Canal miniposts

Juan Urrutia: Ya está aquí el invierno y los jóvenes que se abrazan a la intemperie me producen una ternernura propia de hombtre mayor. Solo los muy mayores, en efecto, recordamos los verso de Brassens: “les amoureux qui bequent sut les bancs public en se disant ¨ je t´aimes¨ pathetiques ont des petites gueles bien sympatiques”. Me traen a la mente aquellos esquemas de ocupar viviendas con los que coqueteaba hace años en relación con las enfermedades raras. ¿Hay algo más raro que ese amor desesperado y perturbador de los amantes sin techo ? (0 comentarios)
Juan Urrutia: Dice Craig Venter en la primera página de la introducción de su autobiografía, A life decoded, que algo muy importante en su vida ha sido el mandato de “go play” con que sus padres siempre le animaron. Quien lea sus confesiones se dará cuenta de que el espíritu jugueton (la frivolidad en cierto sentido) es indispensable para decubrimiento radical. Quizá el gradual puede hacerse con la seriedad perruna del que exhibe una torpeza poco a poco suavizada por el entrenamiento. (1 comentario)
Juan Urrutia: Dive Krugman:”The prospects for the economy look much grimmer now than they did as little as a week or two ago”. En dos semanas pueden cambiar las perspectivas de la economía estadounidense. ¿Y la nuestra? es dificil saber cómo interpretar el relativo fracaso de la primera subasta inversa para adquirir activos buenos por parte del estado, si como una señal de fortaleza, un defecto del instrumento o como una estrategia para señalar una fortaleza inexistente. y, desde luego no se sabe lo que hay por debajo de laespecie de “subasta” por la Repsol ha decidido ponerse en valor. (0 comentarios)

Back to Africa

Archivado en: dietario — Juan Urrutia a las 7:59 pm el Jueves, Noviembre 27, 2008

El domingo pasado domingo Jeffrey Sachs mencionaba la posible vuelta a invertir en infraestructuras en Africa. Copio el párrafo que me interesa de su artículo difundido por el Project Syndicate:

… las regiones pobres del mundo tendrán que ser vistas como como oportunidades de inversión, no como amenazas o lugares que deban ser ignorados. En un momento en que las principales compañías de infraestructura de Estados Unidos, Europa y Japón tendrán una capacidad ociosa considerable, el Banco Mundial, el Banco Europeo de Inversiones, el Banco de Exportaciones e Importaciones de Estados Unidos, el Banco Africano de Desarrollo y otros fondos de inversión pública debería financiar un gasto en infraestructura a gran escala en Africa, para construir caminos, centrales eléctricas, puertos y sistemas de telecomunicaciones

Me permito recordar ahora lo que escribía hace más de tres años y sobre lo que volví hace poco al comienzo de la crisis. Allí mencionaba el problema de la trampa de la liquidez generalizada en virtud del cual nadie invertiría en Africa cuando se puede ganar mucho más invirtiendo en los activos derivados introducidos por la innovación financiera. Y volvía indirectamente sobre esa idea cuando trataba de consolarme de la crisis en su primer aniversario diciendo, hacia el final del post, que igual ahora volveremos nuestra atención a las oportunidades de inversión en Africa.

Me congratula leer esta pieza de Krugman que insiste en que la situación en que nos encontramos es la de una trampa de la liquidez en sentido menos general debida ahora a que los bancos centrales no pueden anunciar creiblemente un incremento continuo de la oferta monetaria que sería la responsable de reducir el tipo de interés.

Me congratula digo, aun dentro del horror, porque es la credibilidad del banquero central la que hace increible que no vaya a tratar de estabilizar la economía en cuanto tenga ocasión. Esto reivindica mis críticas ya viejas a la justificación de la independencia de un banco central.

