Canal miniposts

Juan Urrutia: Dive Krugman:”The prospects for the economy look much grimmer now than they did as little as a week or two ago”. En dos semanas pueden cambiar las perspectivas de la economía estadounidense. ¿Y la nuestra? es dificil saber cómo interpretar el relativo fracaso de la primera subasta inversa para adquirir activos buenos por parte del estado, si como una señal de fortaleza, un defecto del instrumento o como una estrategia para señalar una fortaleza inexistente. y, desde luego no se sabe lo que hay por debajo de laespecie de “subasta” por la Repsol ha decidido ponerse en valor. (0 comentarios)

Juega, lucha, apuesta: 1. Juguetear

Archivado en: dietario — Juan Urrutia a las 9:41 am el Miércoles, Diciembre 3, 2008

Cuando ingresé en el Colegio después de una dura prueba de admisión, en la que fui maltratado por Don Antonio, me pusieron al tanto de la ocupación de mi tiempo. El niño mimado que era se reveló contra aquel régimen carcelario y reventó gritando a su madre, obvia responsable de aquel infierno que me venía encima: “y jugar ¿cuándo?”

Es lo único que yo había hecho hasta entonces: jugar en el parque. Solo o con amigos y amigas como Begoña, Covadonga, Alfonso o Juan Pedro, en casa o al aire libre; pero siempre ensimismado en mis invenciones imaginativas. Creo que nunca he dejado de hacerlo aunque a veces no haya tenido más remedio que asumir el papel de tipo serio que el juego exigía. Siempre he sido un juguetón (un jugón dirían ahora pensando en “la roja” en referencia a los que sobaban el balón como por puro gusto pero que acababan introduciendo el balón en las mallas de la portería del equipo contrario).

Jugar es lo que he seguido haciendo toda mi vida y no me ha ido tan mal. Y es lo que pienso seguir haciendo porque pienso que, lejos de ser una frivolidad, la fantasía infantil es lo que está en el origen de los descubrimientos serios e innovadores. Y, desde luego, en el origen de cualquier aportación a la investigación básica de la que demasiadas veces se reniega por una mala interpretación de lo que es lo serio. Recomiendo a este respecto que lean la autobiografía de Craig Venter, A Life Decoded (Penguin Books, 2007)

Por esta razón estoy en contra del rankismo y de las clasificacioes de universidades o de científicos. Son inevitables y además útiles como reglas que nos ayudan a contratar o a premiar; pero corren el enorme peligro de propiciar el seguidismo y de cegar algunas de las más interesantes fuentes de la inspiración.

Y por eso mismo jugueteo con la idea de instituir un premio (atrav,es de la Fundación Urrutia Elejalde) en el que se reconozca no solo las citas o el índice h o el w digamos, sino también la “maldita” dispersión. Recordemos a santo Tomás de Aquino que decía que vale más un ángel que una piedra pero que no está claro que dos ángeles sean algo mejor que un ángel y una piedra. En la diversidad está el gusto, el gusto del juego.

Mercado de trabajo

Archivado en: dietario — Juan Urrutia a las 4:57 pm el Martes, Diciembre 2, 2008

He aquí una bonita columna firmada por mi amigo Sam y aparecida en Sociedad Abierta.

Ya es hora de que los buenos economistas nos ilustren con ideas que están firmemente ancladas en sus propios conocimientos profesionales.

Si quieren conocer el rostro de este labour economist pueden hacerlo facilmente pues esa columna también ha aparecido en Vox con lo que será leída por más gente; pero gente que, en general, ya está convencida de practicar lo que Samuel predica.

Por eso es bueno que aquí, en España, donde hay bastante resistencia a flexibilizar el mercado laboral estas ideas se extiendan y den pie a una discusión pública sin prejuicios.

Lean la columna de Samuel Bentolila y luego hablamos.

El interbancario

Archivado en: dietario — Juan Urrutia a las 8:40 am el Martes, Diciembre 2, 2008

Sigue bajando y es un magnífico indicador de que se descongestiona el crédito.

No solo ocurre que ya la hipoteca se abarata y que se abaratará más si ese interbancario sigue bajando a un ritmo al menos constante. Con ser importante esa bajada del coste de la independencia personal, no es lo más importante.

