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Cultura post crisis

sardinasCada vez es menos improbable que el día que podamos decir que los efectos de la Gran Recesión han desaparecido nos encontremos con la evidencia de la existencia de ciertos cambios culturales profundos que parecen ya insinuarse. Es difícil imaginar la desaparición de la economía de mercado, pero no lo es tanto hacerse una idea de lo que posiblemente vaya a ser Sistema Económico Capitalista. Se apuntan muchos cambios aquí y allí; pero sobre todo hay dos signos difíciles de obviar.

Por un lado está el énfasis claro en el problema de la desigualdad, un fenómeno que, se mida como se mida, parece aumentar en todas partes. Curiosamente y de momento no se ha vuelto la atención hacia ideas antiguas sobre la cuestión de la distribución que nos ilustrarían bastante al respecto. Me refiero a los problemas de distribución y de la evolución de las participaciones del capital y del trabajo en la producción. Esto influye en la desigualdad, pero lo interesante era a la sazón su influencia posible en los propios precios de manera que resultaba obvio que las diferencias de clase no solo impactaban en el capitalismo sino también en la economía de mercado. Como ya dije hace algún tiempo haríamos bien en releer a Srafa o la polémica sobre el Capital que tuvo lugar entre los dos Cambridges, el de Inglaterra (con Joan Robinson, o Passineti) y el de Massachusetts (con Paul Samuelson).

Pero por otro lado está un movimiento claramente perceptible que aunque pueda parecer menos técnico y menos científico, se me antoja de más largo alcance en lo social y en lo técnico. Me refiero a la economía colaborativa (o sharing economy) que va reclamando su espacio sobre la base de las nuevas tecnologías digitales y el estudio de redes así como sobre ideas cooperativistas y sobre instituciones que nacieron y siguen naciendo para la creación y gestión razonable de los [[comunal|bienes comunales]] entre otras muchas cosas. Destellos de este movimiento se ven en partidos políticos nuevos; pero sería un error anunciar a bombo y platillo el advenimiento inmediato de una nueva cultura económica.

Pero mientras todo esto llega no estaría mal que cada uno de nosotros empezara a entrenar para contribuir a una nueva forma de convivencia. Y la mejor manera de hacerlo creo que es ensayar nuevas formas de conversación que encuentren su lugar entre la palabra profesoral o patriarcal propia de una iglesia establecida y la mera verbalidad desatada muy útil (supongo) para apoyar a tu equipo de fútbol, pero totalmente inútil para alcanzar las formas propias de una comunidad que es la que da sentido a las palabras.

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Juan Urrutia , economista y filósofo mundano. Bitácora en la red desde 2003.