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Al hilo de Davos 2012

¿En qué medida el cambio de sentimientos sobre la situación económica y social refleja o es causa del cambio en el tono general de la prensa? Me parece difícil saberlo pues hay muchos sentimientos contradictorios y hay mucha y variada prensa. Pero la reunión de Davos creo que me permite decir que, por fin, los economistas comparten hoy en su gran mayoría el sentimiento de que, como el mundo en general depende en buena parte de Lo que pase en Europa, es necesario afirmar a los cuatro vientos que la austeridad en la UE hay que tomarla a sorbitos, que la coordinación fiscal no pasa por la centralización o, al menos no necesariamente, y que medidas de reestructuración bancaria y de impulso del crecimiento deben tomarse tanto desde el BCE como desde los gobiernos nacionales coordinados en Bruselas, pero no deben tomarse por Bruselas.

Esto de decir «ya lo dije yo» es de muy mal gusto, pero ¡caramba! algún mérito tenemos los que desde hace años, no meses, estamos abogando por inflación y eurobonos como un eslógan reminiscente de lo que hoy finalmente parece imponerse como discurso dominante con independencia de la Dutsche Krankheit a la que ya casi nadie parece prestar demasiada atención.

Pero, por si acaso esta sensación mía refleja el tono de la prensa y ésta pudiera estar exagerando tal como le corresponde, no estaría mal que recordemos que hasta dentro de dos meses no podemos estar tranquilos pues ya hay al menos una bomba de relojería haciendo tic tac. Me refiero a que el 20 de marzo, tal como me recuerda AA, vence el plazo para que la banca privada internacional y sobre todo europea decida el % de quita de la deuda griega que admite voluntariamente. Si no se ponen de acuerdo y la quita se impone por parte de las autoridades europeas que corresponda, entra en funcionamiento un mecanismo financeiro diabólico. En ese caso, en efecto, los acreedores podrían reclamar el abono de los CDS (Credit Default Swaps) que muchas instituciones financieras, moviéndose en esa zona de sombra en la que se mueven, han emitido apostando por la no quiebra de Grecia. Si así fuera no solo quebraría Grecia sino que el sistema financiero europeo, y no solo éste, quedaría tocado de nuevo y de manera grave.

Quizá podríamos pensar que esta mala situación, especialmente bancaria, llevaría a una reestructuración continental y habría no solo perdedores, sino también ganadores, pero es que además de que esa reestructuración llevaría años, el crecimiento se retrasaría demasiado y, lo que me parece más grave, la reacción de la gente sería muy irritada y posiblemente con razón. Dado que en el caso hipotético resaltado aquí la causa de la debacle sería una vez más financiera y especialmente bancaria, me parece muy difícil frenar la indignación contra ese sector que ya recibe invectivas bien serias de mucha gente que es influyente aunque no tengan conocimientos específicos de economía.

Y el desconento social se extendería más allá de Europa a pesar de que en los USA no han cometido los mismos errores y el mundo se convertiría en un avispero del que huir, pero ¿a dónde?

mm

Juan Urrutia , economista y filósofo mundano. Bitácora en la red desde 2003.