Horizontes de Grandeza

Hace ya bastantes días topé en algún canal de televisión que no recuerdo ahora con la película de William Wyler, The Big Country, que yo debí ver en español bajo el título de Horizontes de Grandeza pero de la que no recordaba nada en absoluto, olvido éste que me dejó asombrado. Mi asombro parecería ser, por lo tanto, totalmente genuino si notamos que los actores y actrices principales eran bien conocidos: Carroll Baker, Charlton Heston, Gregory Peck y Jean Simmons.

Se trata de una red de conflictos en un mundo agrícola y ganadero de Texas. Red formada por las relaciones de todo tipo entre dos familias que pugnan por el derecho a la utilización del agua de un río que ambas necesitan para abrevar a sus correspondientes rebaños. Una de estas familias es de mayor abolengo y más abierta a conexiones externas que la otra, totalmente aldeana en todos los sentidos. Parecería que el problema del agua no tiene solución que no pase por la destrucción de una familia por la otra y, en parte, esa será la solución final. Pero solo después de no pocas confrontaciones mediadas por alguien del exterior a ese mundo.

Ese alguien crucial es el personaje interpretado por Peck, un marino del este que ha conocido a, y se ha enamorado de, la heredera de la familia rica (Carroll Baker) y ha llegado al pueblo a darse a conocer a la familia de ésta para pedir su mano ante el horror del aspirante local (Heston). Un conflicto eterno y comprensible entre los dos pretendientes, que el de fuera rehusa zanjar por la fuerza en un duelo para desencanto de la heredera. Este contraste en la manera de llevar una relación amorosa entre el este y el oeste, o entre el mar y el campo, es el primer conflicto y el que está en la base de todos los acontecimientos posteriores. La heredera de la propiedad del río (Jean Simmons), entendemos que con ascendientes hispánicos y con un empleado mejicano, procura contentar a la una y a la otra de las dos familias con sed y, como amiga de la otra mujer, la desencantada, y con nada de pasado hispánico, procura consolarla aunque el espectador atento entiende que a ella ya le gustaría quedarse con el exmarino civilizado. He ahí otro conflicto, que se une a los existentes entre el mar y la montaña así como entre el hombre y la mujer pero que no es el último y más importante.

El más importante y siempre presente hasta en nuestros días es el existente entre la fuerza y la negociación como formas alternativas de establecer las normas de convivencia. Dada la educación y el origen del exmarino y abogado, parece que la cosa se decantará por la negociación ya que él y su nueva prometida, la amiga de la exprometida, pretenden hacer accesible el agua del río para las dos familias. Pero no siempre lo que es mejor para dos es admitido por ambos. El odio entre los dos páter familias se plasma en una batalla que ambos creen poder ganar más allá del acceso al agua.

¿Aprendemos algo de esta película? No se si aprendemos propiamente hablando, pero ciertamente recordamos algo universalmente reconocido: la muerte es «justa» y ambos mueren dejando el camino libre a la civilización.