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A propósito de Bankia

Después de la reunión del Consejo del BCE en Barcelona los comentarios propiamente financieros o bancarios son tan anodinos que parece como si nos quisieran hacer creer que son ellos, nuestros gobernantes actuales, los que se han dado cuenta de que una buena parte de los problemas que España experimenta en los mercados de su deuda se debe al estado del sector financiero. Me parecía una buena ocasión para seguir con la conmemoración del décimo aniversario de este blog y en ello estaba, recordando posts sobre Cajas escritos hace dos años, cuando recibo la noticia de la dimisión de Rato y su posible sustitución por José Ignacio Goirigolzarri en Bankia, institución esta que, como ya nos dijeron ayer, va a recibir una inyección de dinero público en CoCos, unos bonos convertibles en acciones y con un rendimiento del 8%.

Ambos cosas, la rememoración y el comentario de última hora, parecen extrañamente coincidentes. Antes de comenzar seriamente con mi tarea es, sin embargo, conveniente recordar el orgullo que sentíamos por nuestro sistema financiero que creíamos era tan inmaculado, tan bien supervisado y con una regulación tan modélica que llegaba hasta incluir prohibiciones de jugar con activos derivados tóxicos e incluso hasta la obligación de efectuar unas provisiones genéricas anticíclicas, una idea de la estábamos orgullosos y no sin razón. Fue en julio del pasado año que nuestra fe se comenzó a resquebrajar al ver la comparecencia del Gobernador del Banco de España explicando que no quedábamos tan bien en los últimos stress tests porque la EBA no admitía esas provisiones genéricas a efectos de comparaciones con los sistemas financieros de otros países. Esto era en julio del 2011 y a partir de ese momento nuestra confianza se comenzó a resquebrajar y nos dimos cuenta de que los balances de muchas entidades estaban enfermos, de que el sistema estaba sobredimensionado y de que las Cajas estaban, en general, mal gestionadas.

Ante esas sensaciones la reforma estructural del nuevo gobierno aparentemente diseñada por el Ministro de Economía y Competitividad resultó esperanzadora pues por fin parecía que se atacaba de frente la situación de las Cajas. Con un gran retraso ciertamente pues, como se puede comprobar en La Crónica de una Crisis de aquí al lado en este blog, en mayo y junio del 2009, es decir hace dos años, cuatro artículos de Expansión seguidos clamaban por un cambio de legislación inmediato y mucho más valiente que el que se ha efectuado.

El 4 de mayo de ese año escribí Las Cajas y la Consolidación Financiera en donde argüía que el orden en la toma de medidas era importante y que la consolidación del sector financiero, es decir la eliminación rápida de las Cajas, era prioritaria. El 13 del mes anterior en una columna titulada Oportunidad para España trataba de hacer ver que, dada la firmeza de nuestro sector financiero, excluidas las Cajas, este era la gran palanca en la que apoyarnos para iniciar una recuperación. El 1 de junio en Crisis y la Stakeholder Society volvía a la carga recordando que la idea de la Stakeholder Society no podía ser desatendida especialmente en momentos críticos en los que las condiciones sociales deberían ser tomadas en cuenta. Cerraba el ciclo en la columna del 8 de junio titulada justamente La Stakeholder Society y las Cajas en donde discutía si la Obra Social no podría y debería ser sustituida por un Consejo de Vigilancia a la alemana en donde se sienten representantes de los concernidos por la actividad de las instituciones financieras y que, entre sus finalidades estuviera también la elección del Presidente Consejo de Administración y la vigilancia de su remuneración.

Desde hace dos años el tiempo no ha hecho sino confirmar las sospechas y recomendaciones que entonces me parecían obvias y que en mi ingenuidad pensaba eran posibles. Pues bien nada se hizo, quizá por prudencia regulatoria o por cuestiones de reputación y hasta aquí hemos llegado, hasta estas semanas en las que la confianza internacional en España parecía desplomarse justamente por la tardanza en llevar a cabo la consolidación del sistema financiero. Y ahora la bomba de Bankia.

Comenzarán los rumores inmediatamente. Se dirá que Rato va al gobierno para hacerse cargo de una vicepresidencia económica, que dada su trayectoria de los últimos años eso sería lo peor que podría hacer Rajoy por la confianza en su gobierno que ya empieza a flaquear. Esperemos que la sustitución de Rato por Goirigolzarri sea para bien de este último y no una mera encerrona. Pero se diga lo que se diga, y mucho se va decir, espero que el propio sector mueva ficha y comience a pensar en serio en el activismo accionarial del que hasta ahora se han librado y en esa idea del Consejo de Vigilancia que me parece la única que puede salvarle del rencor popular.

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Juan Urrutia , economista y filósofo mundano. Bitácora en la red desde 2003.