La palabra del año

Archivado en: dietario — Juan Urrutia a las 9:16 am el Martes, Noviembre 25, 2008

William Safire es un columnista que me gusta siempre; pero especialmente cuando ecribe sobre lenguaje. Leo siempre con fruición su columna On Language en el International Herald Tribune. La de ayer iba sobre la palabra del año.

Entre las candidatas a ser la palabra seleccionada este año estaban Hypermiling ( una manera de conducir que ahorra combustible ), EcoDriving ( versión californiana de lo anterior ) así como CarrotMob ( una cibeturba dirigida a promocionar algún producto local) y topless meeting ( que no denota lo que sospechamos sino solo reunión sin laptops).

Sin embargo Safire elige frugalista como la más adecuada a los tiempos que vivimos o viviremos en poco tiempo.

Su definición en la lista de candidatas seleccionadas por el New Oxford American Dictionary se podría traducir así: “persona que tiene un estilo de vida frugal, aunque se mantiene a la moda y en una forma saludable mediante el intercambio de ropa, la compra de segunda mano, cultivando sus productos propios etc.”

Entre mi anglofilia sin causa y la anglofobia con causa de los indianos en general hay una guerra soterrada que igual perdería virulencia y ganaría en gracia si pudiéramos disfrutar cada año de una especie de concurso parecido (¿propiciado quizá por la Real Academia de la Lengua?), entre los neologismos que más pegan.

Munificencia y finanzas

Archivado en: dietario — Juan Urrutia a las 9:21 am el Lunes, Noviembre 24, 2008

Llamemos munificencia a la cualidad de la acción del mumi. Dejando a la idea de mumi en una especie de neblina conceptual entre la que solo se puede vislumbrar algunos perfiles tangenciales, sí­ que quiero estudiar con cuidado las relaciones entre esa munificencia y las burbujas de las que tanto oí­mos hablar últimamente. Hoy solo pretendo arañar la superficie del problema, pero creo que aquí­ hay un filón intelectual.

Para intentar evaluarlo voy a empezar a voleo rememorando un libro que tuve que estudiar cuidadosamente en mi doctorado, que no me pareció genial y que tení­a un poco olvidado. Sus autores eran Pesek y Saving y su tesis, que me influyó sobre manera, a pesar del comentario de Harry Jonhson, era que el dinero fiduciario sí era parte de la riqueza real neta de un sitema económico.

Lo era porque permití­a hacer cosas que sin él eran impensables como, por ejemplo, una cierta división del trabajo potenciada por la posibilidad del intercambio sin la “double coincidence of wants” que subrayaba el gran Jevons.

Lo mismo ocurre con la actividad del sector finaciero que podríamos llamar industria financiera. Sin ella no se podrían alcanzar niveles de desarrollo y/o crecimiento solo posibles cuando el sistema económico puede contar con un cierto nivel de endeudamiento que se puede sostener intertemporalmente.

Nada de lo dicho quiere decir que no pueda haber distintos equilibrios con diferentes niveles de endeudamiento sostenibles ni que esos equilibrios no puedan romperse y tardar en recomponerse.

Valgan estas ideas previas y elementales para entender un poco el problema que tenemos hoy planteado y sobre el que deberían haber hablado en Washington. Se ha roto un equilibrio con un nivel de endeudamiento muy alto. Uno puede pensar que no era sostenible; pero esto no es más que una naturalización del pensamiento no aplicable a un sistema económico que como tal no tiene nada de natural.

Cualquiera de esos equlibrios en los que el dinero fiduciario y/o el sitema finaciero campan por sus respetos se puede romper por cualquier razón. Lo dificil es imaginar cómo podrí­amos tratar de apuntalar el uso de uno y otro.

Hoy proliferan ideas al respecto como parte de la refundación del capitalismo, pero todaví­a quedan quienes no pretenden cargarse toda la innovación financiera o volver al trueque, ente ellos, parece ser, los reunidos en Washington. Pienso que estos seres lúcidos son quienes se dan cuenta de que las burbujas no son necesarimente malas.

