Por Paula Alonso, Octubre 2001
Yo creo que ahora que la gente vive tantos años se puede pensar en tener varias vidas y no solamente una, es decir, que se tiene la oportunidad de cultivar distintos yoes. ¿Qué cómo veo mis tres yoes? Bueno pues digamos que la primera vida fue aquella que correspondería con mi etapa de estudiante y de profesor y científico. Empezaría cuando me interesé por la Economía y empecé a ser profesor, digamos que esto duró más o menos hasta los 40 años.
La segunda vida consistía más bien en hacer cosas, en gestionar la propia producción intelectual y ser un ejecutor. Hacer cosas, bien desde la política, con la breve oportunidad que tuve como consejero de Educación, Universidad e Investigación del Gobierno Vasco, bien desde la propia Universidad. Se trataba de hacer lo que hubiera que hacer para producir Ciencia, más Ciencia y mejor Ciencia y conseguir que esto supusiera además algo para la sociedad. Esto dura hasta hace relativamente poco. En tercer lugar diría que mi tercera vida es reciente: comienza ahora y es una etapa para hacer lo que me da la gana, una etapa que me permitirá desarrollar otras facetas.
No era tan extraño el interés por la Economía ya que en aquella época lo que sí sabíamos era que la Economía era importante. Teníamos una gran influencia de las ideas marxistas, si bien mal asimiladas, y sabíamos que la Economía era una parte importante de la infraestructura.
Estudiar Economía era una elección natural si querías entender de qué iba el mundo. Lo que también tenía claro era que no se podía estudiar Economía en España: las facultades eran malas, muy recientes y no se enseñaba con ningún rigor. La elección era estudiar en sitios donde se cultivaba la Economía crítica, como Francia, o ir donde se cultivaba la Economía "normal", llamada científica, relativamente ortodoxa.
La elección estaba pues Materialismo Histórico y Economía basada en la ley de la oferta y la demanda. Me decidí, con suerte, por esta segunda opción. Esto me llevó a ir a Estados Unidos para hacer el doctorado, con la única intención de ver hasta dónde podía llegar yo en esto de la Economía.
Aparte de aprender todo lo que aprendí sobre Economía, creo que mi experiencia allí fue sobre todo una experiencia ciudadana. Era el año 68 - 69 y el clima que se respiraba en Estados Unidos era completamente distinto al de España. Por primera vez tuve la sensación de tener derechos de ciudadanía.
En Estados Unidos uno podía decir lo que quisiera y sentías que, aún siendo extranjero nadie te tomaba cuenta de ello.
Me fascinó también el desarrollo de la investigación, que hubiera bibliotecas abiertas 24 horas al día... Esto era fantástico y parecía además imposible la buena acogida que te daba una sociedad que acaba financiándote por tener buenas notas. Fue una gran experiencia personal de conocimiento, de conciertos, de música. Era la época de los hippies, de la experimentación psicodélica, de los grandes conciertos...
En aquella época creo que tardé mucho tiempo en pasar de los autores de los libros difusores del Materialismo Histórico a leer vulgares libros de Economía.
Me interesaba los libros sobre desarrollo económico y la literatura científica. En esa época se publicaban muchos libros de Historia del Pensamiento Económico y me gustaba leer a los clásicos y a los neoclásicos. Creo que me han aportado cosas fundamentales y que me han ayudado a concebir a los economistas como una familia. Aquellos libros me hicieron creer que yo también pertenecía a una gran familia de economistas, la de Adam Smith, Ricardo o Marx... Esto es importante en cualquier profesión intelectual, tener la sensación de familia.
Uno de mis autores favoritos de aquel momento era Frank Hahn, que toca las dos orillas de mi interés por la Economía y la Filosofía. Hahn conoce bien la historia del pensamiento inglés y también escribió mucho sobre el papel del sector financiero, sobre la función del dinero en el mundo del crecimiento y la noción de equilibrio.
Otro autor fundamental en mi formación fue Von Neumann, uno de los mitos de los economistas. Von Neumann aportó tanto al desarrollo de la Teoría de Juegos como al crecimiento económico. Escribió el primer artículo sobre crecimiento económico multisectorial, que además contenía una de las primeras pruebas serias de existencia del equilibrio. Otro autor que admiraba era Kenneth Arrow, otro gran mito de aquella época. Representa la inteligencia aplicada a muchos campos distintos y me aportó muchas ideas.
Mis preferencias por la lectura han evolucionado al compás de mis ideas. A partir de mi interés por la idea del crecimiento económico pasé de un interés en Economía muy genérico, derivado del estudio del Materialismo Histórico, a un interés más técnico, centrado en la Economía del Desarrollo, para finalmente interesarme por el mercado y cómo su funcionamiento refleja el modo en que funciona la sociedad.
