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Churchill y el autoritarismo

Hací­ ­a años que no visitaba Londres, así­ ­ que, además de visitar la exposición sobre el surrealismo, representado por una muestra del trabajo de Picabia, Man Ray y Duchamps en la Tate Modern, también descubrí­ las War Rooms del gobierno de Churchil durante la IIWW (en las que se reuní­a bajo tierra el gabinete de guerra del Gobierno de su Majestad) así­ como el museo adyacente dedicado a su persona antes y después de ser primer ministro.

Era este hombre un verdadero conservador autoritario y agresivo con extrañas proclividades procaces tal como esperarí­ ­amos hoy de cualquiera de los conservadores que rigen nuestros destinos.

Se inflamaba contra la self-rule para la India y, muy actual su posición, aborrecí­a del apaciguamento ejemplificado a la sazón por el pacto de Munich que, bien cierto es, él supo denunciar desde el principio en contra de los apciguadores que no supieron vislumbrar lo que vení­a.

Sus argumentos todaví­ ­a valdrí­an para cualquier intolerante y especialmente para nuestros obispos o para denigrar la estrategia antiterrorista de Zapatero. A nadie puede extrañar por lo tanto que este museo no haya sido financiado por el gobierno laborista.

¿Era una personalidad así­ ­ necesaria para ganar la guerra? JO, con quien comparto esta visita, cree que sí­ ­, que el conocimiento común por parte de todos, de una figura única y simbólica hace mucho más fácil la coordinación de los diferentes esfuerzos bélicos. Lo que, dicho sea de paso y entre economistas, se traduce tanbién en una especie de canto al capitalismo autoritario como, por ejemplo, el de Singapore. Un corolario que me hace defender lo prescindible de figuras como la de Churchil.

En efecto, yo creo que no, que para ganar la guerra hubiera bastado con una buena red de gente mediocre y respetuosa con los demás tal como seguramente eran aquellos militares que se pasaron media guerra en la topera. Y que no quiero vivir en Sigapore aunque la autoridad haya diseñaado un manojo de reglas inteligentes y haya provisto los incentivos adecuados para la creación de riqueza.

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Juan Urrutia , economista y filósofo mundano. Bitácora en la red desde 2003.