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El exilio y la orfandad

En the Annual Meeting of ASSET a la que me refería hace dos días al hablar de la entrega del primer Premio de la FUE a la Diversidad, no tuve tiempo de asistir a mucha sesiones técnicas , pero de aquellas a las que asistí quiero mencionar a la Networks II que me proporcinó la oportunidad de escuchar a Hubert Janos Kiss (UAM) y Alfonso Rosa-García (U. Murcia) en dos trabajos conjuntos que hacían un uso inteligente de Teoría de Redes para entender las condiciones que permiten evitar bank runs por una parte y por otra para clarificar lo que podemos entender como coordination structures que previenen las coordination failures. Los dos trabajos ponían a trabajar, como era esperable, la ideas de la estructura de la red, las cliques, los umbrales de la rebelión o similar y otras nociones conocidas y cada vez más reconocidas como útiles en muchos campos.

Todo ello me interesaba en sí mismo, pero se me disparó la imaginación por alguna conexión neuronal que no acierto a identificar con claridad y acabé tomando notas sobre El exilio y la Orfandad, un título que desde hace más de treinta años me ronda la cabeza. Quizá es que la palaba coordinación remite a la rebeldía del exilado contra el sometimiento y quizá la idea de estructura o clique me remite a la orfandad.

Y así comienza una meditación que cree ver en el intelectual, científico o teórico en general, alguien exilado fuera del mundo cotidiano, pero no huérfano pues se ve como miembro de toda una larga estirpe, y que presiente que el hombre práctico, empresario o político es alguien que ni es un exilado, pues vive en y/o por su patria ni tampoco puede ser considerado un huérfano puesto que la familia es una institución en la que cabe la herencia material sostenida por la fuerza del Estado.

Es inevitable pasar de esas cosideracionea a la contemplación de una figura de alguien que sea simultáneamente exilado y huérfano. Y lo primero que me viene a la mente es la figura del sabio (al que evocaba Lamo de Espinosa en su discurso de ingreso en la Academia de Ciencias Morales y Políticas) como alguien que trasciende el conocimiento y practica y anuncia la sabiduría. Es un exilado pues vive como cualquier científico en un gueto, pero no es del todo huérfano pues, aunque la sabiduria no se transmite con la facilidad de la ciencia, también tiene su historia.

Quiero aislar la figura en la que yo encaje, la de alguien que es simultáneamnete exilado y huérfano. Y encuentro solamente la figura del asombrado entusiasta destinado a la melancolía. Como todo «sabio» se asombra y abre la boca incapaz de articular palabra ante las maravillas de lo extraño en el exilio y como todo huérfano se entusaiama con ello y trata de construir un mundo similar que pudiera conformar su patria. Pero carece del apoyo de su estirpe y fracasa en sus intentos redentores deslizándose inexorablemente a la melancolía.

Estos idiotas ni siquiera se reconocen entre ellos cuando se cruzan. No es una simple «coordination failure», es un fallo que constituye un equilibrio del que es dificil salir justamente porque las redes no suelen incluirlos. a estos idiotas, en ningún camino edntre nodos con propiedades centrales.

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Juan Urrutia , economista y filósofo mundano. Bitácora en la red desde 2003.