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LVIII: Distribución, desigualdad y crisis

estratificaciónLa cuestión de la distribución de la renta no es unívoca. Puede referirse a la distribución personal, a la sectorial o a la factorial. La primera suele medirse por el índice de Gini, la sectorial no se suele usar pero se puede calcular a partir de los datos de contabilidad nacional, y la factorial se supone constante por parte de los macroeconomistas. Estas medidas nos ayudan a saber si la desigualdad correspondiente aumenta o disminuye. Sabemos que, así en general, ha aumentado en cualquiera de los tres sentidos. Ahora bien, este aumento ¿ha ayudado a generar la crisis? ¿Dificulta su solución? Ante la falta de teoría formal reportaré sobre alguna idea sugerente.

Pero primero comenzaré por algunos datos tomados a voleo. Acemoglou y Robinson, nos ofrecen unos datos apabullantes relativos a los billonarios en los USA. En 1900 eran 22 con una renta conjunta que correspondía al 0.00008% de la renta nacional total. En 1907 eran 16 y con un porcentaje de la renta del 0.00002. En 1992 el 0.0001% de la renta estaba en manos de 132 billonarios y finalmente, en 2010, el número de billonarios era de 403. Si nos fijamos ahora en el 1% más rico de la población su porcentaje en la renta total pasa del 9% en 1970 al 23.5% en el 2007. Y respecto al 0.1 más rico esos mismos porcentajes pasan en esos 37 años del 3% al 12 %. Además también está hoy en juego la cuestión de los salarios relativos que nos da una idea de la distribución sectorial. En cifras de hace cinco años, en dólares y como media, la gente en la administración gana 150.000, los grandes investigadores unos 300.000 y los CEOs unos 900.000. Además, el editorial del FT del miércoles 31 de octubre menciona la opinión de Andrew Haldane de que el crecimiento de los sueldos de los financieros incrementan la desigualdad y al mismo tiempo colaboran a la mala asignación de los recursos intelectuales dirigiédolos hacia la economía financiera y no hacia la ciencia. También sabemos, por otra parte, que la relación entre el salario del más alto ejecutivo y el salario medio de una empresa era, como media, en 1980 de 42 veces y que hace dos años esta ratio evolucionó hasta 343. Y en cuanto a la distribución funcional me atrevo a aventurar que la participación de las rentas del capital en la renta nacional ha aumentado con relación a las del trabajo a pesar que se suelen tomar como constantes. Quizá lo sean a largo plazo y sobre todo el ciclo, pero esto no ha podido ser así en los últimos años.

Esta desigualdad creciente, según Krugman y Wells, habría ayudado a generar la crisis. En primer lugar sugieren que la creciente desigualdad en los USA presumiblemente colaboró a la generación de la crisis mediante una desplazamiento de la distribución hacia las rentas provenientes del sector financiero, como afirmaba Haldane, y en contra de las que provienen del industrial, reflejado todo ello en los correspondientes salarios. Esto, en segundo lugar, fomentó la desregulación lo que, a su vez, permitió la creación de productos exóticos cuya difusión y acumulación llevaron la economía a una situación de fragilidad.

Pero quizá es más interesante saber que la ampliación de la desigualdad dificuta la salida de la crisis a través de la captura de rentas por los superricos que pagan a los partidos políticos para que no modifiquen el statu quo vigente. Acemoglou y Robinson, después de pasar revista a la historia de los cambios institucionales en los USA, nos avisan de que las ideas conservadoras, propias de los ricos, sostienen la creación de instituciones «extractivas» mientras que las ideas «liberales» impulsarían instituciones «inclusivas», más adecuadas para la creación de riqueza y para la igualdad.

Después de la reciente victoria de Obama es posible que la situación cambie un poco, pero las cosas no cambian solas y solo el activismo puede cambiar en plazos razonables la situación a la que nos ha conducido la falta de atención a la desigualdad y la sistemática captura de rentas.

Juan Urrutia , economista y filósofo mundano. Bitácora en la red desde 2003.