Es más importante que esa bajada indica que continúa la reactivación de la actividad del mercado interbancario aunque hasta ahora no se había reflejado en la bajada de las cuotas de las hipotecas, pues esto exige varios meses seguidos de bajada de ese interés que se fija en el mercado interbancario.

Y esto ocurre sin que todavía las ayudas a los bancos en distintas formas hayan empezado a ser utilizadas y antes de que la posible diferencia entre unas facilidades y otras permitan la autoselección y generen conocimiento cierto sobre la situación de cada institución.

Si se hacen bien las cosas ese conocimiento llegará pronto y comenzará la consolidación del sector. Y desde ahí la recuperación auque nada nos libra de pasar unos buenos sustos.

No necesariamente. A propósito de D. Innerarity

Archivado en: dietario — Juan Urrutia a las 4:24 pm el Lunes, Diciembre 1, 2008

Escribe Daniel Innerarity en El País del jueves 20 de noviembre sobre la necesidad de “hacerse cargo” y se pregunta si el mundo no estará fuera de control. Y lo hace de una manera insólita entre filósofos pues da muestras de saber de economía financiera. Dice:

La crisis nos exige construir una nueva responsabilidad financiera… poner a los grandes actores económicos y financieros cara a susus resposabilidades:……; responsabilidad e los bancos centrales, que deben acepatar someter su getión a la aprobación de los Estados democráticos, con la preocupación de tomar en cuenta todos los grandes parámetros decisivos para la marcha de las economías: producción, empleo, precios, endeudamiento, saldo presupuestario y saldo exterior.

¡Toma ya!

Este filósofo se pone ontológico, lo que contrasta con las postura de otros colegas suyos, y desde su comprensión de la economía finaciera que maneja con soltura, nos pone ante la nececisidad de hecernos cargo del mundo, una exigencia cargada de sentido y de profundidades que no llego ni a sospechar.

Es muy de agradecer que su exigencia a los agentes eonómicos no se revista de ese autoritarismo que ya asoma sus feas orejas aquí y allí y que se limite a solcitar una reorganización de la esponsabilidad.

Sin enbargo es muy dificil hablar de responsabilidad cuando el mundo en general y el sistema económico en particular se han vuelto complejos en un sentido preciso que se refiere a la imposibilidad de encontrar una solución a las fuerzas dinámicas que lo mueven mediante un algoritmo y en tiempo finito.

Hacerse cargo hoy es o debe ser entendido como la mera destreza para navegar en ese piélago de dificultades inimaginables. El ejemplo de los bancos centrales es apropiado. Han sido un instrumento útil de navegación en el mar de la complejidad y esto es ya mucho. Por esta razón la diatriba que he destacado es llamativa pues sugiere abandonar su independencia, hacerlos multitarea y casi casi unos sustitutos del Gobierno para todas los aspectos económicos.

Antes de llegar a esa conclusión cabría que pensáramos que para eso es mejor que sea el propio gobierno el que se “haga cargo”. Pero esto choca con la inconsistencia intertemporal de las preferencias de un gobierno y volvemos al principio de la problemática de la idependencia del Banco Central.

¿ Se “hacía cargo” de su misión Ulises cuando ordenaba los marineros que le acompañaban que le ataran al mastil para no dejarse llevar por los cantos de las sirenas?. No, puesto que si tenía autoridad para ordenar su inmovilización también la tenía para revocar esa orden. Hacerse cargo del mundo es la determinación de no ecuchar cantos de sirena tomada de tal manera que sea creible. Y esto último nunca será posible mentras sea posible cambiar de opinión.

Para lo que pide Daniel solo cabe una especie de llama sagrada que reconocida por todo el mundo ilumine al ungido. Parece que nos acercamos a la necesidad de es Dios por el que clamaba Hölderlin.

O sea que, encierto sentido, el mundo sí está fuera de control. Pero yo me atrevería a decir que no más que hace dos años a pesar de los llantos de los agoreros profesionales. El contro total es una quimera y el que podemos ejercer es suficiente para que la cosas puedan arreglarse con un sufrimiento soportable.

