Equilibrio en el cambio climático

Cambio Climáticu

Últimamente se habla mucho del cambio climático y de las cosas que habría que hacer para controlar sus efectos. A mi se me ocurre que una solución sería la de eliminar a la mitad de la población pues de esta manera se volvería a un cierto equilibrio. Pero me doy cuenta de que esta solución demuestra que no se sabe muy bien lo que tenemos que entender por equilibrio. E inmediatamente llegan a mi mente las muchas ideas que se han esgrimido en Teoría Económica a este respecto.

En este ámbito económico hay una distinción crucial entre Equilibrio Parcial y Equilibrio General. En Microeconomía por ejemplo podemos tener en cuenta todos los estados futuros de la naturaleza o solamente los de hoy y mañana. En Macroeconomía, como otro ejemplo, podemos agregar más o menos las principales variables. Cuando pretendemos pensar de forma práctica tendremos que elegir entre expectativas simples y expectativas racionales. Y más en general podemos introducir más o menos generalidad.

En cuanto al cambio climático y sus efectos en la naturaleza y en la sociedad y su economía deberíamos también saber cuántas otras variables habríamos de tener en cuenta y cómo hacerlo para modelar las reacciones de los seres humanos u otros elementos de la naturaleza sobre precisamente las otras variables o sobre la propia temperatura.

Vallejo, Bernhard y Houellebeq

Fernando Vallejo - Memorias de un hijueputa

En el periódico El Mundo del lunes pasado, en su sección «la esfera», había una entrevista a un escritor enormemente atractivo llamado Fernando Vallejo originalmente colombiano y más tarde mexicano. La lectura de EL Mundo me hizo recordar al austriaco Thomas Bernhard y luego a ese gran escritor francés, Michel Houellebeq. Los tres utilizan un nombre propio distinto de aquel que les impusieron al nacer y los tres son, como yo, unos perfecto Kontraren Kontra siempre de frente a las opiniones e instituciones más importantes del sistema político en el que crecieron.

De hecho los leí casi en el orden en que los he mencionado. El primero fue el colombiano Vallejo, casi simultáneamente con Gabo, al que machacaba, para seguir con Bernhard y su enrabietada noticia de Salzburg y terminar bastante más tarde con la crítica radical de Houellebeq a los valores burgueses franceses. Los tres tuvieron una familia poco acogedora y fueron educados en formas poco convencionales.

Y esta falta de seguimiento de las convenciones ha sido mi clave en el ejercicio de la profesión tal como explicaba en
Expansión como hace unos 10 años. El contenido de este trabajo es todavía bastante adecuado a la situación actual.

¿Qué hacer?

Son ya dos meses desde que me juré a mi mismo que retomaría la escritura para siempre; pero no lo he hecho. Las razones aunque verdaderas no consiguen convencerme del todo. He vuelto a sentirme un enfermo con las enfermedades de siempre y añadiendo una especie de mareos que me atacan siempre en momentos inesperados. He utilizado todo ello para vaguear bastante.

Pero el otro día volví a leer Conocimiento y Sabiduría y pensé que aunque no me gusta mucho puede ser mejorado y constituir un nuevo comienzo.

Fisio, masaje, gimnasia

Sesión de fisioterapia con acupuntura

Para mi sorpresa he recibido esta mañana la llamada de Alba, mi fisióloga del verano pasado en Foixà, y hoy al anochecer recibiré mi último masaje hasta septiembre. Hace ya unos días mi entrenadora se fue de vacaciones y mi ayudante, Agata, se ha ido de vacaciones. Desde mañana me puedo permitir no hacer nada por mi cuerpo. Pero no estoy seguro que eso sea lo que deseo. Son casi dos meses sin fisiología, sin masaje, sin entrenamiento y sin organización de papeles.

Hay amigos que me dicen no me abandone y que siga practicando todas esas actividades a mi manera. Se lo agradezco; pero tengo experiencia y se de antemano que me limitaré a comprar los periódicos, pasear por una u otra playa con algún chombito y mucha lectura sobretodo de ficción.

Otros amigos me aconsejan que intente escribir una vez más aquellas historietas inventadas que, al parecer, gustaron en su día. Me lo pensaré; pero lo que más me gustaría es iniciar un nuevo relato gordo. Ya veremos.

Zer egin

Todavía no estoy en disposición de escribir sin parar todas las mañanas y todas las tardes. Justo cuando comienza el verano se acumulan un montón de tareas que no puedes dejar para más adelante. Tendré que esperar hasta mediados de julio; pero a partir de ahí no tendré disculpa alguna.

Lo que necesito es una idea para comenzar y luego continuarla en direcciones no previstas. Lo primero es decidir si quiero escribir ficción o prefiero iniciar un ensayo sobre, por ejemplo, los cambios en la política y sus orígenes tecnológicos. O quizá una por la mañana y otra por la tarde.

Vuelta a mi vida

Mis experiencias con los miserables ya han dado de sí tanto como es posible y he superar las enfermedades y otras cosas chungas para reincorporarme a la casa y el patrimonio que nuca quemé. Resulta suficiente como para ir construyendo mi presente y preguntándome por él.

Salud, Dinero y Amor

Estoy recuperando mi bienestar general. Ya puedo caminar con cierta facilidad, los médicos parecen haber dado en el clavo en su diagnosis y, curiosamente, esto del deseo lejos de acabarse, se potencia a partir de una cierta edad.

