)

    Claro que en agosto del 2007 me interesé por las hipotecas subprime y las reseñé aunque difícilmente podía imaginar ni el camino que había llevado a la burbuja ni las dimensiones de la misma o de los derivados generados a su socaire pues, como decía en el artículo de septiembre (¿Qué hará el BCE? Se admiten apuestas, Expansión, 3 de septiembre), toda esa innovación financiera me parecía inteligente y tendente a la eficiencia por la simple razón de que completaba mercados, idea ésta que mantengo a pesar de los pesares.

    Para las vacaciones del 2008 ya me mostraba más al tanto de sus peligros a pesar que durante el curso académico fueran otras las preocupaciones que me tuvieron entretenido. Ese agosto y bajo el título de Pasatiempos Vacacionales (Expansión, 6 de agosto) me preocupaba del problema de selección adversa asociado a la información asimétrica existente entre los bancos (especialmente de inversiones) que, ahora sabemos, empezaban a contratar los Credit Default Swaps (CDS) que les permitirían hacer un buen negocio cuando los bonos derivados creados a partir de las subprime (una forma de CDO o Colateralized Debt Obligations) empezaran a no hacer honor a sus compromisos debido a la imposibilidad de pagar las hipotecas subyacentes.

    Así que el problema planteado por la caída de Lehman no me cogió del todo desprevenido. El pasado verano y a propósito de un artículo ajeno que mostraba evidencia empírica sobre las ventajas de la innovación financiera para no pocas economías, volvía yo a mis ideas iniciales (Maniobras marineras e innovación financiera, Expansión, 7 de agosto). Mis miedos habían desaparecido aunque resultó que la tranquilidad duró poco pues ya a principios de este 2010 me estaba preguntado por el posible double dip y por los problemas del desapalancamiento, esos mismos que nos han traído por la calle de la amargura en España y que, a pesar de lo que se pensó a partir del viernes 23 del mes pasado, día en el que se hicieron públicos los resultados de los tests de resistencia en los países de la UE, continúan vigentes. Y así llego a este verano del 2010. La propia crónica que acabo de describir me sugiere tres meditaciones centrales: sobre la innovación financiero-empresarial denominada “originar y distribuir”, sobre el problema central de la información asimétrica y la correspondiente selección adversa y sobre los problemas de endeudamiento.

    Comenzaré por el modelo de negocio denominado “originar y distribuir”. Nadie lo ha explicado mejor que Sidney G. Winter en una declaración ante el Comité de Ciencia y Tecnología de la Cámara de Representantes de los EE.UU. de América. Glosando superficialmente algunos párrafos de la primera parte de su exposición yo traduciría el milagro de la industria hipotecaria como una cadena de contratos entre agente y principal que parece no tener fin. Aparecen los brokers que venden hipotecas sin ser empleados de una institución financiera y que, por lo tanto, no ponen demasiada atención en la calidad del prestatario. Continúa la cadena la institución financiera que pone el dinero (el originador) que actúa como un dealer que no se queda en sus libros con ese activo, sino que se lo pasa a unos titulizadores que empaquetan este activo junto con otros de distinta naturaleza y distribuyen esos paquetes troceados entre prestamistas que los adquieren sin saber muy bien de qué se trata más allá de que el rendimiento es muy atractivo y de que, a partir de un cierto momento, cuentan con una especie de aseguramiento a través de los mencionados CDO´s.

    Nadie a lo largo de esta cadena ha tenido incentivos para preocuparse de la naturaleza y calidad del nuevo producto financiero. Como enseñanza a retener es que no se puede confiar en una cadena que no tiene un final claro. Nada de sorprendente hay aquí excepto por el hecho de que faltaba un inversor final con incentivos a vigilar y prevenir las posibilidades de que su inversión no funcionara correctamente. Podemos afirmar que es la ausencia de Consejos de Administración con misiones claras la que hace que dudosos esquemas de naturaleza bien conocida no sean reconocidos como tales y puedan venderse como genuinas innovaciones financieras que, además, parecen apoyar a las clases más desfavorecidas.

