¿Está de moda ser ateo?
Topé con Tom en la calle Almagro y me felicitó las pascuas en una actitud como de pedir perdón por felicitar estas fiestas excvusivamente cristianas. Como yo pienso que Tom Burns es un católico inglés de esos que realmente lo son seriamente, no pude reprimirme y le contesté que, aunque ateo, celebraba estas fiesta, que naturalmente admitía su felicitación y que debíamos conmemorarlas en un mano a mano cuando pasen las fechas oficiales.
Ante mi insolencia Tom sacó lo mejor de sí mismo y con un revoloteo de gabardina me hizo gesto de decir: ¡cómo puedes decir esas cosas tan antiguas! No me dejé arrugar por su indudable wittiness y respondí que estaba equivocado, que hoy ser ateo se había puesto de moda. Como un rayo se volvió de frente a mí, me me miró con conmiseración y me acusó de haber leído The God Delusion de Dawkins. Aunque es mentira le dije que desde luego; pero que el bueno era el libro de Daniel Dennet, Breacking the Spell. Ahí le pillé y abatimos nuestros floretes de juguete.
Yo acababa de leer en efecto un escrito bastante largo de Dennet en la red y horas más tade le contaba a Samuel B. cómo Dennet, ateo confeso y militante, recuperándose todavía de una segunda operación de nueve horas a corazón abierto, agradecía los ánimos de sus amigos y la buena intención de aquellos de éstos que le confesaban que rezaban por él. Pero aun en su postoperatorio tiene ánimos para afear a los rezadores que se hubieran limitado a elevar el corazón a su Dios; pero no le hubieran sacrificado una cabra. El artículo continúa y recomiendo se lectura pues ésta y muchas de las entradas en la gran página de John Brockman justifica la contestación positiva a la pregunta del título.
Samuel B. aprovechó la ocasión para contarme que había por ahí un experimento en el que se constata cómo la oración por los enfermos es perjudicial para ellos y para los que se preocupan y calman los nervios elevando la mirada al cielo y musitando letanías. Este esperimento relatado contado por un asistente activo a las jornads científicas organizadas por la Areces a las que ya he hecho referencia en este blog, nos debería hacer pensar que quizá ha llegado la hora de abandonar el agnosticismo del que no tiene opinión y pasar a tratar de explicar porqué es natural inventarnos a Dios y porqué esto no implica que tengamos que creer en ese constructo de nuestra naturaleza. Esto es lo que explica muy bien Dennet en el libro con el que golpeé amablemente a Tom, libro éste que sí que he leído.
No basta con suspender el juicio, hay ya que decir en alta voz que, exista Dios o no exista, no hay manera de saberlo y que afirmar su exixtencia es un simple abuso del lenguage. De acuerdo con lo poco que sabemos y las reglas del lógica nuetra obligación moral es, dado el estado presente de nuestro conocimiento, defender su inexistencia.
Que el ateismo se ponga de moda es un buen síntoma de que la libertad de pensamiento se impone.

Diciembre 25th, 2006 a las 19:59
[...] A pesar de que mi último post sobre el ateismo me parecía un poco extemporáneo, me decidí a publicarlo porque creía realmente que el ateismo se está poniendo de moda en la cultura occidental. A la luz de lo que luego descubro en un Herald Tribune atrasado que llevaba en la cartera, me parece obvio que lo que sí está de moda es la religión sea para criticarla, sea para promocionarla. [...]
Enero 13th, 2007 a las 4:21
[...] enero 13th, 2007 ¿Está de moda ser ateo? / Juan Urrutia / Libro de Notas. “Que el ateÃsmo se ponga de moda es un buen sÃntoma de que la libertad de pensamiento se impone.” [...]
Enero 15th, 2007 a las 8:48
[...] Samuel B., al que yo citaba en el post sobre el ateismo y al hilo de lo que contestaba Daniel Dennet a los que habían rezado por su salud a raiz de su larga operación a corazón abierto, me envía el artículo del N.Y.Times donde él lo había leído, aunque me dicen que lo cuenta también Dawkins en su God Delusion. [...]
Octubre 23rd, 2007 a las 9:35
[...] Vaya usted a saber lo que tenía in mente el pobre Vicente en las fechas en que escribió esas palabras; pero leyéndolas ahora a mí me recordaron lo que escribía yo hace meses. [...]