Juega, lucha, apuesta: 0. Introducción

Archivado en: dietario — Juan Urrutia a las 12:16 pm el Domingo, Noviembre 30, 2008

La polisemia da mucho juego, especialmente la ambigüedad de la palabra “juego” que aparece en la convocatoria de las cuartas Jornadas del Instituto Ibermática de Innovación: La Innovación entra en juego.

En esta última edición de las jornadas traté de comunicar algunas ideas que ahora me gustaría ofrecer en este blog a una audiencia mas amplia, cosa que pretendo hacer en varias entregas que comienzan hoy con esa introducción y que pulen un poco lo expresado verbalmente.

Comencé por decir que:

Utilizaré mi tiempo para contarles parte de mi vida ( no deseo darles envidia contándosela toda) reflejada en tres anécdotas que me darán pie para distinguir entre tres diferentes sentidos de la palabra “juego” y que a su vez me permitirán ilustrar algunos aspectos de la relación entre innovación y juegos y acabar con tres admoniciones para emprendedores: juega, lucha, apuesta.

Y, a partir de ahí, hablé de jugutear, luchar y apostar en relación con la innovación y con la teoría de los juegos.

Continuaré

Madrid sí tiene mar

Archivado en: dietario — Juan Urrutia a las 10:18 am el Sábado, Noviembre 29, 2008

Es un drama o más bien una tragicomedia. Me gusta navegar, me hace sentirme libre; pero me mareo con mucha facilidad y hay pocas sesaciones más desasosegantes.

No depende del estado de la mar pues se me va la cabeza y se me revuelve el estómago lo mismo pescando chipirones en el Abra que esperando el amanecer en alta mar para comenzar la persecución del banco de atunes.

La misma sensción que me produce sentarme en un cine de Madrid por la de la tarde, a media digestión de una merienda, visionando una pelí­cula rodada con cámara al hombro al tiempo que intento leer los subtítulos.

Dicen que Madrid no tiene playa; pero me mareo lo mismo, como si estuviera en la mar.

Creo que iré al cine con biodramina.

Back to Africa

Archivado en: dietario — Juan Urrutia a las 7:59 pm el Jueves, Noviembre 27, 2008

El domingo pasado domingo Jeffrey Sachs mencionaba la posible vuelta a invertir en infraestructuras en Africa. Copio el párrafo que me interesa de su artículo difundido por el Project Syndicate:

… las regiones pobres del mundo tendrán que ser vistas como como oportunidades de inversión, no como amenazas o lugares que deban ser ignorados. En un momento en que las principales compañías de infraestructura de Estados Unidos, Europa y Japón tendrán una capacidad ociosa considerable, el Banco Mundial, el Banco Europeo de Inversiones, el Banco de Exportaciones e Importaciones de Estados Unidos, el Banco Africano de Desarrollo y otros fondos de inversión pública debería financiar un gasto en infraestructura a gran escala en Africa, para construir caminos, centrales eléctricas, puertos y sistemas de telecomunicaciones

Me permito recordar ahora lo que escribía hace más de tres años y sobre lo que volví hace poco al comienzo de la crisis. Allí mencionaba el problema de la trampa de la liquidez generalizada en virtud del cual nadie invertiría en Africa cuando se puede ganar mucho más invirtiendo en los activos derivados introducidos por la innovación financiera. Y volvía indirectamente sobre esa idea cuando trataba de consolarme de la crisis en su primer aniversario diciendo, hacia el final del post, que igual ahora volveremos nuestra atención a las oportunidades de inversión en Africa.

Me congratula leer esta pieza de Krugman que insiste en que la situación en que nos encontramos es la de una trampa de la liquidez en sentido menos general debida ahora a que los bancos centrales no pueden anunciar creiblemente un incremento continuo de la oferta monetaria que sería la responsable de reducir el tipo de interés.

Me congratula digo, aun dentro del horror, porque es la credibilidad del banquero central la que hace increible que no vaya a tratar de estabilizar la economía en cuanto tenga ocasión. Esto reivindica mis críticas ya viejas a la justificación de la independencia de un banco central.