    Continúo ahora con el problema de la información asimétrica. Dada la velocidad y amplitud con la que se generó y diseminó el modelo de “originar y distribuir” que acabo de reseñar no es extraño que las instituciones financieras más involucradas en la cadena descrita no tuvieran ni idea de lo que tenían en sus tripas ni de lo que podría valer con independencia de las cuentas que presentaban a las auditorías o agencias de rating.

    La incertidumbre era total y, si nadie sabía nada, es normal que todas y cada una pensara que las demás estaban como ella, in albis. Todas y cada una de las instituciones financieras eran como los compradores de un coche usado que sabe que el único que sabe de verdad el estado del vehículo es el vendedor. O, todavía peor, que no quiere saber nada pues, en el fondo, no entiende lo que hace y recela de ello. Desde hace mucho tiempo es bien conocido que ante un problema de selección adversa como este se seca el mercado y que no hay más remedio que lograr separar los buenos bancos de los malos. Ante una situación así cabe preguntarse si esto se ha logrado con los tests de resistencia y enunciar luego una especie de queja profesional.

    Estos tests de resistencia que tanto están dando que hablar son como una ciberturba convocada por quien corresponde y que permite, hasta cierto punto y a pesar de deficiencias obvias, tener una idea aproximada de la calidad de las instituciones financieras, hacer de ese conocimiento un conocimiento común con lo que desde ahora debería ser más fácil la relación entre bancos que podrá centrarse en problemas reales y no en sospechas levantadas por la información asimétrica. En cualquier caso quiero añadir que, como profesional de la llamada ciencia económica, me resulta incómoda la actitud de los grandes expertos en Economía de la Información que han sido incapaces de ofrecer algún esquema novedoso de signalling o de screening que permitiera a los banco ya sea señalarse como bancos buenos ya sea autoseleccionarse como tales al reaccionar a un mecanismo novedoso. No me vale argüir ahora que la ignorancia era y es tan grande que es imposible encontrar un mecanismo revelador. Si así fuera deberían haberlo dicho expresamente en su momento.

    Cierro con la problemática del endeudamiento de cada economía (público o privado, familiar o empresarial, interno o externo) y de la parte de ese endeudamiento que tiene cada banco ya sea para guardar hasta el vencimiento, ya sea para revender si la ocasión surge. El desapalancamiento se hará y se hará de una manera ordenada; pero deberíamos aprender algo más allá del reforzamiento de la regulación y supervisión. Ya hay novedades a examinar tanto en la nueva legislación americana como en las ideas que se barajan en distintos comités de Basilea. Pero, como última meditación, me gustaría usar este ejemplo del endeudamiento para pensar sobre la noción de riesgo sistémico.

    No podremos entender esa noción a no ser que utilicemos ideas de teoría de redes. No representa mayor riesgo el fallo de aquella institución que sea más grande, sino el de aquella que, ante las mismas dificultades, ocupe una posición central en la red de instituciones financieras puesto que su centralidad le hará susceptible de generar problemas cualquiera que sea el origen de las perturbaciones. Hay que reconocer que, en esto, los tests de resistencia no han ayudado aunque con la información obtenida deberíamos poder empezar a trabajar con diversas medidas de centralidad en la redes financieras para continuar investigando las medidas de regulación bancaria que quieran ir más allá de la imposición de mayores exigencias de capital cuantitativas o cualitativas.

    No quiero terminar sin añadir algo sobre la importancia del papel de los Consejos de Administración. No solo he afirmado que el peligroso negocio de “originar y distribuir” no se hubiera generalizado si hubiera habido Consejos responsables, sino que, de lo expuesto, se puede colegir que los problemas de selección adversa no serán fáciles de solucionar sin la colaboración activa de esos Consejos así como que sin ellos no hay esperanza de poner en marcha una regulación que realmente tenga en cuenta el riesgo sistémico bien definido.

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