Contradicciones no tan aparentes

Clasificado bajo: dietario, las indias — Juan Urrutia a las 7:41 pm el Viernes, Mayo 16, 2008

Leo en la página 21 del ABC del domingo 11 que “El PSOE ve posible diseñar un modelo nuevo ( de financiación autonómica) y a la vez buscar salidas a la crisis económica”.

No veo la noticia por ningún lado. Es decir, no veo la supuesta contradicción entre una finaciación autonómica puesta al día y la política económica adecuada para salir de la desaceleración o crisis económica.

Más bien me suena lo contrario. Los paises que más crecen son los federales o, en general, descentralizados. Por lo tanto si lo que queremos es que la tasa de crecimiento no decaiga quizá lo mejor sea profundizar en la descentralización. De ahí mi vieja recomendación de genberalizar el sistema de Concierto Económico modificando convenientemente los conciertos existentes en Navarra y Euskadi.

Pero no hay que ser un lince para sospechar que esto no parecería muy aceptable al Centro que esgrimiría la falta de suficierncia para ejercer convenientemente sus competencias. En cualquier caso por ahí viene la presión pues, como decía Zabalza en El País hace unos días los gastos asociados a competencias transferidas crecen más rápidamente que los asociados a competencias residuales del Centro y, por lo tanto, habría que reasignar los ingresos de acuerdo con esa caraterística.

Y sin embargo hay dos posibles contrargumentos.

El primero consiste en apelar a la solidaridad. Pero esto no tiene pase pues cualquier sistema es compatible con un fondo de suficiencia, antes llamado de compensación, que puede igualar los servicios disponibles para y dispensados por las CC.AA.

El segundo consiste en apelar continuamente a la igualdad, algo que no se consigue solo con la solidadridad presupuestaria sino que necesita la gestión eficaz y esto no es fácil de igualar. Ni tan siquiera desable. La competencia regional puede generar la competencia fiscal y ésta es estupenda para caminar en la dirección de esa eficacia.

Por esatas razones no me arrugo ante la defensa de Montilla y de aquellos que le secundan ni acepto la argumentación de los que dicen que primero la crisis y luego ya veremos. El orden de las medidas es muy importante tal como señalaba en mi último artículo en Expansión. Y ese orden adecuado, en este caso, es justamente empezar por la descentralización y la competencia regional en la gestión de los servicios y después, pero casi simultáneamnte, diseñar reformas completamente compatibles con esta descentralizaión y que tienen que ver con reformas en los mercados de bienes y de trabajo, en ese orden.

Mayo del 68

Clasificado bajo: dietario, las indias — Juan Urrutia a las 7:21 am el Martes, Mayo 8, 2007

 A las 8 de la tarde del domingo 6 de Mayo, Segolène concedió la victoria de Sarkozy. ¿Debemos entonar un Te Deum por mayo del 68? Este asunto ha sido un eje de la campaña de ambos candidatos y creo que merece la pena reflexionar sobre ello a partir de las ideas del candidato conservador que quiere acabar con su espíritu.

 Para enmarcar esa reflexión  me voya servir de un artículo reciente de M A.Belloso en EXPANSION. MAB es exhaustvo en su retórica, así que me conviene mucho utilizar ese artículo sobre la alegría que le proporciona que Sarkozy vaya a pasar esa página de la historia próxima, para revisar  los méritos de ese odio reciente a lo que fue inspiración de mi juventud.

Comentaré una a una las características  que Sarkozy-según MAB- atribye a ese espíritu, el del 68.

Mayo del 68 es para los jóvenes de derecha sin complejos una estúpida revolución de los hijos de papá. A mi juicio todas las revoluciones están hechas por los hijos de papá. Los que no tiene papá no tienen tiempo de hacer revoluciones aunque vayan a su favor. Y los que sí tienen papá, pero no hacen la revolución, no me precen muy redimibles en su conservadurismo.

Aquellas pequeñas algaradas de París que se convirtieron en un gran problema gracias a las “virtudes” políticas del gaullismo no solo se toman erroneamente como todo mayo 68 olvidándose de Praga o Columbia y Berckley, sino que, además, resultan ser hoy el origen de todos los males de Occidente.

La lista de estos males es conocida y, a mi juicio, completamente errónea.

El abandono de los valores es el gran pecado de los herederos del 68. No habría ya ni normas ni reglas, nada estaría prohibido y nada aparecería como verdaderamente grande,sagrado, admirable.. Pues bien, yo hijo del 68 no reconozco nada de eso. En cuanto a valores, normas y reglas hoy sabemos mucho más que en un pasado bastante lejano y nadie nos puede venir ya con milongas sobre su eternidad. No, no hay nada de absoluto en esos valors, reglas y normas. Se trata más bien de constructos sociales útiles para la convivencia y que se sostienen a sí mismos so pena de ser arumbados. Cuando hoy se ponen en juego los valores es solo para decir que algunos de ellos son totalmente arbitrarios, mientras que otros exhiben características que los harán permanecer. Por lo tanto hay cosas y actuaciones no tanto prohibidas sino simplemente tontas por inútiles  y frágiles en sí mismas. Es admirable la inteligencia colectiva  incorporadaa en el desarrollo de pautas de comportamiento; pero no hay nada de sagrado en todo ello ni se vislumbra que ganaríamos con que lo hubiera.

