Get carded
Asi reza un anuncio de un almacen cualquiera en la peatonal Lincoln road de Miami Beach a fin de inpulsarte a pedir y obtener su propia tarjeta de credito.
Debo luego existo.
Nadie vea una broma en esta sentencia. Se me representa como una gran verdad. La posibilidad de vivir del credito divide la poblacion en dos. Los que no deben nada que son o muy ricos o muy pobres. Y los que deben que son ni muy ricos ni muy pobres.
Pues bien en lo que podriamos llamar un “carded equilibrium” distinguimos entre estas dos clases de personas. Un banco preferira, sin duda alguna, esta segunda clase de individuos a efectos de conceder credito porque conoce el track record de sus componentes y puede modular las condiciones de acuerdo con ese comportamiento observado. El argumento aplica tambien a un almacen de ropa o a un hipermercado que finalmente redescuenta sus creditos en una institucuion financiera.
Entre los miembros de la segunda clase de individuos, ni el banco ni cualquier otro negocio puede distinguir entre los muy ricos y los pobres porque no posee datos sobre ninguno de los miembros de esa clase de gente que no tiene cartas de credito y paga al contado.
Por otro lado un individuo cualquiera piensa que algun dia puede necesitar un credito y, por lo tanto, desea que se conozca su comportamiento como deudor.
Por lo tanto podemos afirmar que un “carded equilibrium” es mejor para todos que un “cardless equilibrium” en el que las condiciones de credito serian peores y en donde tampoco seria cierto que los pobres pueden conseguir un primer credito porque, sin informacion, se le exige un down payement que tampoco puede permitirse.
Claro que los muy ricos quiza prefirieran el “cardless equilibrium” ya que en el encontrarian alguna manera de distinguirse de los demas y aparecer como gente desinteresada y con personalidad unica. Pero creo que podriamos descartar este pequeno detalle y preguntarnos
como es posible que se haya tardado tanto en poner en practica esta innovacion financiera de la tarjeta de credito

Septiembre 1st, 2006 a las 15:53
Es que la clase media tardó mucho en salir a cenar fuera regularmente (la primera tarjeta es del Dinner’s Club). Es decir en dejar de soñar calvinistamente en acumular (y/o endeudarse por) capital y pasar a hacerlo por el placer.
La nobleza había llegado antes, ya nos lo contó Sombart.
Septiembre 1st, 2006 a las 16:42
Salir a cenar es una novedad estricta para mi. Mis padres solo salieron una vez. Fue durante el sitio de Bilbao y lo hicieron porque no tenian en casa nada que llevarse a la boca. Eso lo oi contar. Durante mi vida consciente nunca faltaron a la cena familiar.