Y es aquí donde entra una analogí­a que hace hace tiempo se me presenta con insistencia y está en el origen del problema intelectual al que pretendo acercarme con recato, humildad y recelo.

Lo esencial del dinero fiduciario es el ser una burbuja puesto que su precio (entendido como el inverso del nivel general de precios) siempre es mayor que el precio del papel en que se imprime. Y una burbuja útil que nunca se debiera intentar reventar para sacar beneficio de ese pinchazo. Para evitarlo se ha inventado el banco central independiente que, al mantener el nivel de precios, mantiene también el llamado precio del dinero y el difrencial con el coste de su impresión.

Una caracterí­stica de todo sistema financiero es conformar una industria cuyos productos alcanzan precios muy por encima del valor descontado de sus rendimientos futuros. Así pues el sistema fianciero pasa a ser una burbuja que, como en el caso del dinero fiduciario, nunca se debiera intentar explotar en ninguno de los sentidos de esta palabra. Para evitar las tentaciones de hacerlo están los sistemas de vigilancia o supervisión.

Similarmente, la munificencia propia de un mumi fuciona bien mientras éste no intenta hacer un excesivo negocio con ella o convertirla en efectivo y es, en un cierto sentido, como una burbuja inversa cuyo valor (o lo que pagarías por los servicios de ese mumi) es siempre mayor que el irrisorio precio que él cobra por sus servicios. Como tal también muestra signos parecidos a la especulación propia de las burbujas financieras y que se detectan, en este caso, en artefactos sociales como el potlach o el regalo.

Cuando estas tres extrañas burbujas pretenden ser explotadas en el sentido de sacar provecho individual de ellas, todas ellas pierden su poder creativo de riqueza, bienestar o confianza.

Lo dificil de entender de todo esto es cómo un artefacto social tan conveniente como es el servicio de estas tres burbujas y que, repito, son muy buenas mientras nadie pretenda aprovechase de ellas en beneficio propio, puede sostenerse sin que ocurra que quienes están encargados de mantenerlo vivo procuren aprovecharse de él.

Tanto el banquero central como el supervisor financiero o el mumi, además de su labor social tienen que adaptarse a las exigencias de los equilibrios energéticos del sistema en que viven y para ello necesitan apropiarse de alguna renta. Que tienen que comer, vaya.

De la misma forma que el monopolista de la emisión del dinero fiduciario puede hacerse con el seignoriage a través de la inflación, el directivo de una empresa de la industria finaciera puede apropiarse de parte del margen financiero mediante diversos contratos incentivadores y el mumi puede hacerse con un cierto “impuesto” consistente en todo lo que los demás tendrían que pagar para que ese mumi no les abandone. Rentas todas ellas limitadas finalmente por la competencia.

Pues bien, esta analogía tiene su importancia cuando pensamos en que hay gente con ganas de refundar el capitalismo (como si se hubiera fundado alguna vez). Quizá lo que quieren es empezar a configurar un sistema en el que el mumi sea una figura imprescindible, un arco de bóveda. La munificencia generalizada nos enfrenta a un sistema en el que no hay más valor que el de uso (en terminologí­a marxista) tal como se nos presenta en la fundación P2P y en un panfleto bien estimulante de su fundador y pricipal animador, Michel Bauwens.

Pues bien este posible sistema alternativo es, tal como he pretendido mostrar, compatible en incentivos. En él podría haber abusos; pero la competencia entre mumis acabaría con ellos de forma que todo mumi acaba apropiándose de su coste de oportunidad, una cantidad posiblemente mucho menor que el segnoriage del soberano o el bonus del ejecutivo.

El reto intelectual es ahora hacer ver con claridad lo que aquí ya se insinúa, que una posible alternativa radical al capitalismo, esa que estaría centrada en el sistema de producción P2P, y que es la única en la que realmente podríamos pensar, no es sino este capitalismo que conocemos y que ahora nos asusta, llevado a su paroxismo. En ese capitalismo límite la competencia es perfecta y esto es similar pienso, a falta de una prueba concreta y formal, a una red completamente distribuida.

