Bañador turbo rosa

Sí, ya se cómo termina la saga de los bañadores. Con un corte de mangas urbi et orbe y con una renovación de mi petate de bañadores. Entre los nuevos está el bañador 7, o quizá 8, uno que, sigiuiendo la terminología de amancio en su comentario a un post anterior, se llamaría turbo de color rosa. Pero ¿cómo llegar al cap de creus y tener la suficiente energía para entonar el requiem de la paranoia? No puede ser sin dar una oportunidad a los nuevos amigos de Herr Kan. Me ha llevado tiempo y energía acostumbrarme al extraño idioma que hablan los pastores alemanes, pero una vez hecho el esfuerzo, creo que debo tratar de aclarar las cosas. Quizá con el turbo rosa la domadora Marlene me de una oportunidad de razonar sin prosas. Iré a Herr Kan una vez más.

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