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De priores y dictadores

Teo Millán escribe un comentario a mi post Refuser que puede ser leído directamente aquí en su versión integra, pero que yo quiero «deconstruir» troceándolo y analizándolo en dos partes. La primera relativa a los monjes franceses y la segunda al «heroico» propietario del asador de Guadalmina.

Comienzo por la segunda, más fácil de tratar. Responde Teo Millán de una manera contundente con las siguientes palabras dirigidas a mi crítica implícita del señor Arias-Camisón, al que tacho de torero, con perdón de los toreros.

…. de igual forma que la chulería de cortar el paso a la guardia civil, aunque presente en toda la imaginería popular nacional, me temo que tampoco vende. Esto es, a todos los menores de 30 años, me temo que no les aprieta la faltriquera cojonera del torero en paseillo. No tienen necesidad de chulear a la guardia civil porque, afortunadamente, no es ya la guardia civil de olor a capote transhumado.

Quiero entender que por «no vender» quiere decir que la resistencia a la guardia civil del señor Arias-Camison no puede suscitar el entusiasmo que nos suscita a ambos la novedosa revuelta egipcia; De paso, creo, pretende cargarse clichés demasiado manidos y antiguos. Pero realmente en esta tarea se pone despreciativo no solo con el dueño del asador, sino de casi todos en su colofón un tanto escatológico:

Deponer actitudes como esas; necesitamos varias deposiciones de personajes magnificados por la lupa de telecinco; y luego un manguerazo para limpiar esas deposiciones de la acera.

Dejemos aquí la parte castiza y vayamos con lo realmente importante que es la primera parte de su comentario, la relativa a Egipto. Para empezar disipemos el siguiete malentendendido:

No puedo aceptar que se asocien comentarios sobre lo inhumano de la postura del prior en la película mencionada, al no compartir las medicinas, con una vision crítica de la revolución popular egipcia.

Debe de ser, efectivamente, un malentendido pues lo que yo intentaba en el post original era asociar el NO, NEIN o NIET al entusiasmo o enardecimiento que relaciono con toda revolución con independencia de sus desarrollos yde sus consecuencias no queridas y me parece realmente que Teo toma el rábano po las hojas y da un sentido a esa exclamación más bien negativo al atribuíersela a Mubarak

Más bien, en este caso, el NIET me temo que antes se asociaría con Mubarak.

Y así, con esa asociación, no nos podemos poner de acuerdo pues yo veo en un NO oportuno una gran fuerza revolucionaria en la senda de aquello que se atribuye a Nietsche de que el sí a lavida se esconde ne un NO radical. A Teo por el contrario le parece que el No que él asocia a Mubarak le parece más bien una sinrazón:

Como en el caso del prior, ante la requistoria popular, incluso con amenaza de integridad personal, se erige la postura del NIET, de mis convicciones fundamentales, y no la razón.

Así que yo, que siento orgullo ante el je refuse del prior me tendría que clasificar entre los que él parecería considerar (incomprensiblemente) antirevolucionarios de la plaza del «sortu» y entre los defensores tremendistas de lo reaccionario ya sea religioso ya sea político.

Pues bien je refuse considerame así a pesar de la continuación de su argumento, que comparte con Rafael Urrutia, en realación al prior

Así que puedo repetir mi argumentario de la pelicula, y ver en el NIET de Mubarak, un mucho de estar por encima de lo humano, de negarse a ceder aquello que uno controla y detenta, que es imagen del bien y se niega a compartir con aquellos que no son los que uno decide señalar.

Pero por mucho que uno, Teo, quiera arroparse en un buen argumento no tengo más remedio que recordar que Mubarak puede ser un hombre que cree en lo que dice pero que aquello que cree nada tiene que ver con lo que cree el prior. Este se niega a entregar las medicinas al revolucionario porque las necesita para la gente que vive gracias a ellas y replica ofreciendo la misma cura que ellos, los monjes, proporcionan a los demás. Por eso creo que igual, disipado el malentendido, podríamos ponernos de acuerdo en algo pues yo comparto con Teo la siguiente intención:

Hago votos por esa requistoria popular, que es sentido de compartir, humanismo y vida!.

Sí, en efecto, un gran NIET a los que no quieren compartir y aprovechan la vena entusiasta de algunos enardecidos poco reflexivos para robar y envilecer. Pero noo es el caso del prior cuya postura no tiene nada de personalista o egoista y al que por lo tanto no aplicaría la invectiva teodoral que coherentemente lleva a la siguiente exigencia

Se exige así la deposicion de actitudes personalistas

Pero la cuestión no es tan fácil de arreglar pues aunque Teo Millán insiste en poner en un mismo saco a dos de los personajes del pequeño debate:

Y en ese saco tambien la del asador de pamplinas. No creo en los gestos toreros de Maubarak, paternalista de dialecticas transnochadas que ya no cuelan

no podemos llegar a un acuerdo definitivo pues la actitud de Christian, el prior, no me parece trasnochada. Se me asemeja a aquel Hombre de Oriana Fallacci que no abrió la boca ante sus torturadores a sabiendas de que así no podría salvarse.

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Juan Urrutia , economista y filósofo mundano. Bitácora en la red desde 2003.