Para seguir hablando de esto pretendo leer con tranquilidad las ideas que aprecen en la Fundación P2P.

La cúpula de Barceló

Archivado en: dietario — Juan Urrutia a las 10:51 am el Viernes, Noviembre 21, 2008

Me encanta la cupula que Barceló ha pegado en el techo de una sala horrible de las instalaciones de la ONU en Ginebra que lleva el nombre de Sala 20 de los Derechos Humanos y de la Alianza de Civilizaciones. Ya sé que hay mucha gente seria que cree que lo de la Alianza es una tontería de viejos imperios trasnochados como el Otomano y el Español y que los Derechos Humanos está bien siempre que no nos salgan muy caros. A mí lo de los derechos universales, sean de la generación que sean, me parece un triunfo de la espaecie que, sin embargo, todavía debe afianzarse y la Alianza de Civilizaciones me parece un buen deseo que acabará representando algo tan serio como esos derechos del hombre hasta ayer casi completamente ignorados.

Así que me parece que la cúpula no solo es preciosa sino que es buen regalo de Esapaña a los pueblos del mundo. Vernos a nosotros mismos o a lo mejor de nosotros como debajo del mar, es decir bajo el agua y como en una cueva desde la que escuchamos el silencio de una naturaleza que no habla sino a través de nsotros, me resulta emocionante. Y que sea España la que generosamente ha regalado esa obra de arte es la mejor aportación a la marca España y a la renovación de la correspondiente imagen que puede ser hecha.

Y sin embargo tiene detractores, especialmente entre las filas del PP que aduce razones aparentemente de peso.

Que no estamos para gastos es la primera queja. Aparte de que posiblemente el compromiso es anterior al reconocimiento general de que la crisis financiera iba a agravar nustros propios desequilibrios, el coste para España no es descabellado. Que su coste de oportunidad son cientos de miles de vacunas contra la malaria en Africa es verdad con independencia de cómo se haya finaciado; pero es también irrelevante ya que las ventajas que se deriven de la mejora en los desequilibrios de España redundará en un beneficio mucho mayor que ese coste de oportunidad a través de mecanismos que en seguida examinaré.

Que la financiación es inadecuada es la segunda queja que ha sonado más fuerte que la primera de la que es realmente independiente. Este es un punto técnico un tanto oscuro puesto que el traspaso de créditos entre partidas presupuestarias es técnicamente posible con la correspondiente intervención y puesto que, además, habría que saber si el presupuesto destinado a ayuda al desarrollo, esté en la partida que esté, se iba a poder ejecutar o no. Esta hubiera sido una buena pregunta de la oposición pero ésta se han limitado a ejercer esa forma de populismo consistente en subrayar un coste de oportunidad aparente y especialmente cruel y que me azara porque se parece a la reivindicaciones bienpensantes de la juventud revolucionaria de mi época.

La tercera queja consistiría en negar todo efecto del gasto en la cúpula en nuestra economía a pesar que quien así se expresa o tiene gran confianza en el gasto público como paliativa de la crisis. Esto merece una reflexión pausada. Nuestra economía, como todo el mundo parece saber, tiene un problema particular de deficit de balanza comercial reflejo de nuestra baja productividad. Deberíamos, se nos dice, cambiar de modelo económico invertir en I+D+i para mejorar nuestra productividad. Me alegro de oir esto y no la cantinela de que nuestros salarios son demasisdo altos para poder competir frente al exterior. Quizá nustros salarios son efectivamente demasiado altos y no se corresponden con la productividad, pro eso hoy no es la causa de la falta de competitividad. Nuestro deficit exterior no tiene nada que ver con salarios altos sino con el hecho de que no tenemos productos diferenciados y con marca bien enraizada. Barceló con su aportación al cambio de la imagen de españa ha hecho más por solucionar el problema del deficit comercial español que lo que harían unos sindicatos complacientes.