Lejos de haberse abandonado los valores de La Religión , la Familia o la Patria, lo que ha ocurrido es lo contrario. Hoy parece que el fundamentalismo religioso se expande por todas partes menos por el asia confuciana o taoista. La Patria mueve un nacionalismo que reverdece y la familia sigue tan bien plantada que no haya manera de librarse de todas las ataduras innecesarias que vehicula. Mayo del 68 ha fracasado en todo esto y querer eliminarlo de la vida es como alancear a un muerto.

Cuando, de manera un poco contradictoria con lo anterior, se dice que hoy “todo vale” se está faltando a la verdad. Los desarrollos de los últimos cuarenta años en ética, estética o epistemología han sido sorprendentes y han servido para refinar muchas de las nociones que, como nociones inamovibles, se estaban cayendo. Es cieto que desde Nietzsche no hay manera de establecer certidumbres axiológicas; pero el esfuerzo que se ha hecho por aprender a vivir con esa imposiblidad de certidumbre es encomiable y mucho más constructivo que las diatribas indignadas que no representan sino el deseo de no confrontar los problemas que no se entienden.

El 68 sí que fue antiautoritario y antijerárquico y espero que aquí su tiunfo esté cerca gracias a la inesperada  ayuda que ha tenido en las nuevas tecnologías. Hasta la escasez, la gran coartada de todas las vejaciones, está cerca de vislumbrar su propia desaparición. No, claro esta, de manera fundamental; pero sí en muchos de sus apectos. La visión de Marcuse está haciéndose realidad como en un prototipo que si no lo prohiben los censores, acabará por ponerse en funcionamiento. Sí, el Capitalismo que viene es hijo del 68 aunque algunos presuntos padres no lo admitan.

Es típico de este neoconservadurismo ya en retirada en los USA, pero que nos parece novedad porque ahora viene de París, afirmar que lo único que vale es lo que cuesta. A los hijos de 68, aunque seamos economistas, sabemos que lo único que realmente vale es lo que se genera como por demasía, sin esfuerzo, a la manera en que los dioses hacen su trabajo. El esfuerzo es encomiable; pero no debe hacrnos olvidar que hay algo más elevado que el sudor. Justamente la creatividad que funciona sin esfuerzo. Quienes la poseen tienen la humildad de los dioses, mientra que los que se han ganado lo suyo, sea esto lo que sea, con su esfuerzo suelen mostrar una altivez demasiado humana.

Y en cuanto a la educación ¿qué quieren que les diga? A mí nadie me ha faltado en clase excepto un bedel hace muchos años cuando se adoraba la autoridad que yo no quería ejercer. y, dicho sea de paso, no hay contradicción entre el igualitarismo en las oportunidades y la excelencia. Esta es cada vez más admitida, incluso de manera beata precisamente por el esfuerzo que hicimos los sesentayochistas en ponernos al día de lo que había en el mundo y no quedarnos en el casino del pueblo echando la sista sobre un periódico del día anterior. Justamente por eso hay muchos antiguos revolucionarios hijos de papá que se permiten cambiar de opinión o de opción política para que “no decaiga” que diría el castizo. Y hacen bien si así les parece, afirmo en mi relativismo que tengo muy a gala  practicar.

Claro que Benedicto xvi condena el relativismo; pero ¿qué podría hacer alguien cuya finalidad es justamente defender la autoridad de la revelación?

De todas formas y en lo que respecta a Francia, su adormilamiento, que nada tiene que ver con la acracia del 68, sino con el corporatismo autoritario del “régimen”, está apunto de terminar. Francia va a despertar a la competencia generalizada tan odiada por todos. Francia va recuperar el espíritu del 68 auque es posible que crea que lo está arrumbando.

Alto el fuego

Clasificado bajo: dietario, las indias — Juan Urrutia a las 7:39 pm el Jueves, Marzo 23, 2006

Alto el fuego. El fuego que no quema; pero mata. El de la bala en la nuca. Alto el fuego permanente.

Brindo con Odón Elorza y sus concejales en el Ayuntamiento de Donostia: “por la paz y por los ausentes”.

No repetiré lo de esperanza y cautela porque, como todo lo obvio, ya ha sido abusado.

La esperanza es de que la gente no muera por sus ideas y mucho menos porque sí. La cautela es porque esta idiota posibilidad seguirá quizá vigente durante un tiempo y los guardaespaldas seguirán teniendo trabajo.

Y, dicho esto, debería acabar esta nota porque de lo que no se puede hablar con claridad mejor sería callar tal como dijo, aproximadamente, Wittgenstein.

Pero quizá haya un estrecho portillo para decir algo que sea claro, aunque no necesariamente obvio ni admitido por todo el mundo. Aunque no podrá ser una teoría cerrada sino trozos de ideas.