La palabra del año

Archivado en: dietario — Juan Urrutia a las 9:16 am el Martes, Noviembre 25, 2008

William Safire es un columnista que me gusta siempre; pero especialmente cuando ecribe sobre lenguaje. Leo siempre con fruición su columna On Language en el International Herald Tribune. La de ayer iba sobre la palabra del año.

Entre las candidatas a ser la palabra seleccionada este año estaban Hypermiling ( una manera de conducir que ahorra combustible ), EcoDriving ( versión californiana de lo anterior ) así como CarrotMob ( una cibeturba dirigida a promocionar algún producto local) y topless meeting ( que no denota lo que sospechamos sino solo reunión sin laptops).

Sin embargo Safire elige frugalista como la más adecuada a los tiempos que vivimos o viviremos en poco tiempo.

Su definición en la lista de candidatas seleccionadas por el New Oxford American Dictionary se podría traducir así: “persona que tiene un estilo de vida frugal, aunque se mantiene a la moda y en una forma saludable mediante el intercambio de ropa, la compra de segunda mano, cultivando sus productos propios etc.”

Entre mi anglofilia sin causa y la anglofobia con causa de los indianos en general hay una guerra soterrada que igual perdería virulencia y ganaría en gracia si pudiéramos disfrutar cada año de una especie de concurso parecido (¿propiciado quizá por la Real Academia de la Lengua?), entre los neologismos que más pegan.

Munificencia y finanzas

Archivado en: dietario — Juan Urrutia a las 9:21 am el Lunes, Noviembre 24, 2008

Llamemos munificencia a la cualidad de la acción del mumi. Dejando a la idea de mumi en una especie de neblina conceptual entre la que solo se puede vislumbrar algunos perfiles tangenciales, sí­ que quiero estudiar con cuidado las relaciones entre esa munificencia y las burbujas de las que tanto oí­mos hablar últimamente. Hoy solo pretendo arañar la superficie del problema, pero creo que aquí­ hay un filón intelectual.

Para intentar evaluarlo voy a empezar a voleo rememorando un libro que tuve que estudiar cuidadosamente en mi doctorado, que no me pareció genial y que tení­a un poco olvidado. Sus autores eran Pesek y Saving y su tesis, que me influyó sobre manera, a pesar del comentario de Harry Jonhson, era que el dinero fiduciario sí era parte de la riqueza real neta de un sitema económico.

Lo era porque permití­a hacer cosas que sin él eran impensables como, por ejemplo, una cierta división del trabajo potenciada por la posibilidad del intercambio sin la “double coincidence of wants” que subrayaba el gran Jevons.

Lo mismo ocurre con la actividad del sector finaciero que podríamos llamar industria financiera. Sin ella no se podrían alcanzar niveles de desarrollo y/o crecimiento solo posibles cuando el sistema económico puede contar con un cierto nivel de endeudamiento que se puede sostener intertemporalmente.

Nada de lo dicho quiere decir que no pueda haber distintos equilibrios con diferentes niveles de endeudamiento sostenibles ni que esos equilibrios no puedan romperse y tardar en recomponerse.

Valgan estas ideas previas y elementales para entender un poco el problema que tenemos hoy planteado y sobre el que deberían haber hablado en Washington. Se ha roto un equilibrio con un nivel de endeudamiento muy alto. Uno puede pensar que no era sostenible; pero esto no es más que una naturalización del pensamiento no aplicable a un sistema económico que como tal no tiene nada de natural.

Cualquiera de esos equlibrios en los que el dinero fiduciario y/o el sitema finaciero campan por sus respetos se puede romper por cualquier razón. Lo dificil es imaginar cómo podrí­amos tratar de apuntalar el uso de uno y otro.

Hoy proliferan ideas al respecto como parte de la refundación del capitalismo, pero todaví­a quedan quienes no pretenden cargarse toda la innovación financiera o volver al trueque, ente ellos, parece ser, los reunidos en Washington. Pienso que estos seres lúcidos son quienes se dan cuenta de que las burbujas no son necesarimente malas.