Terminaré mi defensa de la operación cúpula profundizando en el asunto de nuestro deficit comercial y la posibilidad de sostenerlo mientras nos ponemos las pilas en asuntos de ciencia y tecnología. Tanto más fácil es sostener un deficit así cuanto mejor sea el sector fianciero del país. Hasta antes de la crisis los USA y nosotros podíamos permitirnos esta especis de tensión en las necesidades de finaciación justamente porque tenímos dos sistemas financieros reputados como sólidos. El estadounidense tenía los pies de barro pero se recuperará con caras nuevas en relativamente poco tiempo. El nuestro, por casualidad dicho sea meramente de paso porque no estoy dispuesto a discutir ahora y aquí los méritos del Banco de España, es un sistema sólido que corre el peligro de no parecerlo sino se le trata con la transparencia debida. Si el gobierno es capaz de una cierta complicidad con la gran Banca, nuestro sistema financiero servirá el mismo objetivo que la cúpula de Barceló: arraigar la marca España en un suelo menos folcklórico que el que hasta ahora servía de lecho al arbolito de nuestra imagen.

En caso de que esa complicidad no llegue a darse y nuestros grandes bancos tengan comportamientos oportunistas, lo que no es descartable dada su actitud ante la primera subasta de liquidez,no habrá más remedio que acudir a un fondo soberano. Apuesto que la cúpula de Barceló rebajará el coste a sufrir por la entrada de ese fondo soberano.

Itô

Archivado en: dietario — Juan Urrutia a las 10:04 am el Jueves, Noviembre 20, 2008

Ha muerto Itô, el matemático japonés que aportó significativamente a las ecuaciones diferenciales estocásticas. Que yo recuerde hay dos de sus aportacines más específicas que son especialmente útiles para la Economía. Los juegos evolutivos y la economía evolutiva en general no sería tan prometedora sin esos resultados que grantizan que procesos estocásticos, cuya trayectoria depende mucho de las condiciones iniciales, empiezan a ser más y mejor determinados cuando se introduce alguna estocasticidad interpretada de maneras variadas. La economía financiera por otro lado se sirvió de los procesos de Itô y concretamete del llamado Itô´s lemma para generar teorías luego ampliamente utilizadas para la determinación de los precios de activos compuestos. Muere este genio cuando esas últimas teorías y aplicaciones paracen estar por debajo de algunas de nuestras dificultades financieras y económicas actuales. La culpa no la tiene este matemático puro sino quienes tocan su música sin haberse estudiado la partitura.

¿Los mercados financieros como procomunes?

Archivado en: dietario — Juan Urrutia a las 5:07 pm el Miércoles, Noviembre 19, 2008

Ayer decí­a:

Hace poco he contestado a este comentario de Carlos Boyle que me parece constituye una buena ocasión para reflexionar sobre un asunto crucial en la presente crisis. Se ma ha borrado de golpe y me queda poca energí­a para tratar de replicar la respuesta.

Pongo aquí­ su comentario y ya tendré tiempo de contestar con áni­mo renovado a la solicitud de opinión sobre dos artículos cuyos argumentos principales aporta en su comentario

Este Financial Markets As Commons

“Government and the nonprofit sector have an important role in ensuring that the financial markets are not turned into a speculative casino. Government oversight is how we protect this commons and it is obvious that the speculators won the upper hand for the last decades. We should reclaim our financial market commons.”

y este otro Los Bienes Públicos y el “segundo mejor”

“Por eso estos bienes son proporcionados por los estados (como supuestos representantes del interés general) o son prestados por empresas privadas bajo regulaciones públicas. Los sistemas financieros son implícitamente considerados como bienes públicos y están sujetos a reglas prudenciales y son acompañaados por sistemas de seguros públicos y privados. para cubrir eventuales costos de crisis.”

