Claudicación

Hoy he sido arrastrado al campo por un deseo incomprensible de mi mujer. Tratando de imitar a algunos amigos míos cazadores he echado mano de prendas verdes que exigían unos calcetines de ese color que he tardado en encontrar pues no los uso habitualmente. A pesar de ello tenían «tomates» en los talones, o sea que imaginemos el tiempo que llevan en mi poder. No he podido ocultar esos tomates en el zapato renunciando a estirar los calcetines, así que me he aventurado a que se me vieran. Lo he pasado tan mal que he claudicado y voy a romper mi promesa de no comprar nada para mí hasta que la recesión se acabe oficialmente. Mañana iré a eso famosos almacenes y me haré con media docena de pares. Pero nada más!!!

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