Y es aquí donde entra una analogí­a que hace hace tiempo se me presenta con insistencia y está en el origen del problema intelectual al que pretendo acercarme con recato, humildad y recelo.

Lo esencial del dinero fiduciario es el ser una burbuja puesto que su precio (entendido como el inverso del nivel general de precios) siempre es mayor que el precio del papel en que se imprime. Y una burbuja útil que nunca se debiera intentar reventar para sacar beneficio de ese pinchazo. Para evitarlo se ha inventado el banco central independiente que, al mantener el nivel de precios, mantiene también el llamado precio del dinero y el difrencial con el coste de su impresión.

Una caracterí­stica de todo sistema financiero es conformar una industria cuyos productos alcanzan precios muy por encima del valor descontado de sus rendimientos futuros. Así pues el sistema fianciero pasa a ser una burbuja que, como en el caso del dinero fiduciario, nunca se debiera intentar explotar en ninguno de los sentidos de esta palabra. Para evitar las tentaciones de hacerlo están los sistemas de vigilancia o supervisión.

Similarmente, la munificencia propia de un mumi fuciona bien mientras éste no intenta hacer un excesivo negocio con ella o convertirla en efectivo y es, en un cierto sentido, como una burbuja inversa cuyo valor (o lo que pagarías por los servicios de ese mumi) es siempre mayor que el irrisorio precio que él cobra por sus servicios. Como tal también muestra signos parecidos a la especulación propia de las burbujas financieras y que se detectan, en este caso, en artefactos sociales como el potlach o el regalo.

Cuando estas tres extrañas burbujas pretenden ser explotadas en el sentido de sacar provecho individual de ellas, todas ellas pierden su poder creativo de riqueza, bienestar o confianza.

Lo dificil de entender de todo esto es cómo un artefacto social tan conveniente como es el servicio de estas tres burbujas y que, repito, son muy buenas mientras nadie pretenda aprovechase de ellas en beneficio propio, puede sostenerse sin que ocurra que quienes están encargados de mantenerlo vivo procuren aprovecharse de él.

Tanto el banquero central como el supervisor financiero o el mumi, además de su labor social tienen que adaptarse a las exigencias de los equilibrios energéticos del sistema en que viven y para ello necesitan apropiarse de alguna renta. Que tienen que comer, vaya.

De la misma forma que el monopolista de la emisión del dinero fiduciario puede hacerse con el seignoriage a través de la inflación, el directivo de una empresa de la industria finaciera puede apropiarse de parte del margen financiero mediante diversos contratos incentivadores y el mumi puede hacerse con un cierto “impuesto” consistente en todo lo que los demás tendrían que pagar para que ese mumi no les abandone. Rentas todas ellas limitadas finalmente por la competencia.

Pues bien, esta analogía tiene su importancia cuando pensamos en que hay gente con ganas de refundar el capitalismo (como si se hubiera fundado alguna vez). Quizá lo que quieren es empezar a configurar un sistema en el que el mumi sea una figura imprescindible, un arco de bóveda. La munificencia generalizada nos enfrenta a un sistema en el que no hay más valor que el de uso (en terminologí­a marxista) tal como se nos presenta en la fundación P2P y en un panfleto bien estimulante de su fundador y pricipal animador, Michel Bauwens.

Pues bien este posible sistema alternativo es, tal como he pretendido mostrar, compatible en incentivos. En él podría haber abusos; pero la competencia entre mumis acabaría con ellos de forma que todo mumi acaba apropiándose de su coste de oportunidad, una cantidad posiblemente mucho menor que el segnoriage del soberano o el bonus del ejecutivo.

El reto intelectual es ahora hacer ver con claridad lo que aquí ya se insinúa, que una posible alternativa radical al capitalismo, esa que estaría centrada en el sistema de producción P2P, y que es la única en la que realmente podríamos pensar, no es sino este capitalismo que conocemos y que ahora nos asusta, llevado a su paroxismo. En ese capitalismo límite la competencia es perfecta y esto es similar pienso, a falta de una prueba concreta y formal, a una red completamente distribuida.

Para seguir hablando de esto pretendo leer con tranquilidad las ideas que aprecen en la Fundación P2P.

Entradas siguientes »