Breves

Fogonazos XIV: Un soneto

Sin medida

Deducía conclusiones con donaire
Cualquiera que fueren las premisas.
Me vi alabado por mil dos risas
Saludando al pueblo desde el aire.

Hablar, pensar o temer no podía
Tanto la soberbia me secaba el alma.
Y aunque un enano pidiese calma
Mi cabeza estaba ya como vacía.

Vuela el globo sin mayor resistencia,
Cien ángeles con la boca abierta
Cantaban en fa re do mi existencia.

Pero ese ave con agudo pico
En pleno vuelo el globo pincha
Y en el barro braceo, pobre rico.

mm

Juan Urrutia , economista y filósofo mundano. Bitácora en la red desde 2003.