Fraternidad y revolución

La fraternidad en una comunidad permite ,entre otras cosas, una forma de hacer compatibles la «carnalidad» ( como algo opuesto al mero formalismo abstracto) y «lo situado» (frente a lo universal). Nos preguntamos inmediatamente ¿tiene pues la fraternidad potencial revolucionario? ¿ Lo tiene el situacionismo «carnal»?

¿La pregunta no es simplemente retórica, sino que trata de llamar la atención sobre la presunta (im)posibilidad de que algo no universal sea revolucionario. Por un lado está claro que lo meramente formal dificilmente puede constituir la base de un impulso revolucionario. Y por otro lado, cabe imaginar que la «carnaliad» pueda bastar para el nacimiento de ese impulso. Pero ¿cómo se transforma el impulso en un verdadero entusiamo suficiente? Mediante el contagio, desde luego. Y lo interesante es que el contagio en una sociedad fraterna organizada en red distribuída puede ser muy rápido especialmente en el caso de topologías de red que permiten localmente umbrales de la rebeldía muy bajos tal como se explicaba aquí hace ya años.

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