Lo primero que tengo que hacer es reconocer el error, visto desde hoy, de la idea que adelanté hace tiempo en Terrorismo,Filosofía, Economía? y Nacionalismo y que intentaba sugerir, en base a ciertas analogías económicas, que el terrorismo de ETA persistiría mientras que el de Al Qaeda subsistiría.

Sin embargo, y además de que no haya error posible que me sea más gratificante, resulta que podemos aprender algo de él, en caso de que no sea un error total. Debemos aprender que, si algo en mi argumento anterior no fuera del todo descaminado, un terrorismo territorializado ( o nacionalisa si se quiere) mantiene un rescoldo vivo que puede avivarse en cualquier momento. Y apagar ese rescoldo exige una finura y una generosidad que no se pueden garantizar. Quizá porque sean imposibles.

Hablar de precios por la paz para escandalizarse por su posible surgimiento, traducir de antemano las condiciones retóricas del comunicado para negar que nada ha cambiado relmente y exigir desde ya que obviamente cese la extorsión, es totalmente razonable; pero ignora la naturaleza de lo que es es un proceso dinámico, sea esta negociador o dialogante o de toma de temperatura o de lo que sea. Este tipo de proceso es complejo en el sentido técnico del término ( que va un poco más allá de su traducción como simplemente dificil) y puede salir por casi cualquier lado.

Y sin embargo yo creo que este proceso va a ser rápido y definitivo, a poco que se lleve con cautela. Por los términos, no muy bélicos, del comunicado. Pero, sobre todo, porque ETA es una empresa que se ve a sí misma como obsoleta. Su producto es ya muy poco demandado cuando hay disponible un sustituto mucho más avanzado; ni los más fieles de entre sus clientes están dispuestos a seguir comprando una anticualla y las víctimas han conseguido vehicular una justa ira que sobrepasa la que ETA cree también justa y que ha sido su sostén durante cuarenta años.

Los verdaderos artífices de la paz, si llega, serán infinitos y no seré yo quien les niegue su protagonismo eficaz; pero tengo para mí que quien ha derrotado a ETA es una masa difusa de héroes anónimos. Sí muchos héoes anónimos que durante estos años han cumplido con su deber cotidiano en silencio y que seguirán callados a pesar de que, en mi opinión, han sido la necesaria infantería en una guerra que ha contado con un número excesivo y creciente de mandos del Estado Mayor.

Yo solo confío en ellos.

Becker y Posner

Clasificado bajo: dietario, las indias — Juan Urrutia a las 8:45 am el Martes, Marzo 7, 2006

He aquí una magnífica introducción a la actividad que llamamos blogging. Se trata del párrafo con el que Becker y Posner comenzaron su actividad en la Red hace dos años.

Blogging is a major new social, political, and economic phenomenon. It is a fresh and striking exemplification of Friedrich Hayek’s thesis that knowledge is widely distributed among people and that the challenge to society is to create mechanisms for pooling that knowledge. The powerful mechanism that was the focus of Hayek’s work, as of economists generally, is the price system (the market). The newest mechanism is the “blogosphere.” There are 4 million blogs. The internet enables the instantaneous pooling (and hence correction, refinement, and amplification) of the ideas and opinions, facts and images, reportage and scholarship, generated by bloggers.

Lo traduzco a mi manera, no sin antes advertir que, en dos años, el número de blogs en el mundo ha alcanzado la cifra de 27 millones aproximadamente.

El blogueo es uno de los fenómenos más significativos en el campo de lo social , de lo político y de lo económico. Es una ejemplificación asombrosa y novedosa de la tesis mantenida por Hayek y, según la cual, el conocimieto está ampliamente distribuído entre la gente de forma que el reto para la sociedad es crear los mecanismos que permitan poner en común ese conocimiento. El poderoso mecanismo al que los economistas en general, y Hayek muy en particular, prestaron su atención es el mecanismo de precios (el mercado). El más reciente de estos mecanismos es la “blogosfera”. Hay cuatro millones de blogs. Internet permite la instantánea puesta en común ( y por lo tanto la corrección, el refinamiento y la amplificación) de ideas y opiniones, hechos e imágenes, reportajes o trabajo académico generados por los bloggers.

Mercado y “blogosfera” son dos construcciones posmodernas que se parecen en que pueden ser vistos como una red que no tiene centro y porque, en consecuencia, son muy útiles para aglutinar el conocimiento disperso, a pesar de que se podría pensar que, por el contrario, la falta de centro hace la tarea difícil.Esto es lo que dicen estos dos eximios bloggers. Notemos que no dicen que la Red, como elemento básico de la “blogosfera”, puede sustituir al mercado.

Parecería que esta sustitución estaba, sin embargo, en la Era del Acceso, obra en la que Rifking insiste en que gracias a la Red vamos a poder sustituir la propiedad por el acceso, el precio por la gratuidad.

