Este comentario de Alex Cukierman representa con fidelidad la ortodoxia en lo que respecta al porqué y al quehacer de los bancos centrales. Leerlo es como repasar unos apuntes antes del examen.
Me interesa especialmente la idea teórica del sesgo inflacionario puesto que parece ser el fundamento último de la indepebdencia de los bancos centrales. La idea parece potente porque los gobiernos no son creíbles en lo que respecta a la política monetaria ya que siempre estarán tentados de inflar la economía para generar empleo por encima del potencial. Lo mejor, por lo tanto, es dejar hacer a un banquero central que no tenga esa debilidad.
Sin embargo y a mi juicio la crisis actual ha roto esta teoría puesto que hemos visto cómo el banco central puede ser capturado como cualquier otra agencia presuntamente independiente. Hemos observado con toda nitidez cómo el Banco de Inglaterra se rendía ante la opinión pública y la presión del Tesoro.
No hay más remedio que empezar a buscar otra forma de pensar la política monetaria o la política económica en general.