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Ejemplos de desmoronamiento

DesmoronamientoComo continuación al post sobre desmoronamiento pretendo hoy elaborar una lista de ejemplos de ese desmoronamiento al tiempo que, en algún momento, aquí o allí, contestaré a la sugerencia de David de Ugarte de dejarnos de precisiones terminológicas, no vayamos a asesinar el significado.

El País del pasado domingo, día 7 de enero de este nuevo año 2013, era un verdadero compendio de lo horroroso que está deviniendo el mundo. Simplemente me permito hacer una lista con algún comentario breve si la cosa lo merece y con un elemental añadido posterior.

  • La entrevista al Rey el día de su cumpleaños. La vaciedad de sus palabras y la uniformidad de las opiniones de los compañeros de generación no pueden entusiasmar a nadie.
  • El discurso del ministro de defensa el día de la Pascua Militar hablando de provocaciones por parte, se supone, de los partidarios del derecho a decidir. Parecería que estos impelen a los coroneles a saltar a sus carros de combate para garantizar la Constitución que les responsabiliza de la unidad de España.
  • Cualquiera de las ofensas a la ciudadanía que ocurren cada día en la CA de Madrid y en su capital. Claro que cuando se es el centro se es para todo incluso para lo del Madrid Arena.
  • El nuevo nombramiento de Rato, cómo no por parte de Telefónica. Un acontecimiento típico de la descomposición.
  • La ausencia de meritocracia en el Reino Unido y, por lo tanto (añado yo) en todo el mundo. Aunque pensándolo bien mi añadido sobra pues ya se sabe que el Reino Unido es la cuna del clasismo.
  • El FMI se desdice, lo que está bien. Lo que no está tan bien es que se confundiera antes o que no fuera capaz, en su día, de decir que el tamaño de los multiplicadores no estaba claro.
  • El informe de la asociación de inspectores del BE que nos aclara lo que ya presumíamos. Que o bien está capturado por el Gobierno y/o sus amigotes o bien que la institución tampoco vio venir la crisis en toda su profundidad. Este asunto no sé si es cuestión de descomposición puesto que quizá era claro que el BE lleva muerto mucho tiempo, o bien es un caso de desmoronamiento lo que nos daría una esperanza de que se pueda hacer algo por la supervivencia de la Institución que, dicen, fue ejemplar no hace tantos años.

Se podrían añadir muchos casos desmoralizadores en relación a la sanidad, la educación, incluida la superior, la desigualdad creciente o el empobrecimiento galopante mientras el gap salarial aumenta. Pero ¿para qué seguir? Termino pues con un comentario terminológico. No insisto en mi distinción nominal (que parecería chilena) pero creo que hay que seguir distinguiendo entre cadáveres sociales a los que solo se puede enterrar y peligros de desmoronamiento que llaman a la movilización para salvar los muebles y quizá… a los niños.

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Juan Urrutia , economista y filósofo mundano. Bitácora en la red desde 2003.