Cómo señalar la calidad de un banco: el ejemplo del Santander

Clasificado bajo: dietario — Juan Urrutia a las 7:56 am el Jueves, Julio 17, 2008

Una de las notas características de la crisis es que en las dos últimas semanas la cotización del sector bancario se está resintiendo muy mucho en todo el mundo. Parecería que los principales bancos del mundo ya han cantado la gallina y que la situación estaba controlada por lo que la parte financiera de la crisis, la relacionada con el credit crunch, ya habría pasado casi totalmente. ¿Por qué entonces la caida en Bolsa de el sector bancario?

Para entender la posible explicación que voy a intentar ofrecer hay que volver a uno de los últimos artículos de Expansión en el que expliacaba cómo los bancos en todo el mundo se encuetran en un equilibrio raro en el que ninguno quiere enseñar sus tripas en su totalidad porque cada uno sospecha que los demás podrían igual o mejor que él.

La explicación que se me ocurre proviene de la Economía de la Información y se basa en ideas elementales de la misma, tal como es la Selección Adversa, según la cual en condiciones de información asimétrica no podemos esperar que acudan al mercado los propietarios de bienes sin defectos, sino que esperamos que acudan solo los propietarios de bienes defectuosos. Cuando eso ocurre aparecen actividades o instituciones que emiten señales inequívocas de que uno es el propietario de un bien sin defectos.

En este contexto es ahora posible explicar qué está pasando con el sector bancario en el mercado de valores. Sabemos, tal como he dicho ya, que el equilibrio es de una naturaleza propia de una situación en la que cada uno sabe cómo está su balance pero no el de los demás. El problema intelectual que se plantea es porqué ese equilibrio es del tipo pooling es decir que el precio en ese mercado no es suficiente para distinguir entre un banco que no ha cometido excesos y uno que sí los ha cometido. Por precio en este caso hay que entender la cotización bursátil.

Y sin embargo la situación podría haber recalado en un equilibrio separating que permite dsitinguir entre bancos buenos y malos. Para que esa situación hubiera sido la prevalente tendría que haber habido alguna señal que permitiera a los bancos buenos distinguirse de los malos. Los malos han pedido capital a los fondos soberanos y como se lo han concedido no podemos ya decir que sean malos ni, por lo tanto, podemos decir de los otros que no han necesitado de momento una inyección de capital sean mejores.

La única señal posible a corto plazo es de tipo contrario: una muestra de que sobra capital. Digo a corto plazo porque a largo basta con medir la rentabilidad por dicidendos en un merado que, en general, ya es de tipo bear. Pero a corto plazo solo cabe distinguirse por la emisión de una señal inequívoca de que el balace está saneado. Una señal de esetipo es, naturalmente, lanzar una OPA, u operación similar, contra un gran banco. Si se hace no cabe la menor duda de que ese banco no tiene problemas fuera de balance porque estos aparecerían en las diligencias que hay que realizar para llevar a cabo la oferta.

Ahí tenemos el Banco Santander que acaba de cerrar una operación con un banquito inglés que fusionará al Abbey. Lo intrigante es saber si ese movimiento será señal suficiente para distinguir al Santander de otros bancos cuyos resultados se anuncian peor que mediocres.

Si esto es cierto, nos encontramos en una situación extraña y fascinante. Quien no emite una señal de este tipo en estos días en los que los precios están muy bajos es que no puede emitrila y por lo tanto volvemos a caer en un equilibrio pooling en el que debiéramos pensar que todos están mal.

Mala situación. Glosando la ley de Gresham podríamos decir que la mala banca expulsa del mercado a la buena de la que no se puede distinguir. No es que un buen banco vaya a dejar de cotizar; pero es como si no pudiera presumir de sus virtudes porque no ha encontado una señal asequible que le permita hacerlo.

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