En esto pensaba el otro día cuando me vino a la cabeza aquella vieja canción de Gigliola Cinquetti:

Tres cosas hay en la vida: salud, dinero y amor el que tenga estas tres cosas, que le dé gracias a Dios. Pues, con ellas uno vive libre de preocupación, por eso pido que aprendan el refrán de esta canción. El que tenga un amor, que lo cuide, que lo cuide, la salud y la platita, que no la tire, que no la tire.

Debe de ser la edad; pero lo cierto es que lo del deseo no me preocupa; pero caminando por Bilbao para hacer mis recados para los que había ido allí, la idea de las finanzas no me dejaba disfrutar de ese mi Bilbao natal pues acababa de leer en el periódico local que una cierta sala del Tribunal Supremo pasaba a la Banca la obligación de pagar el porcentaje correspondiente a las hipotecas y, por otro lado, la salud no acababa de volver a mis entrañas, no a mis huesos.

Tendré que esperar a mi médico de cabecera para que me explique las opiniones de los técnicos acerca de las pruebas que acababa de realizar y esperemos que ese dictamen sea razonable. Y respecto al dinero ya me valgo yo solo para entender que las bolsas mundiales no tienen un enorme porvenir inmediato, especialmente si dependen en una medida grande del sector financiero.

O sea que no me queda más que el amor.

Bruselas salva la libertad y me da la vida

Dominio publico

Me he encontrado con que la última entrada ha levantado una enorme suspicacia en mucha gente que no se atreve a añadirle un comentario porque creen que estaba anunciando mi muerte, prefieren llamar alguien que me conoce y ellos también conocen para ponerse al día de mi estado de salud. En algunos casos me ha llenado de sorpresa y me parecen que esas personas no distinguen la realidad de la literatura a pesar de los muchos escritos que se centran en la cercanía de la muerte del propio autor y en la manera que tiene de enfocarla.

No se cómo actuaré yo en esas circunstancias aunque me estoy empezando a enterar a medida que con la edad mi cuerpo parece adquirir una cierta autonomía para el mal. No me produce nostalgia ni miedo; simplemente un enorme cabreo que se trasluce en mi forma de escribir en este blog o en otros muchos lugares bajo mi nombre propio o tomando el papel de «negro», cosa que ya he confesado en otras ocasiones, como, por ejemplo, esta ya vieja.

Esta figura del «negro» está claramente relacionada con el copyright, esa figura legal que tanto cabreo generó en mí cuando concentré mi atención en los derechos de propiedad en general. Y ahora resulta que no pocos autores querían reforzarla en esta época de Internet cuando parecía que ya habíamos alcanzado cierta libertad. Por eso la negativa de Bruselas a aceptar ese refuerzo me ha producido una gran alegría.

Corea

Paralelo 38 Corea

La muy larga despedida entre el Presidente de Corea del Norte (Kim Jong-un) y el presidente de los Estados Unidos de América (Donald Trump) en Singapur parecía un anuncio de peluquería para caballeros pues hay que reconocer que ambos exhiben un corte original. Pero no pude detenerme en ese detalle pues la vuelta a aquellos momentos me hace retornar a la infancia, recién comenzado el Bachillerato, en plena guerra de Corea.

Recuerdo dos detalles que me gustaría resaltar.En primer lugar está sin duda aquel album de cromos de la guerra de Corea que citaba continuamente ese paralelo 38 que para siempre ha quedado en mi memoria como un hito de la forma de zanjar una discusión. En segundo lugar, y como algo mucho más cercano, no puedo olvidar una costumbre del Padre Cortabitarte S.J. en su clase de religión del colegio al que yo asistía. Cada día de clase sacaba a varios alumnos a la tarima y les hacía preguntas relacionadas con la última clase. Si contestabas correctamente te quedabas sobre la tarima; pero si errabas eras enviado grandielocuéntemente a Pumanjón (lugar de la franja de separación entre las dos coreas) y en donde, casi al final de la guerra, se debía pasar muy mal.

Pero es mi postura ante este segundo recuerdo la que todavía me sirve como guía hacia mi mismo. Cuando me tocaba subir a la tarima y ya había contestado correctamente varias preguntas, erraba a propósito en cualquiera de ellas a fin de compartir mi destino con la mayoría de mis compañeros.

Otra pausa

Tel Aviv

A principios de año escribí este post transmitiendo que nos íbamos a Tenerife con hijos y nietos y sin ordenador pues no que quería distracciones. Mañana me voy, esta vez solo aunque con amigos de Los Angeles, a Tel Aviv y, otra vez, sin ordenador. Será una semana corta, pero espero que me de tiempo para contemplar muchos de esos lugares de los que tanto he leído y estudiado en mi niñez escolar, de Belén a Nazaret pasando por Jerusalem y Haifa.

En realidad lo hago en honor a mi madre que tantas veces me dijo siendo niño que me llevaría a Tierra Santa a donde ella había ido con amigas de soltera y en donde había cabalgado en un camello cuya foto me enseñaba a menudo. Pero eso no quita para que yo vaya con esperanzas de contemplar mucha historia aunque tampoco pienso sacar ni una foto.

Espero que la inestabilidad relativa de la zona no me estropee la escapada.