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¿Entendemos algo sin un marco?

Esta película sobre la vida de la pintora canadiense Maudie Dowley, Lewis de casada, puede verse de varias maneras e incluso como una extraña historia de amor que sería la interpretación más sencilla de su intención. A mi, sin embargo, algo que se me quedó grabado es una frase del final en la que expresa su manera profunda de pensar: «todo en la vida viene enmarcado».En la medida en que el marco es una parte importante del significado de cualquier pintura o de cualquier historia, la frase no es nada trivial. Tenemos que saber entender que lo que pensamos, o pintamos o escribimos no va más allá de eso que nos es permitido pensar por nuestra cultura básica, tan básica que ni sabemos que es, también, construida.

La idea de cultura básica, sin embargo, no es fácil de entender en toda su profundidad ni yo pretendo abrir una brecha en el abrigo de neopreno que la recubre. Pero, de todas formas, pienso que reflexionar sobre ella es comenzar a conocer nuestras limitaciones y, más en el fondo, ampliar nuestra visión de lo que somos o podemos ser. Es esta última posible ampliación, la limitación del discurso de Zizek el otro día en el Círculo de Bellas Artes, un tema sobre el que ya he escrito algo.

Zizek comenzó afirmando que hoy en día vivimos en un mundo en el que «lo imposible se hace natural» en referencia explícita a la cultura cibernética. Por debajo de esta frase entendemos que el marco actual de pensar sobre las cosas ha cambiado. En un sentido tiene razón. No porque lo cibernético sea definitivo como forma de entender todo, sino por todo lo contrario, porque nunca llegaremos a un fondo cultural definitivo. En cualquier caso me compré inmediatamente el librito de Byung-Chul Han titulado «Psicopolítica» en el que espero llegar a comprender cómo entendernos hoy a nosotros mismos como determinados por el poder de la seducción de lo cibernético. «Mañana» la cultura básica será otra; pero de momento espero que este filósofo «alemán» de origen surcoreano me abra los ojos hacia todo lo que me rodea más allá de lo obvio y llegue a entender cómo es posible que la libertad subsista en medio de un mundo en el que todos nos explotamos al total de nosotros mismos.

Quiero creer que ni siquiera si este fuera el caso se habría acabado la búsqueda de la cultura básica. También los nazis, tal como los conocemos los no especialistas, podrían haber impuesto su racismo como eso que lo explica todo. A estos efectos me explicaba un amigo que no se quién había tratado de hacernos comprender que no todos los nazis eran tan simples y que muchos entre ellos sabían, o creían saber, que el único fondo posible de lo que aquí he llamado la cultura básica estaría formado por cierto racismo sin duda, pero que en muchos casos este racismo estaba complementado y matizado por la cultura griega clásica en la que nadaban gente como Nietzsche y en la que esa gente veía la única forma posible de alcanzar el orden, un orden en el que es imposible que todos seamos iguales.

Estas ideas me hecen comprender aquellas discusiones sobre Heidegger en las que me perdí hace treinta años. Y esta comprensión no implica necesariamente la aceptación de las ideas envueltas en aquellas discusiones. Efectivamente cuando Heidegger dice que «solo un Dios podrá salvarnos» ¿no está realmente cerrando la posibilidad de llegar al fondo de lo que interesaría?

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Juan Urrutia , economista y filósofo mundano. Bitácora en la red desde 2003.