Juan Urrutia

Juan Urrutia, el autor y el economista

Aburrimiento, Rebeldía y Ciberturbas

Introducción

La Economía trata básicamente de la interacción entre individuos y de sus consecuencias posibles y previsibles. Una buena parte de la Economía se centra en la interacción de individuos anónimos en el mercado y en cómo esa interacción genera una asignación de recursos con propiedades interesantes. La Teoría del Equilibrio General ha conceptualizado esta interacción e investigado exhaustivamente sus múltiples aspectos. Sin embargo hay todo un mundo de interacciones personales y no necesariamente anónimas que no se realizan en el mercado y que están siendo objeto de estudio por parte de lo que me atrevo a llamar Economía Desmercada, un palabro que pretende comunicar simultáneamente que hay una parte sustancial de la Economía que no trata del mercado (Non Market Economics) , y que esa parte está como desmarcada y puede estar en disposición de obtener resultados interesantes con que sólo sepamos darle juego. Naturalmente que esta Economía Desmercada ha existido siempre. Pensemos en el institucionalismo por ejemplo, pero lo interesante y novedoso es esa corriente que hoy florece como una exploración sistemática de la dinámica social.

En este trabajo me gustaría comunicar el sabor de esta Economía Desmercada; pero no de una manera sistemática sino siguiendo mi propio interés temático más que técnico ya que pretendo, no sólo entender, o dar noticia, sino hacerme cargo de ciertos fenómenos sociales que me llaman la atención. Pretendo hacerme cargo del aburrimiento como posible origen de la insatisfacción o irritación con lo que hay, de la rebeldía (revuelta o revolución serán usados como sinónimos de rebeldía en lo que sigue) como posible reacción a esa insatisfacción y de las ciberturbas (flashmobs, encuentros relámpago o muchedumbres instantáneas, expresiones que serán usadas como sinónimos según convenga al discurso), como posible estrategia potenciadora de la rebeldía.

Como veremos, la insatisfacción y la rebeldía pueden referirse a fenómenos sociales generales (la programación televisiva podría ser un ejemplo), a fenómenos políticos (como la hartura con las prácticas de un partido político específico), a fenómenos estrictamente económicos o empresariales (como, digamos, la moda del déficit cero, o la forma de llevar una compañía por parte de su presidente), e incluso a fenómenos científicos como, por ejemplo, un cierto paradigma.

La Teoría del Equilibrio General nada sugiere respecto a estos fenómenos sin embargo ampliamente observados, de modo que parecería que ya es tiempo de explorar la ayuda que puede prestar la Economía Desmercada. Para ello miraré primero a algunos aspectos de este tipo de pensamiento económico; explicaré después el potencial que puede llegar a tener el incluir el rasgo definitorio de que la interacción entre personas ocurre en una red social con formas variadas para, finalmente, tratar de hacerme cargo del aburrimiento, la rebeldía y las ciberturbas como rasgos presentes o ausentes de nuestro entorno socio-cultural.

Una breve introducción a la Economía Desmercada

Comenzaré por una cita propia que tengo a mano a fin de introducir la idea de evolución social que exhiben los juegos llamados evolutivos, una herramienta importante para la Economía Desmercada. En Economía en Porciones (Prentice-Hall 2003, p 97 y 98) se afirma lo siguiente: ...los diversos equilibrios o estados en los que puede encontrarse un sistema económico (o una empresa) son el resultado de la interacción en el tiempo de las pautas de comportamiento de los agentes sociales, y pueden ser evolucionariamente estables o no. Lo serán si las pautas de conducta que conforman ese equilibrio son pautas que todos los agentes siguen, que todos esperan que los demás sigan, y que todos desean seguir si los demás las siguen. Si no lo son cabe la posibilidad de que una invasión de pautas diferentes (mutantes) pueda generar una dinámica entre los agentes que acabe llevando al sistema hasta otro equilibrio...con pautas de conducta coherentes con las novedosas introducidas por los mutantes.

