A Trancas y Barrancas 1: El Correo

Esa intención mía de distinguir en mi trabajo entre la mediocridad y el granel selecto se hace relativamente sencilla de lograr examinando con atención los tres volúmenes de a Trancas y Barrancas que surgieron como depósito de mi creatividad en el primer decenio de mi estancia en Madrid. Entre los años 1990 hasta el año 2000 estuve relacionado con la Universidad Carlos III, con el BBVA, con el periódico económico-financiero Expansión y con la FUE (Fundación Urrutia Elejalde), una variedad que queda reflejada en en esos tres volúmenes que, con un total de unas 1299 páginas escritas o reproducidas en papel vulgar, y no en su versión original, muestran casi todas las publicaciones que fui capaz de realizar organizadas en esos tres volúmenes con sus subtítulos que algo indican: Malgré Tout, Sin Paliativos y Fin.

En el primer volumen, el titulado Malgré Tout, se nota con claridad que la mayoría de mis publicaciones no eran de economista técnico sino de una especie de intelectual generalista que enviaba sus notas a publicaciones que, en aquel entonces tenían cierta fama, pero que hoy por hoy en su mayoría, o han desparecido o han perdido su fama con la excepción de dos periódicos, El Correo, que es el que leía en Bilbao, y El País que, además de leerlo también en Madrid, es el único que seguí leyendo aquí.

Quizá pueda tener algún interés hacer una lista de los periódicos y revistas en los que escribí algunos artículos nada técnicos, aunque con una óptica de economista, además de en los dos periódicos citados. Como periódicos he de citar, a Cambio 16 y Economía 16, y desde luego Expansión. Y cómo revistas no puedo dejar de citar a Claves de Razón Prática, Telos, Estrategia Empresarial, Papeles de Economía, Revista de Economía, Economistas y Política científica. Más adelante enumeraré los escritos técnicos de economía, presentaciones y conferencias o similares que también aparecen en Malgré Tout.

De momento me concentraré en El Correo como prueba de que no dejaba Bilbao del todo y haciendo notar que lo que escribía era bastante serio para un periódico diario. Sexo, Sin sentido y Teoría Económica, El Síndrome de los Finzi-Contini, La Dulzura de una Vida sin Meta, Los expertos y el Pode,El Nuevo Sísifo, Sobre Universidades, Ikastolas y Otros Cacharros, La Planificación Escamoteada, El Mercado como Fenómeno de Civilización, Economía de la Cultura: a propósito de Guggenheim, y Contra el Impero de lo Intelectual. Además El Correo me hizo, y publicó, una entrevista en 1993 cuando ya llevaba casi cuatro años en Madrid.

Termino dejando claro que todos estas aportaciones fueron redactadas en un cuarto pequeño de un pisito alquilado, dado que todavía no habíamos decidido quedarnos permanentemente en Madrid y, por lo tanto, no nos parecía adecuado invertir en la compra de un piso. Esa incertidumbre explica que tampoco socializáramos mucho más allá de los «colegas» de la Carlos III o del BBV. En un post nuevo describiré mi introducción a Madrid a través de El País y de Claves y también diré algo sobre una cierta socialización. En cualquier caso me atrevo a afirmar que esta muestra de la iniciación al periodismo podría considerarse un granel bastante selecto.