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Abuelos Heridos

El abuelo de La Bisbal muge como toro herido de muerte. Sólo quiere una nueva pila para su marcapasos y poder cagar cuando tiene ganas.
El abuelo de Olot se repone de las secuelas de un segundo infarto que le destrozó unos cuantos órganos internos. A penas puede respirar por la tráquea. Sus gritos son como un ronquido áspero.
Creo que ambos llaman a alguien cuando sus familiares les abandonan. Uno llama a su hija y el otro a su mujer. No callan y continúan con su plegaria.

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Juan Urrutia , economista y filósofo mundano. Bitácora en la red desde 2003.