Juan Urrutia

Juan Urrutia, el autor y el economista

Aburrimiento, Rebeldía y Ciberturbas

Aplicaciones

El lector puede fácilmente imaginar situaciones sociales o problemas reales para los que las ideas aquí apuntadas pudieran ser de utilidad. Yo me limitaré a mencionar algunos de los problemas o situaciones que a mí me interesan.

La insatisfacción más o menos grande de los miembros de una comunidad científica con el paradigma vigente puede o no abocar a una rebelión y a un cambio de paradigma dependiendo de la forma que adopte la red de científicos (algo estudiado para no pocas disciplinas) y del conocimiento mutuo que se tenga del grado de insatisfacción medido como umbral de rebeldía. En este problema no parece que los encuentros relámpago sean necesarios para adquirir el conocimiento común del grado de satisfacción de cada uno. Esto puede obtenerse a través de los diversos encuentros, congresos y talleres que se organizan entre los miembros de una comunidad científica y que, a veces, tienen mucho de muchedumbre instantánea en acción.

Un consejo de administración puede estar harto de las prácticas de su presidente y, sin embargo, no conseguir coordinarse para ejercer un voto de censura debido a que la forma en que se comunican fuera del Consejo tiene más del cuadrado de la figura 1 que de la cometa de esa misma figura. Un encuentro relámpago en el que cada uno dijera cual es su umbral de rebeldía zanjaría la cuestión. Hay muchas prácticas concretas en este tipo de instituciones que podrían jugar el papel de encuentros relámpago y muchas costumbres de los consejos de administración que pueden interpretarse como tendentes a eliminar esas prácticas.

Hay situaciones sociales de la misma naturaleza que las ya citadas. Pensemos en los terroristas de ETA que querrían dejar la lucha armada debido a la insatisfacción que les produce su crueldad inútilmente repetida. Pensemos en la irritación que a muchos padres de origen cristiano les ha producido la inclusión de la religión en los programas de estudios de las escuelas y colegios, públicos o privados, de España. Pensemos en la irritación que quizá muchas niñas musulmanas sienten ante la tradición impuesta por su padres de cubrirse con un chador. Según las ideas que se han expuesto en este trabajo, y a pesar de la naturaleza heterogénea de los tres casos, podríamos decir que los dirigentes etarras y los padres cristianos o musulmanes tienen formas de tratar de frenar la revuelta acordes con lo que esperaríamos. Los padres cristianos tratarán de coordinarse mediante reuniones de las asociaciones que juegan el papel de las muchedumbres instantáneas. Los padres de niñas musulmanas o los dirigentes etarras tratarán de evitar cualquier cosa que se parezca a un encuentro relámpago, organizando a sus militantes o a sus hijas según geometrias que no permitan el surgimiento del conocimiento común de la insatisfacción.

A un nivel más político nos encontramos como primer ejemplo con las dificultades impuestas por la Constitución Española del 78 para establecer asociaciones transversales entre Autonomías que podrían servir para coordinar las acciones de aquellos que estuvieran descontentos, por ejemplo, con TVE, pero no conocieran el grado de descontento, o umbral de rebeldía, de otras.

Como segundo ejemplo pensemos que las dificultades que pudieran hacer difícil la coordinación del voto de los países que conformarán la UE en relación a la ratificación del trabajo de la Convención Europea, se pueden zanjar por la mera celebración de una Conferencia Intergubernamental.

Notemos cómo este segundo ejemplo nos lleva a entender la existencia de mítines en las campañas electorales. Suele decirse que están de sobra, y que son sólo como aplausos enlatados ya que lo único importante es el mensaje del líder que recojan las cámaras de televisión. Y sin embargo esos mítines son como una muchedumbre instantánea que sirve para acercarnos al conocimiento común de lo que piensan los miembros de ese partido y que puede llevarles a apoyar o rechazar una u otra propuesta como plataforma electoral.

Ninguna de las aplicaciones mencionadas hasta ahora parece admitir la plausibilidad de que los agentes involucrados en cada caso vaya a ser eventualmente convocados a una manifestación relámpago para eliminar las dudas respecto al conocimiento común del grado de insatisfacción. Sin embargo hay ejemplos políticos en que esa eventualidad se hace más plausible. Las manifestaciones en todo el mundo contra la invasión bélica de Irak pudieron haber jugado ese papel y quizás sirvieron para detectar que no estaba claro que los umbrales de rebeldía fueran los que bastaban para hacer cambiar, por ejemplo, el voto.

De manera análoga podría pensarse hoy que si alguien quisiera saber el grado de insatisfacción o umbral de rebeldía de sus conciudadanos en relación al envío de tropas españolas a Irak con el fin de cambiar el voto, o no, dependiendo de cuantos estén dispuestos a cambiarlo, haría bien en convocar varios encuentros relámpago alrededor de diversos umbrales de rebeldía que serían como el grito surrealista de cada ciberturba. Si las ciberturbas van a jugar este papel en el futuro depende de demasiados factores como para seguir ese tema en este trabajo. Bastaría con que estemos alerta a su potencialidades.

Aburrimiento, Rebeldía y Ciberturbas | Conclusión

Juan Urrutia

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