Aunque no de una manera tan clara, parecería que, en medio de la burbuja de las puntocom, era eso lo que algunos pensaban, quizá debido a que el uso de la Red podría disminuir los costes de trnsacción. Esta disminución es ciert, pero su implicación es la contraria. Porque los costes de transacción son menores, se utilizarán más los mercados existentes o se crearán nuevos.

Las empresas se decantaron por apostar por la primera de estas dos últimas posibilidades y pensaron que el quid económico de la Nueva Economía estaba en lo que se llamó el B2B. Entre las empresas se podrían organizar mercados mucho más perfectos y mucho más utilizables que el conjunto de contratos que los remedaban.

Sin embargo se confundieron. La clave del aumento posible de la riqueza estaba en el P2P. Es entre las personas pertenecientes a una comunidad dada que se pueden organizar nuevos mercados y tanto más perfectos cuanto mayor sea el número de esas personas. Esto es el valor oculto y todavía no reconocido de las empresas de servcios con millones de clientes que se encuentran atónitas ante la posibilidad real y la dificultad derivada de que comience una lucha entre comunidades a las que un cliente puede pertenecer simultáneamente

Esta dificultad será importante quizá en comunidades poco compactas. Pero podemos pensar en otras comunidades cuya identidad está mejor definida que la de un conjunto de clientes. Pensemos. por ejemplo, en una red de científicos que ya existe o se puede estructurar con facilidad. Dadas las clasificaciones públicas de científicos que proliferan por doquier, la fe que todo científico tiene en su razón y en su método y la facilidad con que podemos identificar a cada uno de ellos, parece que la confianza entre los miembros de esa red sería muy grande. Los costes de transacción serían en consecuencia muy pequeños y se puede montar entre ellos, con un simple chasquido de dedos, un pequeño eBay con cuyo beneficio podrían vivir sus promotores y todavía dejar un buen pellizco para las universidades en forma de comsiones que podría compartir con los científicos.

Algo debe de estar mal en mi razonamiento pues de lo contrario ya lo habrían puesto en marcha los innovadores vocacionales quizá a una escala reducida.

Page y Brin

Clasificado bajo: dietario, las indias — Juan Urrutia a las 9:51 am el Lunes, Febrero 27, 2006

A pesar de que todas las empresas, y especialmente las de bienes de consumo masivo, están deseando entrar en China, se han levantado voces airadas por la disposición que ha mostrado Google a eliminar algunos términos en su motor de búsqueda a instancias del Gobierno de ese país. Parece que no quiere que el pueblo se haga muchas ilusiones respecto a libertades públicas.

Está muy bien recordar que China sigue siendo la mayor dictadura del mundo, sobretodo porque lo es. Y está muy bien afirmar que la libertad de expresión ( y de información) es esencial para la democracia y para que prevalezca la verdad en cualquier campo.

Pero critiquemos a China y no necesariamente a Google.

Más allá de la falta de respeto a los derechos humanos, China merece una reprimenda por poner trabas a la inversión extranjera; pero esto es algo tan corriente que, por lo menos, tendríamos que ser prudentes para no echar piedras sobre nuestro propio tejado occidental y, a lo más, echarlas descubriendo lo que hay debajo de los argumentos proteccinistas disfrazados de interés nacional.

Nosotros estamos tan acostumbrados a forzar a la inversión extranjera a aceptar nuestra propia legislación que no nos damos cuenta de ello. Pero recordemos que, según la enervada Directiva Bolkestein, el “fontanero polaco ” no podrá ofrecer sus servicios en París y regirse por las reglamentaciones laborales polacas. O pensemos en que la opinión pública americana se opone a la gestión de algunos de sus puertos por una empresa de capital Saudí y radicada en Qatar incluso si se rigiera, como es el caso, por la legislación americana. Y para qué mencionar los blindajes nacionales contra la inversión extranjera en pretendidos sectores estratégicos.

Los economistas repudian las razones proteccionistas con el argumento de que la apertura, incluso unilateral, es buena pues ensancha el conjunto de elección de los consumidores. Luego los argumentos proteccionistas deben ser muy sutiles para ser admisibles. Pero nunca los son. Especialmente los que tratan de justificar las barreras aduaneras a las exportaciones agrícolas de los países pobres. Se suele argumentar que es necesario velar por la salud pública cuando, en realidad, es el interés de un grupo determinado de la población, los agicultores en nustro caso, el que está por detrás del pretendido interés nacional.

O sea,que China es criticable y no solo por falta de esas libertades públicas que hemos aprendido a asociar a la democracia; sino también por su falta de liberalismo económico. Pero su Presidente es recibido con honores en cualquier Estado que visita y a ver quién es el guapo que lanza la primera piedra contra el mercado que todos ansían.

En cuanto a Google no me parece que deba ser criticado por colaboracionista cuando todos colaboran y cuando su presunta colaboración puede hacer más por la libertad que la exportación de colacao a un país que odia los lácteos. Sin duda que la empresa española que lo ha conseguido es digna de admiración y un signo de la pujanza empresarial española. Yo no me atrevería a criticarle por haberse adaptado a los gustos de los chinos; pero no creo que haya aportado mucho al cambio democrático de China.