Hoy continúo:

Acabo de desayunar y trato de contestar a ambas opiniones olvidándome del disgusto de haber perdido la contestación que ayer hice en forma de comentario.

Empezaré por la idea de considerar a un sistema finaciero como el que conocemos como un bien público. No lo es en sentido técnico porque hay rivalidad en su consumo y puede excluirse a cualquiera de su uso. Si yo obtengo un préstamo, otra persona tendrá más dificultades para que se lo concedan, como es el caso de cualquier bien privado, aunque tenga la msma solvencia que yo. Que se puede excluir de su disfrute a cualquiera es algo que estamos sufriendo hoy en todo el mundo.

Cosa distinta es que la regulación de esa industria financiera y la supervisión y vigilancia de las istituciones que la componen tenga un caracter de bien público. No hay posibilidad de exclusión y mi disfrute no impide el tuyo. Pero, cuidado porque esto no implica automáticamente que esos servicios de regulación y vigilancia (y mucho menos los seguros que se puedan contratar sobre contingencias financieras) tengan que llevarse a cabo por el Estado o por una agancia delegada de ese Estado aunque estemos acostumbrados a que ese sea el caso. Aquí podrí­a extenderme pero este post se convertiría en una especie de rutina de maestrillo que no solo me me aburre sobremanera sino que, además, resultarí­a ridícula. Baste con añadir algo sobre el óptimo subsidario o de segundo orden o el “segundo mejor”. Hay ua especie de teorema que nos dice que la desregulación puede no mejorara todos a no ser que sea completa y que , sin embargo, cuando estamos ya en un sietema regulado siempre podemos encontrar una reregulación que mejore a todos. Como el sistema financiero no es un casino sino que con él bien organzado podemos ganar todos, está regulado y siempre puede mejorarse esa regulación.

Vayamos pues con los procomunes, bienes comunales o commons. La cita parece indicar que la industria financiera podrí­a ser gobernada como un bien comunal, utilizable libremente por todos sin que se establezcan derechos de propiedad (privada) sobre dichos bienes. En general y antes de la revolución digital, se hablaba de la Tragedia de los Commons pues su consecuencia era la extición del bien. Es el caso de la pesca y concretamente de las ballenas que, al pescarse en aguas comunales, están en peligro de extinción por la inevitable sobre eplotación.

Sin embargo, desde que es posible reprodicir ciertos bienes a coste cero (o casi) nos topamos con lo que ha dado en llamarse provocativamene La Comedia de los Commons porque no solo no cabe la sobreexplotación ni hay peligro de extinción, sino que además la proliferación de esos procomunes, pensemos en el software, ayuda a que surja la creatividad y facilita la innovación, incrementando así­ la productividad muy especialmete en el mismí­simo campo del software de forma que, para ser gráficos, podrí­amos decir que es como si la pesca de la ballena aumentara la población de esa especie.

Toca pues preguntarnos si el sistema financiero tal como lo conocemos es una tragedia o una comedia en el sentido introducido en el párrafo anterior. A mi juicio no me cabe la menor duda que el experimento inédito de convertir el ahorro total en un bien comunal acabarí­a en tragedia y redundarí­a en la desaparición de cualquier clase de ahorro.

Claro que pequeñaas comunidades pueden decidir llevar a la práctica el dictum marxista de “de cada cual según su capacidad, a cada cual según sus necesidaes”y que cabe imaginar que el mundo podría organizarse en una multitud ingente de pequeñaas comunidades de esa naturaleza.

Pensar en esa posibiidad es fascinante y pienso volver sobre ello; pero no es tarea fácil entender como posible un mundo comunal en el que rige el “valor de uso” y en el que no sabemos cómo ese valor de uso se transforma en poder de compra más allá de la muy ineficaz “cadena de favores”.

¡Ah! por cierto, no se me ocurre cómo una ONG podría administrar un sistema financiero comunal.

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