En este tipo de problemas susceptibles de ser tratados por la Economía Desmercada en general, y especificamente por la teoría de los juegos evolutivos, el equilibrio o estado general del sistema analizado no se describe mediante una constelación de precios y una asignación de recursos entre los agentes individuales; sino por las pautas de conducta seguidas por diversos grupos dentro de una población determinada. Los agentes no tienen porqué ser modelados como preferencias muy detalladas; sino simplemente como practicantes de una u otra pauta. La dinámica fuera del equilibrio no consiste en subidas o bajadas de precios según los excesos de demanda sean positivos o negativos en cada mercado; sino en el posible cambio de pauta de conducta que cada agente puede efectuar dependiendo de la pauta seguida por aquél con quién se encuentra y del resultado del encuentro. Y el equilibrio, para ser robusto, tal como sugiere la cita, debe ser a prueba de mutantes, es decir no debe variar aunque se introduzcan agentes mutantes (que siguen otra pauta) o aunque algunos de los agentes pertenecientes hoy a la población cambie a propósito o accidentalmente su pauta de conducta.

Pensemos como ejemplo paradigmático en la adopción del tenedor como utensilio para la ingesta ordenada. Peyton Young nos cuenta en el capítulo 5 de Social Dynamics (S.N. Durlauf y H. Peyton Young eds., MIT Press. Cambridge, Massachusetts, 2001), una referencia básica de la Economía Desmercada, que esa adopción comienza con la introducción de dicho utensilio en la corte francesa por parte de Catalina de Medicis con ocasión de su boda con el futuro Enrique II en 1533.

No me parece que sea muy difícil intuir que la manera de pensar propia de los juegos evolutivos y, en general, de la Economía Desmercada, puede ser útil para entender fenómenos sociales análogos a la adopción del tenedor. Desde luego todo lo relativo a modas, más o menos cambiantes, así como al conformismo o al inconformismo, en cualquier ámbito del mundo social, pueden ser vistos desde este punto de vista de la interacción entre personas fuera del mercado. El ya clásico resultado de Schelling (Dynamic Models of Segregation, Journal of Mathematical Sociology 1, pp 143-186, 1971) sobre la segregación urbana, incluso cuando todo el mundo prefiriera vivir en un entorno mestizo, es el ejemplo más conocido de las paradojas y de las consecuencias no deseadas que surgen de las interacciones personales.

El contagio financiero del que tanto se ha hablado con ocasión de la globalización es fácil de conceptualizar como una invasión de mutantes. Y, desde luego, el aprendizaje en general y la difusión tecnológica en particular, son problemas de contagio como lo es la innovación tecnológica en la que el papel de la mutación parece intuitivo. Las formas de gestión empresarial están también sujetas a modas y el fenómeno del tipping point (o momento a partir del cual las modas dan la vuelta por una cierta acumulación), algo muy importante para el marketing empresarial, puede muy bien entenderse como la masa mínima de mutantes necesaria para invadir con éxito una población.

Los fenómenos que acabo de mencionar son bien conocidos; pero sin embargo la Economía Desmercada puede explicarlos de una manera novedosa. Tomemos el fenómeno del contagio como una invasión de mutantes, o si se quiere de rebeldes. Solemos pensar en el contagio como difusión (de un virus, por ejemplo); pero hay veces que lo que creemos observar como un contagio ni siguiera exige el contacto entre agentes.

Volviendo a citar el artículo de Peyton Young (pp. 145/6) podría decir que, sin embargo, el contagio no presume nada respecto a la conectividad. Por ejemplo, se aplica igualmente bien a grafos que consisten en numerosos distintos componentes conectados, cada uno de ellos de tamaño k. Lo que está detrás de este resultado es la fuerza de lo local: si la gente interaciona especialmente dentro de un grupo pequeño, cualquier cambio del grupo a un equilibrio nuevo (por ejemplo, el dominante en riesgo) tardará mucho en deshacerse de forma que para cuando esto ocurra la mayoría de los otros grupos también se habrán movido al nuevo equilibrio ... (traducción mía).

Notemos (antes de pasar, en nuestro camino hacia la comprensión del aburrimiento, la rebeldía y las ciberturas, al estudio de la importancia de la geometría de los grafos, o redes, a los que se refiere Young), que la importancia de lo local es tanto más fuerte cuanto más tupida es la red que conecta a los k individuos de cada cluster de los que componen el grafo general.

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Juan Urrutia

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