Que Google esté en China es bueno, aunque esté censurado. No creo que aquí apliquen las exigencias de la R.S.C. que repudia la explotación infantil, por ejemplo. La presencia de Google en China y el uso intensivo que se va a hacer de sus prestaciones va a dar ocasión de entrenarse a los hackers locales y, una vez que le hayan tomado el gusto, no habrá marcha atrás y la marcha adelante llegará pronto de manos, precisamente, de esos hackers bien entrenados en burlar la censura.

Y esta explosión de libertad ocurrirá haga lo que haga el Gobierno chino. A no ser que nuestra benemérita guardia civil comparta con ese Gobierno ese programa informático milagroso que permite extraer el “ADN” de cualquier imgen de Internet y seguir así su trayectoria por la Red. Esto es lo que ha permtido ese desmantelamiento de redes de pedófilos del que tanto se ha vanagloriado nuestro ministerio de interior. Esperemos que no usen su pericia informática para poner en peligro nuestra intimidad.Yo me procuparía, en efecto, más por la defensa de mis libertades domésticas que por la tenebrosa censura a la que están sujetos los chinos. (O los cubanos; pero hoy no toca hablar de esta otra dictadura)

China hoy me parece, en cuestiones económicas, como nuestro tardofranquismo. Totalmente criticable por razones de falta de derechos fundamentales cualquiera que fuera su éxito en materia económica. En nuestro caso fue el turismo el que nos abrió la puerta de la libertad, a pesar de que al principio los guardias de playa vigilaban para que las suecas se pusieran faldita en sus bañadores.

Yo haría un homenaje a aquellas turistas suecas que hoy serán una estupendas sesentonas. Agradecí en su día la toma de postura antifranquista del malogrado Olof Palme; pero creo que sus compatriotas que decidieron no boycotear a España hicieron tanto o más por nosotros que sus impecables, admirables y compartidos principios.

Por todo esto defiendo a Page y Brin, los jóvenes fundadores de Google, y su decisión de aceptar las condiciones que hoy se les imponen para operar en China.

To skype or not to skype

Clasificado bajo: Devolución, dietario, las indias — Juan Urrutia a las 11:19 am el Miércoles, Febrero 22, 2006

To Skype, naturally! Es natural que queramos utilizar lo que la tecnología nos ofrece gratis y nos permite extender nuestro radio de acción. Es natural para un individuo cualquiera que toma lo que hay ahí fuera como un dato sin mayores reflexiones. Pero luego llegan los trascendentes, los que piensan por los demás y acaban tratando de dictar la conducta de todo el mundo.

Utilizar este programa maravilloso tiene sin duda sus efectos secundarios o, como dicen los sociólogos, sus consecuencias no queridas. Reduce el ancho de banda disponible para otras cominicaciones, dificulta en consecuencia el tratamiento de datos y, he aquí el quid, pone en peligro la cuenta de resultados de las operadoras.

Y sin embargo la miopía del consumidor individual es en este caso evolutivamente progresista. Esas operadoras tradicionales no tendrán más remedio que ponenrse las pilas y tomarse en serio la innovación. La batalla por la propiedad intelectual ya no sirve aquí. Y menos mal pues entonces la utilizarían para dificultar la expansión personal que Skype hace posible pretextando que tienen que velar por sus accionistas.

Pero los accionistas pueden volar a otros valores lo mismo que el consumidor se pasa de una tecnología a otra. La única defensa posible de aquellos que se queden, y de los propios ejecutivos, es desarrollar un nuevo producto que consiga desplazar a aquel que desplazó el anterior. La innovación sigue a la innovación siempre que no paralicemos la cadena por extraños motivos particulares y nunca favorables al consumidor el que , sin embargo, proclamamos su soberanía.

Dejemos pues que funcione la evolución y tendremos mayor acceso a datos, mayor rapidez en nuestro uso de internet e incluso una nueva oportunidad para invertir intelgentemente en Bolsa.

Pero todo esto exige una especie de materialismo contradictorio con la trascendencia de un cristianismo que está perdido en este mundo tecnológico que le sobrepasa. Pretende dejar que la naturaleza haga su trabajo sin interferencias humanas; pero luego parece haber perdido su fe en la economía de la salvación y pretende enmendar la plana al creador en materias científicas y tecnológicas como si éstas no fueran naturales.

O sea que, sin duda, utilicemos la posibilidad que nos brinda Skype. Y sepamos que cuando lo hacemos estamos siendo fieles a nuestra naturaleza que no nos pide previsión; sino docilidad a lo posible. Como nos recomendaría ese profeta de nuestra salvacion que es Michel Houellebeque.

¿Qué es un autor?

