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Divagacion sobre el poder

Releo, y leo en serio, a Michel Foucault, ese autor que me decidió a decantarme por la economía anglosajona a raiz de la «imposible» lectura de su Les Mots et les Choses que ya mencioné aquí.

Y por fin me entero de que de lo que se trata es de distinguir la sombra del poder detrás de cada aportación al saber, de estudiar el deseo de saber como generador de poder y de vislumbrar la sombra de ambos debajo del deseo puro, seco.

Y en este punto me vuelve a la cabeza la anécdota que abría mi post sobre Samuelson y el Principio de Correspondencia. Contaba cómo este premio Nobel y Arrow, también premio Nobel, discutían sobre la esencia de la Economía. ¿Se trataba de maximizacion o de equilibrio? ¿Sería pues la Economía una teoría general de la acción o el comienzo de la teoría de sistemas?

Me contestaba que ambas cosas y continuaba con la descripición del quehacer básico de la Macroeconomía consistente en ser capaces de contestar sin ambigüedad las llamadas cuestiones de estática comparada utilizando el Principio de Correspondencia.

Hoy me atrevo a ir más lejos en mi lectura de Foucault y tratar de ilustrarla con la descripción de lo que ocurre en en equilibrio de un sistema económico regido por la competencia. En ese equilibrio cada individuo hace lo que desea hacer dentro de la restricción presupuestaria definida por sus dotaciones iniciales y por los precios generados por la competencia funcionando dentro del sistema. Máxima libertad para el agente eonómico individual; pero máximo sometimiento a dicho sistema que es, desde luego,la creación involuntaria del comportamiento libre y maximizador de todos y cada uno de esos agentes individuales.

El poder no puede dejar de hacer su labor, no podemos librarnos de él a fin de ser realmente libres para hacer nuestro deseo a partir de nuestro conocimiento de todas las posibilidades.

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Juan Urrutia , economista y filósofo mundano. Bitácora en la red desde 2003.