Como continuación al post sobre heterodoxia sobre heterodoxia, me quiero plantear conjuntamente y en relación a la superación de la falta de confianza de unos bacos en otros la complementariedad de los dos dispositivos que llamamos signalling y screening.
Ambas dispositivos surgen en cuanto reconocemos problemas de información incompleta y/o asimétrica. En esta situación a algún agente le puede interesar señalarse creiblemente como alguien que posee ciertos rasgos distintivos y a otros agentes les puede interesar a su vez distinguir los rasgos característicos de algunos agentes con los que les gustaría contactar.
A un trabajador le puede compensar señalarse en el mercado de trabajo como un trabajador cualificado en situaciones en las que esa señal no emerge sola. Y aun empleador le puede interesar someter a quienes se ofrecen a trabajar para él a un filtro que distingue los apropiados para el trabajo de los que no los son. Este ejemplo indica que signalling y screening son dos dispositivos que pueden ser complementarios. Ese es el caso en este probema de distinguir bancos que pretenden actuar en el mercado interbancario.
Ya hablé de la oportunidad del signalling a prósito del Banco Santander cuando estaba preocupado por el equilibrio en bancos. Más tarde quise ver un poco de screening en la simultaneidad de dos planes de rescate, el americano y el europeo.
Pero ante la impresiomante avalancha de malos datos de la economía real correspondiente a lo que se podría llamar el estrechamiento total del pasillo neoclásico, no tengo más remedio que llamar la atención sobre la imperiosa necesidad de ancharlo y para ello no bastan, como recomendé, un gasto púbico que tarda en hacer efecto o unas reuniones aquí o acullá, sino que hace falta un verdadero mecanismo de screening que permita la lmpieza a fondo del sector bancario y financiero en general para que, junto a las posibildades del signalling, nos evite el caso japonés.
Y justamente tenemos una oportunidad en la ordenación de los mecanismos de rescate que se han aprobado.
En efecto, una posible solución a estudiar debería consistir en la construcción de un verdadero mercado interbancario que, como la Bolsa de Valores, respondiera del cumplimiento de los contratos cruzados bajo su manto protector. Si ese mercado funcionara así no haría falta conocer el nombre de los que solicitan liquidez ni conocer los motivos de su demanda. Pero, y ahí está el quid, mientras el mercado interbancario no sea sino una manera práctica de arreglar contratos, no podrá medir su credibilidad en el propio mercado de valores y, en consecuencia, nadie puede estar seguro de que su préstamo de liquidez, realizado al amparo de dicho “mercado” será devuelto.
Si se acepta lo dicho hasta aquí es fácil vislumbrar la recomendación que se sigue. En este caso la transparencia, que no siempre es adecuada, sí que lo es. Es conveniente que se sepa la identidad de la institución que quiere vender activos de calidad al Estado y el destino de esos fondos. Deberían ser para reducir la relación deuda /capital de menera que, si se solicitan, se señale que el balance está demasiado apalancado y que es posible que esos fondos sirvan para cubrir la existencia de otros activos tóxicos que no se quieren declarar para que no sufra la reputación.
Si se confiesa que los fondos son para adquisiciones, por ejemplo, no debieran concederse automáticamente pues ahora la prioridad en el uso de sos fondos es limpiar el mercado interbancario y no apoyar la expansión de instituciones específicas. Pero si después de un cierto escrutinio, se concedieran, entonces asbríamos que ese banco que quiere señalarse como sano ha sabido aprovechar su salud para señalar esa salud.
Pensemos sobre estas posibilidades. Hay veces que la solución está en los detalles.