Clasificado bajo: 1500 palabras, Devolución, las indias — Juan Urrutia a las 11:31 am el Jueves, Diciembre 22, 2005

Esta interrogación es el título de una conferencia muy famosa que pronunció Michel Foucault en 1969 y que ya apuntaba la inhumanidad que se atribuye a la obra de este autor y que se asocia a la muerte del sujeto que hoy nos parece tan corriente.

Dos años antes y en plena adolescencia intelectual yo había intentado comprender algo de Las Palabras y las Cosas como algo más allá del movimiento estructuralista que había comenzado a llevarnos por una deriva ortogonal al marxismo omnipresente en aquel tardofranquismo. Pues bien 36 años más tarde topo con unos textos de Giorgio Agamben (Profanaciones, Anagrama, 2005 ) que me retrotraen a aquella época pero ahora en un estadio cultural que oscila entre mi deseo de hacer mío lo que escribo, tal como quería Raymond Chandler, y este problema fascinante de la propiedad intelectual y, más específicamente, del derecho de autor o derecho de copia (copyright).

Tal como yo entiendo a Agambe, el autor, como persona con cara y ojos que escribe o practica cualquier otra forma de creatividad cultural, sería para Foucault necesario pero irrelevante. Lo que sería relevante para Foucault sería lo que denominaba la función-autor que “caracteriza el modo de existencia, de circulación y de funcionamiento de ciertos discursos en el interior de la sociedad”. Esta función-autor tendría para Foucault diversas características según refiere Agamben en el ensayo correspondiente al Autor de la obra citada.

Para empezar constituiría “un particular régimen de apropiación que sanciona el derecho de autor”, una característica sobre la que volveré. Pero también hay que entender esta función como un conjunto de posibilidades como la de “distinguir y seleccionar los discursos en textos literarios y científicos”, como la de “autentificar los textos constituyéndolos como canónicos”, como la de “dispersar la función enunciativa en una variedad de sujetos” o como la de “construir una “función transdisciplinar que hace del autor un instaurador de discursividad. ( Marx es mucho más que el autor de El Capital y Freud mucho más que el autor de La Interpretación de los Sueños)”.

El subrayado de el autor como instaurador de discursividad añade a la necesidad manifestada por de Chandler de sentirse alguien único, la aspiración a que esa unicidad sea inaugural. Y, sin embargo, esa esperanza es vana para un postestructuralista. Según Agamben, Foulcault añadió dos años más tarde en otra conferencia que “el autor es un determinado principio funcional a través del cual, en nuestra cultura, se limita, se selecciona; en una palabra: es el principio a través el cual se obstaculiza la libre composición, descomposición y recomposición de la ficción.”.

A mi juicio, la relevancia de la función-autor no anula del todo ni hace patético el deseo de autoría de un sujeto cualquiera que, por otro lado es necesario, aunque sea irrelevante, como persona nominalmente identificada. Es necesario para estructurar el discurso y la forma que tiene de hacerlo lo constituye. En el primer ensayo de Profanaciones, Agamben arguye convincentemente que el genio, entendido como ese espíritu o fuerza mágica que siempre nos acompaña y que quiere expresarse de manera natural, sin poseer los instrumentos para hacerlo, entra en una relación difícil con el ego del sujeto que sí posee la fuerza artificiosa de la expresión. Esta extraña relación genera o bien una creatividad potente o bien un debilitamiento anorexico según que nuestro ego sea capaz o no de utilizar la fuerza continua del genio a su favor o se vea desbordado por esa fuerza innominada.

Si como autores de carne y hueso querríamos ser meros testigos de la naturaleza “divina” del genio como principio engendrador, tendríamos que desaparecer como propietarios de nuestra obra y convertirnos en simples intermediarios de la gracia, por usar una palabra corriente en nuestra cultura mística, de la misma forma que el sacerdote es un intermediario con la divinidad. Si lo que queremos es ser propietarios de nuestra obra y cobrar esos derechos de autor que dan fe de nuestra autoría, entonces perjudicamos a la función-autor y nos interponemos en la libre composición, descomposición y recomposición de la ficción. Lo misterioso y terrible de esta elección entre el desarrollo del “espíritu” y el patético deseo de conformación de una personalidad única y eterna, es, según Foucault y Agamben, que solo conseguimos esto segundo cuando el genio ha desaparecido y ya no servimos como intermediarios de nada. Como cuando el gran matemático Félix Klein confiesa a una todavía temprana edad que está preparado a sustituir el genio perdido por la eficacia social.

Y ahora veamos cómo estas ideas quizá demasiado esotéricas se plasman en nuestra realidad circundante y asquerosamente mundana. Confesaba hace poco Carlos Saura que, en su última película, manipulaba a Albéniz de forma que, añado yo, a través de un Saura que dasaparece poco a poco, Albéniz se expresa después de muerto. Cuando un dj mezcla contribuye a liberar el sonido oculto y a innovar en la articulación de una nueva música. Las obras originales que Saura manipula, o que el dj mezcla, despliegan toda su potencialidad gracias a dos funciones-autor cuyas obras lejos de ser adoradas deberían ser violadas a su vez.

