Artículos

Exploradores electrónicos: Mumi y Anfitrión

Hablo desde fuera, aunque no del todo, y no creo que tengo gran cosa que aportar; pero la aparente urgencia de optar entre dos maneras de sentirse explorador electrónico, me reclama.

Ser un explorador es simplemente imposible de evitar. Ayer cantaba con Aute que el pensamiento siempre está de paso y que ese pensamiento no puede tomar asiento. Hoy podrí­a tararear con Dylan: «man gave names to all the animals in the beginning, in the beginning«.

¿Qué añade lo de ser digital?

A mi juicio, ya añejo y esquinado y poco técnico, añade solo que se explora la red entendieiendo ésta como un ente nuevo y dificil de asimilar. ¿ Solo eso? Pues no del todo, pues el explorador cambia a medida que va conociendo el nuevo ente y reconociéndose en él y repensándose desde él.

¿Hacia qué nuevas vistas nos refiere la exploración incipiente? ¿Hacia todas a las que saludamos como chiquillos entusiasmados con el vuelo de una cometa?. Sin duda; pero quizá haya algún punto focal que se vaya delineando. Yo me atrevo a decir que lo que yo veo es «la posibilidad de una archipiélago», de un mundo de individuos sin poder ni rentas.

Hacerse individuo no es fácil aunque creo que el coste de la disidencia necesaria desciende precisamente con ayuda de la red.

Eliminar las rentas es cosa que ocurrirá en cuanto el mercado se haga perfecto y a eso contribuye la red distribuí­da.

Eliminar el poder es ya más dificil y la red por muy distribuí­da que esté será testigo durante años del esfuerzo de muchos para mandar y así­ conseguir rentas y esto dificultará la perfección del mercado y la eliminación de esas rentas.

Por lo tanto ya creo vislumbrar cual es la razón de ser de los exploradores electrónicos. La lucha contra el poder. Pero aquí­ empieza el problema real porque aun en la más distribuida de las redes hay una huella del pasado que nos lleva a querer ser mumis o anfitriones

Pensemos en la diferencia.

El mumi vive bien del poder que le da su munificencia. El anfitrión es más bien un bufón que malvive a la sombra del poder. El primero es un héroe, el segundo un pequeño burgués. Estos no matan ni son crueles, los mumis me dan un poco de miedo pues los relaciono como con la brujerí­a.

Mi propuesta es que seamos anfitriones y disfracemos de nonchalance toda nuestra infinita ambición.

No es cierto que «solo lo que cuesta vale». Los exploradores digitales saben que lo que vale es lo que se hace sin coste aparente, saben que el premio (que no existe más allá del esfuerzo ocultado en sí­ mismo), consiste en que nadie note el ansia que nos corroe el alma.

Pensar como Nietzsche y actuar como un dentista anónimo o como un conserje de finca urbana y solo de vez en cuando reunirse en un aquelarre orgiástico. O quizá solo soñar con ello.

Y esto tiene sus consecuencias para las dos ví­as propuestas. La una es épica, la segunda lí­rica.
La primera no se librará del poder, la segunda hace como que no sabe de qué va eso. Charlton Heston vs Cary Grant. Los dos se llevan la chica; pero cuando pienso en lo que le espera a la pobre que cae en la red del gladiador/Heston me da mucha pena.

mm

Juan Urrutia , economista y filósofo mundano. Bitácora en la red desde 2003.