Tras mi experiencia en Estados Unidos y mi esfuerzo en el desarrollo teórico de la Economía, mi segunda vida comenzó como profesor de Economía en la Universidad del País Vasco. Me di cuenta de que además de tratar de escribir esa nota a pie de página en la Teoría Económica, había también que aportar a la Universidad española ideas que yo había traído de Estados Unidos..
Al principio la Universidad supuso una lucha espantosa, ya que más que un centro de enseñanza la Universidad era el centro de resistencia al régimen de Franco y esto era más importante que aprender Economía. La Economía ortodoxa no parecía además adecuada al momento. Tuvimos que comenzar por hacer comprender a los alumnos que el mercado no era malo, si bien la mentalidad y las cosas cambiaron tanto que a finales de los 80 tuvimos que decir que el mercado no era tampoco la panacea de todos los males, que estaba bien, pero que no se podía convertir en un ídolo.
Otra oportunidad para ejercer mi labor de gestor fue mi breve experiencia en 1984. Durante nueve meses fuí consejero de Educación, Universidades e Investigación del Gobierno Vasco. Los gobiernos vascos habían comenzado en 1980 y yo tuve la oportunidad de formar parte del segundo, en 1984. A mí me interesaba sobre todo la parte de la investigación, de la que creo que sabía algo. Luego volví a la Universidad y fui vicerrector de Investigación.
Luego, a principios de los 90 vine a Madrid a montar la Carlos III. Solana, que por aquel entonces era ministro de Educación, me llamó y me ofreció colaborar en el proyecto de construir una universidad donde la investigación fuera lo fundamental. Tuve la sensación de que todas las dificultades que había tenido en el País Vasco no iban a existir en esta universidad.
La verdad es que los inicios fueron una gran experiencia. Teníamos un gran entusiasmo en la contratación del profesorado, al que camelábamos para que viniera a nuestra universidad diciéndole que habían ya aceptado otros profesores a los que sabíamos que admiraban sin que éstos hubieran dado todavía su confirmación... la Carlos III supuso la puesta en marcha de una investigación de calidad, una universidad competitiva con otras universidades para atraer a los mejores profesores. Se quería además crear una universidad full time, en la que los profesores pasasen mucho tiempo juntos, con tiempo para discutir y planear, algo que no existía en aquel momento en las universidades madrileñas. Era divertido estar allí, comer con la gente, discutir...
La tercera vida surgió poco después de llegar a Madrid, cuando me ofrecieron ser consejero del BBVA. Esto me cambió un poco la vida. Me hizo comprender que hay otros mundos además del universitario que inciden en el bienestar de las personas . Al ser profesor de Economía la Banca no me era ajena. Sí lo era el ritmo de vida que me impuso. Ya no tenía tanto tiempo para estar en la Universidad, pero también entendí que hay cosas importantes que hacer fuera del mundo de las ideas y que el mundo no se desarrolla sólo a partir de ellas. Empecé también a apreciar el mundo de las empresas y a apreciar lo que habían hecho muchos compañeros míos de clase que se habían dedicado a él.
Mi renta también mejoró considerablemente y esto contribuyó también a tomar la decisión de crear una fundación que me permitiera volver a las ideas de la Universidad. Digamos que esta nueva vida me llevó a tomarme en serio la idea de la fundación como desarrollo de la intersección de la que he hablado anteriormente entre la Economía y la Filosofía.
No. No me considero un mecenas porque mi generosidad es relativa. Me considero una persona interesada por muchas ideas y que trata de entender por dónde van a desarrollarse. Si tuviera que definirme de algún modo me definiría precisamente como una persona que quiere entender.
Si entendemos la idea de mecenazgo como deseo de anticipación del futuro, sí me considero entonces un poco como tal, pero no por la financiación. Creo que el mundo de las redes está relacionado con el mundo de la economía: entre la pluralidad de mundos existentes, el mundo de la Red representa a una comunidad muy amplia de personas que interacciona con otras comunidades. La arquitectura de conexión en la que se basan las redes es similar a la arquitectura de la conexión entre las personas. Esto me llevó a interesarme por las redes, a saber qué propiedades tienen. Me ha llevado también a refrescar ideas teóricas sobre qué es una economía que funciona como una red. Me encontré con jóvenes que sabían mucho de esto y pensé en la idea de beneficio, no de mecenazgo. Por tanto, si pensamos en el mecenazgo como financiación de un pintor o de un escritor, entonces no puedo serlo. No participo de esta ideología, aunque me resulta atractiva.
Me definiría como alguien que se irrita mucho si no entiende. Mi tercera vida comienza ahora. Soy presidente del Consejo Editorial de Expansión y Actualidad Económica, lo cual me permite y me obliga a escribir cada poco. Puedo hacer propaganda económica a través de los medios de comunicación., escribir textos científicos económicos y publicarlos. Otra de las cosas que quiero hacer en esta tercera vida es utilizar la Red para crear un mundo de investigación, un ambiente que trate de sistematizar el entendimiento de las cosas. Esto permite además la recuperación de algunas formas de vida propias de la Filosofía como comunidad que comparte un interés común.