Este es el devenir de un discurso que vuela solo impulsado por el genio y al que la Propiedad Intelectual no hace más que frenar. Dicho de otra manera: yo no soy más necesario como autor cuanto más cobro por derechos de autor; sino justamente al revés. Tanta mayor parte de lo nuevo, en este mundo de lo culturalmente creativo, se debe a mí cuantos menos derechos de autor pueda reclamar o cuanto más a menudo se viole mi derecho de copia, mi copyright.

No me negarán que es una casualidad sospechosa que, en medio del florecimiento de la SGAE o de otras sociedades gestoras de derechos de autor, aparezca la ultima obra de Vilà-Matas (Doctor Pasavento, Anagrama, 2005 ), en la que se narra la historia de un escritor que, como Robert Walzer, quiere desaparecer como autor reconocible, pero no puede dejar de dar testimonio de sí a través de una escritura de caligrafía diminuta e ilegible (aunque haya sido descifrada últimamente) de cuya autoría , espero, nadie que ame o admire a ese ser, vaya a reclamar los frutos mundanos. Como también dice Foucault, mi “huella del autor está solo en la singularidad de su- mi- ausencia”, en mi manera específica de desaparecer, de dejar que la gracia del genio encienda ese filamento inerte en el que me he convertido y lo haga luminoso y calorífico.

Y si, a pesar de toda esta evidencia filosófica (si se me permite esa expresión nada habitual ), me dicen que un autor nominalmente identificable no puede renunciar a sus derechos de autor y que Teddy Bautista le va a enriquecer quiera él o no, no me queda más remedio que concluir que la SGAE o los derechos de propiedad intelectual están creando autores de pacotilla mientras entorpecen la circulación de ese discurso dictado por un genio impotente.

Aquí acabo con esta manera digamos que filosófica de pensar la parte de la propiedad intelectual que tiene que ver, entre nosotros, con el derecho civil. No hace falta que derive el obvio corolario de que la idea anglosajona de los Ceative Commons proporcionan una manera específica de desaparecer como autor y por lo tanto de contribuir a la manera propia de uno a la circulación del discurso o de la gracia, liberando al genio que nos habita.

Pero queda todavía la parte de la propiedad intelectual que, entre nosotros, tiene que ver con el derecho mercantil y hace referencia a las patentes. Esto es mucho más peligroso y requiere un tratamiento más económico y mucho más largo que estoy dispuesto a proporcionar en otro momento. Pero ahora quiero terminar con un último apunte.

Acabo de sugerir que, desde el punto de vista de una cierta corriente filosófica, el copyright acaba con el destino del autor que le arrastra a la desaparición a su manera: la muerte del sujeto. En ese otro trabajo de corte económico que acabo de anunciar mostraré que las patentes acaban con el despliegue del objeto adelgazando y estrechando la realidad: la muerte del objeto. Permitir que el sujeto se manifieste en su función relevante de mediador y estructurador del discurso infinitamente inacabable y abrir la puerta a la proliferación de l realidad objetual, deberían ser a su vez nuestra función ciudadana como engranajes de un mundo que funciona solo. Si actuamos al contrario tal como venimos haciendo y parece que queremos seguir haciendo, nos perderemos a nosotros mismos y empobreceremos el mundo. Eso sí, a cambio de unos euros.

Un mundo sin soporte

Clasificado bajo: dietario, las indias — Juan Urrutia a las 6:12 pm el Domingo, Diciembre 18, 2005

El sábado 17 escribían en La Vanguardia, con solo dos páginas de diferencia, dos científicos sociales bien conocidos. Xavier Sala i Marti escribía sobre las consecuencias desastrosa que pueden acarrear las “infodemias” o acontecimienrtos creados por pla prensa y Manuel Castells, haciéndose eco de la pirámide financiera montada por un “honrado” notario de Ecuador, manifestaba su temor a la desaparición del estado en Latinoamérica.

Sala i Marti se imaginaba el derrumbe potencial de la economía mundial a partir de la noticia periodística de la aparición de un cadaver de una señora de Avila en un piso solo habitado por una cacatúa de Tailandia que parecía un caso obvio de gripe aviar. Ni siquiera el hecho de que no haya cacatúas en Tailandia inhibía al periódico de aprovecharse del acontecimiento fabricado a partir de nada y en contra de las opiniones de los expertos en salud.

Castells extrapola el caso del “honrado” notario y nos hace ver cómo todo el mundo en la región parece tomarse el Estado a chirigota y por buenas razones ya que esta institución no garantiza nada sino que, más bien, parece servir como coartada para la corrupción de aquellos que lo han capturado.

