AMAR en tiempos revueltos
La primera vez simplemente me llamó la atención que la idea fuera de Josep M. Benet i Jornet, un dramaturgo de postín si no me confundo. A continuación caí en la trampa de no prestarle atención pues no conozco al elenco. Más tarde me pareció demasiado costumbrista. Solo me interesaba la intrahistoria de la posguerra.
Pero poco a poco, aprovechando los pocos días que estoy en casa a la hora de la siesta, me acostumbré a prestarle atención y, ahora que un amigo me dice que la forma más actual de identificación social consiste en decantarte por una serie o por otra, estoy dispuesto a sostener que es una serie excelente y muy de mi gusto.
Donde solo veía costumbrismo veo ahora el “efecto distanciamiento” brechtiano apoyado en ese elenco al que me refería y que me hace sentir en otro lugar. Y lo que me encandila es el castellano. No sé quien lo escribe pero ya me gustaría a mí hablar así mi lengua materna, incluídos errores castizos y a pesar de algún anacronismo.
Hay, en efecto, un par de expresiones que me parece más recientes y que su uso era improbable a finales de los años 40. Usar como interrogación corriente un “¿y eso?” es algo de hace no mas de 15 años. Y desde luego una chiquilla de dieciocho años estudiante de la Universidad que en aquel entonces se llamaba “de Madrid”, no creo que hablara de “hacer el amor”, un anglicismo o galicismo que seguramente no sería muy bien aceptado por el Régimen.
Yo pienso seguir viéndola.
