Autoritarismo y arquitectura
A este paso parecería que cada verano voy a tener que comentar los artículos del arquitecto Luis Fernández Galiano. Ya lo hice el verano pasado con un comentario sobre la falsa austeridad
Este verano se estrena en El País discutiendo sobre si las críticas que por lo leído se han hecho a los arquitectos que han colaborado oficialmente con China, y especialmente en las construcciones para los JJ. OO., son correctas o no.
Su argumento es confuso y se basa, no en la libertad del arquitecto para trabajar para quien quiera, sino en la defensa implícita del autoritarismo chino frente al terrible capitalismo de mercado. Debe ser el calor del verano.
Ya comenté en su día día las críticas a Google por haberse dejado censurar por las autoridades chinas a cambio de poder entrar en su país. Yo defendí a Google pues su entrada mejoraba, aun con censura, el acceso de los chinos a una información variada. Un argumento análogo se podría haber utilizado para defender a esos arquitectos que han trabajado para un régimen que no respeta debidamente los derechos humanos; pero Fernández Galiano no lo ha hecho así.
Ha preferido, como digo, unir su voz a la de aquellos que empiezan a levantarla a favor de la autoridad como forma de organizar la vida social. Justo lo contrario de lo que después de años hemos llegado a pensar algunos, que la libertad es un bien en sí misma sin necesidad que tener que justificarse por sus resultados.
El “como sea” estaría pues en la raiz del cosecuencialismo
Es una extraña ironía que ese artículo aparezca el mismo día de la muerte de Solzhenitzin. ¿A ver si va a ser verdad que los arquitectos se creen dioses que desearían diseñar el mundo de cabo a rabo?
Pero es que, claro, ya se sabe que Dios es el Gran Arquitecto.
