Gerundiando
A través de dos personas del jurado de un premio de traducción al que yo también pertenecÃa, aprendo dos cosas. Primero, que las comas no tienen nada que ver con la respiración del lector y, segundo, que Rafael Lapesa instruÃa a sus alumnos en la abominación del gerundio. Solo se me ocurre decir que gerundiando, gerundiando, que es gerundio, voy a ir eliminando, poco a poco, las comas que, manteniendo mi respiración, me vaya permitiendo el contexto. ¿A que no suena tan mal? Bueno; perdonen mi frivolidad:suena horrible.

