Trabajos de mantenimiento de bosque comunal
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XII: ?????

Trabajos de mantenimiento de bosque comunalParecería que, en medio del sopor veraniego y de las noticias desesperanzadas, no soy capaz de encontrar un título para esta nueva entrada en esta serie sobre las posibles huellas de un nuevo relato que nos sostenga de pie en un mundo que no entendemos. Pues bien, es justamente eso y el título de este post no es un error. Es más bien el reconocimiento implícito de que no hay nada que añadir. Al menos yo me encuentro totalmente atontado y somnoliento ante el mundo social que nos rodea. Es como si todo lo que ocurre no fuera sino una visión o un sueño sobre los que no podemos influir. Solo podemos abrir los ojos y mirar asombrados como si estuviéramos visionando una película de ciencia ficción.

Algo de esto tenía la escuela de verano de este año con gente inteligente e imaginativa ejerciendo todas sus capacidades en la medida de ciertos fenómenos contribuyendo así a su comprensión, sin duda, pero como si esa comprensión (de la igualdad, de la diversidad, de la segregación, etc.) no nos concerniera de verdad. Hay aquí, sospecho, un fenómeno de espejismo psicológico del que algo podríamos aprender. Se trata de personas más o menos instaladas en instituciones prestigiosas de las que no parece vayan a ser excluidas. Podrá haber menos financiación para proyectos, pero no ha de faltar el salario suficiente para poder llevar una vida digna. Cuando, al contrario, alguien está ya retirado viviendo, no de un sueldo, sino de las rentas sean estas públicas o privadas, la actitud es muy distinta. Cunde el pánico porque nada puede ya hacer uno para pagar su manera de pasar los últimos años de una vida. Depende totalmente de los demás, de los que administran fondos ajenos y de los que deciden cómo emplearlos.

Que estas personas seguro que lo hacen bien es algo que no dudo. Lo que dudo es que alguien sepa qué es hacerlo bien en estos días, más acá de lo que imaginamos en un futuro al que quizá no lleguemos. Pensemos, como ejemplo, en la idea de los bienes comunales asociados a una manera de trabajar novedosa, menos individualista, más grupal y que combina la competencia con la cooperación. Pienso que tendremos que ir en esa dirección, pero lo que vemos en los incendios de Cataluña, en donde mañana estaré para un tiempo, me obliga a admitir que falta mucho para que nos adecuemos a esa nueva forma de vernos a nosotros mismos. Los bosques son de propiedad municipal o comarcal pero, como tales bosques, tienen algo de comunal puesto que su disfrute puede ser rival con el de otros vecinos. Cuando esto ocurre una colilla puede destruir lo comunal para cuarenta años. ¿Cómo evitarlo? imposible saberlo pues no tenemos sino ejemplos de otros casos parecidos y carecemos de una teoría comprensiva.

Bueno, mañana será otro día y es posible que a pesar de todos los pesares alguna idea rompa el cerco al que nos somete la desesperación y su mera mención nos haga esperar contra toda esperanza. Mientras tanto…??????

Juan Urrutia , economista y filósofo mundano. Bitácora en la red desde 2003.