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Ciencia básica y privatización

edisontrabajandoAhora que, por unos días, he podido librarme del calor de Madrid y he conseguido caer en un calor aun peor, puedo guarecerme del sol en una habitación con aire acondicionado y concentrarme en el diseño de mis planes intelectuales.

En un primer movimiento he sido capaz de unificar hasta cierto punto mis distintos compromisos clasificándolos de acuerdo con el mapa de Euskadi, lo que me ayuda a recordarlos para, a continuación, tratar de rastrear sus posibles conexiones a través de viejos trabajos que escribí y que, como nunca publiqué, constan en este blog como Works in progress, trabajos en elaboración o en marcha. No están bien editados como era el caso del Hacker Accidental y, en consecuencia, están llenos de errores tipográficos y de lenguaje, pero algunos de ellos me han llamado la atención como si fueran de otra persona.

Es el caso del trabajo titulado en forma interrogativa ¿Hacia la privatización de la ciencia? un título especialmente escandaloso si además se refiere al caso de la ciencia básica tal como es el caso. El escándalo es aun mayor en estos tiempos en los que no solo las Universidades lo están pasando mal, sino que hasta el CSIC sufre de recortes. Hay algunas citas que igual les animaría a echarle un vistazo. Por simplicidad me voy a limitarme a una:

Queda pues mostrada la posible compatibilidad entre propiedad privada y provisión de ciencia. No sólo puede proveerse ésta en cantidades adecuadas; sino que, cabe esperar, que la iniciativa privada, lejos de generar un problema epistémico, constituya su solución. Cuando florezca la pasión por la verdad el empresario-científico, a la vez un autor y un héroe, traerá la rebeldía y la experimentación que, curiosamente, caracterizan no sólo la óptima estrategia investigadora, sino también la competencia perfecta.

Está feo que lo diga yo, pero si esto fuera «verdad», me parecería que no está nada mal.

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Juan Urrutia , economista y filósofo mundano. Bitácora en la red desde 2003.