Juan Urrutia, el autor y el economista
Decía en la introducción que mi interés era menos teórico que temático. Pretendía, en primer lugar, hacerme cargo del aburrimiento como posible origen de la insatisfacción y para ello he elaborado una miniteoría del aburrimiento que da cuenta y mide la pulsión revolucionaria como umbral de la rebeldía. Quería, en segundo lugar, hacerme cargo de esa rebelión que consiste en cambiar de pautas de conducta y para ello me he hecho eco de una teoría de la rebelión que nos dice que ésta se dará o no dependiendo no sólo del grado de irritación; sino también de la estructura específica de la red comunitaria y del grado de conocimiento mutuo que tengamos sobre el grado de irritación. Pretendía finalmente hacerme cargo de la potencialidad de las ciberturbas para desencadenar la revuelta y, respecto a esto, he sugerido que, además de hacernos reflexionar sobre los sustitutos o sucedáneos de esas ciberturbas que observamos, pueden facilitar el conocimiento mutuo necesario para hacer posible la insurgencia.
Las ideas que he ido hilvanando forman parte de la Economía Desmercada, una forma de pensar los fenómenos económicos que debe más a la teoría de juegos, especialmente la que estudia los llamados evolutivos, a la mecánica estadística y a la teoría de sistemas complejos que a la teoría del Equilibrio General o a la noción de mercado y que no corresponde con precisión a corrientes bien establecidas que se han preocupado por fenómenos no directamente asignativos como podrían ser el institucionalismo, viejo y nuevo, la aproximación llamada Public Choice o algunos aspectos de la tradición austriaca.
Quisiera terminar sugiriendo que las ideas de la Economía Desmercada que han sido utilizadas en este trabajo deberían ser complementadas con otras ideas relativas a la noción de diversidad. La intuición dice que cuanto mayor sea la granularidad de una comunidad, es decir cuanto mayor sea el número de pequeños clusters aislados, hay más diversidad, menos aburrimiento y mayor umbral de rebeldía.
En consecuencia y tal como hemos visto en el cuerpo del trabajo, menor es la probabilidad de que salte la revuelta en cada cluster. La diversidad, en este sentido, desactiva el impulso revolucionario. Merecería la pena seguir este intuición y profundizar en ello, una tarea que tendrá que aguardar su turno.