El primer autor parece pensar que hay una distinción entre la realidad y su representación mediática, distinción que se percibiría a poco que preguntáramos a los expertos o científicos. Sin embargo, no hay manera de no sospechar que esos expertos o científicos no son también un fenómeno construído por ciertos medios. El segundo autor parece decirnos que si el Estado fuera una institución que cumple con su deber la corrupción no alcanzaría las proporciones escandalosas que por lo visto afloraron con ocasión del fraude financiero al que se refiere, sin dar pábulo a la posibilidad que sea precisamente el Estado el que, habiédo sido capturado por un grupo determinado, sea el mismísimo origen de la corrupción

Lo que tienen de común estos dos casos es que en ambos el futuro influye de manera decisiva en el presente, sea a través de las expectativas que resultan cruciales en el desenvolvimiento de la recesión mundial que describe en tono paródico Xavier Sala, bien sea por el hecho de que el esquema del fraude descrito por Manuel Castells no puede funcionar sin un futuro del que se espera el sostenimiento de la pirámide tramposa. Y lo extraordinario es que cuando esto ocurre ya no hay distición entre la realidad de “ahí fuera” y la construída por nosotros mismos.

Nada de esto son elucubraciones mentales irrelevantes. A mí estas elucubracuiones me dan miedo porque son, o pueden ser, bien reales; porque no tengo la fe que, a pesar de todo, parece animar la escritura de ambos pensadores y , sobre todo, porque no se cómo moverme en un mundo así de desordenado.

No se si la petición de igualdad de oportunidades ha de ser extendida a la oportunidad de infectar el mundo con mis cuentos fantasiosos y a la oportunidad de corromperme. No se si debo criticar a Schöder por aceptar un jugoso favor de Putin y hacer una llamada a la ética o pedirme para mí la mismo la oportunidad de ser poco ético. No se si debo alegrarme de cualquier acuerdo o ley sobre eliminación del comercio de armas o si no sería más sensato hacerme socio de la asociación del rifle que preside o presidía Charlton Heston. Y, en definitiva, no se si volvemos a un mundo premoderno o si desembocamos en uno posmoderno.

Quizá la única reflexión seria sea que en el mundo en el que estamos no hay vigas maestras ni pricipios y que, finalmente todos podremos echar a volar esa mariposa cuyo vuelo produce el caos que destruye el mundo y todos participaremos de nuestra cuota parte de los beneficios de la corrupción.

Quedo a la espera de ideas para que el mundo que yo he conocido no se desintegre de esta manera; pero por favor no me vengan con que lo único impotante es que volvamos a los valores tradicionales o que nos convezcamos de que así perdemos oportunidades de mejorar todos. Eso ya era sabido y no sirvió. O sea, que hacen falta ideas nuevas que hagan soportable un mundo sin soporte.

El Científico y el Político

Clasificado bajo: dietario, las indias — Juan Urrutia a las 9:47 am el Viernes, Diciembre 16, 2005

Este era el título de un trabajo famoso del gran Max Weber. Pero no estoy seguro de que yo comparta su objetivo. Lo que yo quiero es comparar el descubriminto del mundo, que se supone es la tarea y el logro del ciéntifico, con la construcción del mundo, tarea ésta que correpondería al político y hoy, diríamos, no solo al político, sino también al pensador social y al tecnólogo.

La gran diferencia entre uno y otro está, pienso, en la relación implícita entre el mundo y yo que uno y otro presumen. Para descubrir el mundo éste tiene que estar ahí fuera y yo tengo que ser capaz de observarlo sin interferir. Para construir el mundo yo tengo que interferir y ello me cambia a mí también como parte de ese mundo.

Mientra la metáfora del ciéntifico dominó mis años de formación y hoy sigue siendo del sentido común de casi todo el mundo, la construcción del mundo sigue apareciendo como una frivolidad que sólo se toman en serio los economistas. No es esto extaño puesto que son los únicos que no reduen la causalidad a la precedencia en el tiempo, sino que saben que el futuro conforma el presente a travás del juego de las expectativas; pero no es ésto el centro de mi interés.

Lo que me parece destacable es que, poco a poco, la metáfora de la construcción del mundo va comiendo terreno y las gentes más alerta y ansiosas de novedades establecen sus observatorios para no descuidar las posibilidades de una concepción que asesina no solo al sujeto, sino también al objeto y parece concebir todo como un magma que nos borbotea.

Linux lo anuncia. La concepción del universo de Hoyle que, a pesar del éxito del big bang, sigue manteniendo el steady state como única formalización matemáticamente coherente, fue una idea pionera que no quisimos tragar. Y hoy la idea económica de las self-fulfilling prophecies hace que no tegamos más remedio que concluir que la causalidad, tan querida para el ciétifico, no es sino la exigencia de una gramática que nos exclaviza.

¿ Y qué?. Pues nada, que tenemos que revisar nuestros dispositivos para orientarnos en la búsqueda de la verdad, sea ésta descubierta o construída. Cómo vayan a ser estos dispositivos es algo que ya apunta; pero lo que me parece más claro es que dificilmente vayan a desarrollarse en ese espacio encenagado en la gramática que es la academia.

Hay que salvar la academia de sí misma a través de lo que fuera de ella rompe la gramática. Por ejemplo el mercado como algo que se sostiene a sí mismo; por ejemplo las redes que continuamente se hacen y se deshacen como las nubes; por ejemplo el hipertexto que ni empieza ni acaba.