Cioran
Agotado física y psiquicamente tomé el viernes pasado, a partir de las 6 de la tarde, como el principio de una cura. Para la lasitud física nada como un paseo y para el atoramiento psiquico nada como ir de librerías. Así que me lanzo a visitar alguno de estos establecimientos, bien conocidos, bien nuevos para mí, con el pretexto de encontrar un determinado libro para el club de lectura de mi mujer.
Entre montones de caprichos que no sé si me puedo permitir, me topo con un libro de Cioran (Desgarradura, Marginales, Tusquets editores, 2004, traducido por Amelia Gamoneda) que no estoy seguro si es nuevo en España o es una nueva traducción de algo ya publicado en aquella época en que se tradujo casi todo gracias, diría yo, a Fernando Savater.
Lo abro como sin interés y me topo con este aforismo:
La verdadera elegancia moral consiste en el arte de disfrazar las victorias de derrotas
Y de resultas de esta idea recuerdo esa frase invertida que disfruto pronunciando y que repetí en la celebración del 5º aniversario del IEP ( Instituto de Economía Pública):
De derrota en derrota hasta la victoria final
Naturalmente que la frase está invertida porque el original dice, como pariodando la ridiculez de los belicosos, que ellos van sin duda:
De victoria en victoria hasta la derrota final
Pero Cioran no distingue o privilegia ningún final y eso me ha hecho pensar. Sí que me parece elegante disfrazar de derrotas las victorias, pero toda la elegancia se disipa de repente si cantamos victoria en nuestras Memorias o en el lecho de muerte cuando lo único que nos consuela, en uno y otro caso, es haber tenido razón.
Pero si el final es una derrota, y ¿ qué otra cosa podría ser?, no hay manera de disfrazarla de victoria disfrazada de derrota.
Fin

Marzo 30th, 2008 a las 11:38
Una noche al pasar por el parque, cuando volvía hacia su casa desde la
universidad, cuatro encapuchados asaltaron a Matthew Henry, un teólogo
inglés que vivió a caballo de los siglos diecisiete y dieciocho. Esta es
la plegaria que dejó anotada en su escritorio antes de acostarse:
“Señor, hoy fui asaltado
Y se me ocurre que debo agradecerte varias cosas.
Primero quisiera agradecer
que nunca me hayan asaltado antes,
lo que un mundo como éste
es ya es casi un milagro.
En segundo lugar, quiero agradecer
que se llevaran sólo mi billetera
que, como siempre, apenas contenía unos peniques.
También te agradezco que no estaban conmigo
ni mi esposa ni mi hija,
que se hubieran asustado mucho
Y también que, afortunadamente,
no me lastimaran en ningún sentido.
Finalmente, Señor,
quiero agradecerte muy especialmente
haber sido al que robaron.
Y no el que robó.”
Visto así, ¿qué es una victoria?
Marzo 30th, 2008 a las 11:40
Deja aquí tu comentario o nota. Se publicarán los más interesantes e intentaré responder por correo los restantes. Los amigos también podéis dejar notas personales, avisando eso sí, de cuales son publicables y cuales no. En ningún caso aparecerán publicados comentarios anónimos, insultantes o con direcciones de email falsas. (Borra todo esto para dejar tu comentario)
Marzo 30th, 2008 a las 11:42
Juan, por favor cambiame la útlima frase por esta otra.
Visto así, ¿qué es una victoria? y ¿qué es una derrota?
Marzo 31st, 2008 a las 5:47
[...] ya recogida como comentario al post sobre Cioran; pero creo que, como asi todos los de Kueli, merece der singularizado. Así lo hago. Una noche al [...]
Abril 5th, 2008 a las 8:41
[...] y dramaturgo. Creí que yo era el único que le conocía; pero en mi última razzia de libros de la que ya dí cuenta, topé con una crónica suya sobre Nueva York con la que arramplé sin pensarlo dos [...]