Vagancia vacacional

Zapatos

Hoy escucho a Atxaga, aprovechando la presentación en euskera de su nuevo libro, que en cierta medida no voy descaminado del todo cuando aprovecho mis notas y comentarios para organizar mi mente con vistas a un nuevo posible volumen. Estas vacaciones he sido incapaz de orientar mi mente hacia una visión general de cualquier cosa y me he limitado a tomar unas cortísimas notas que ahora trascribo.

La primera nota recuerda la puerta entornada de mi dormitorio de Madrid que me permite ver simultáneamente un cuadrito de Eduardo Arroyo cuyo título es Central Park y el de un tal Vilallonga de un tamaño similar y de un título que no recuerdo. Ambos son figurativos pero muy distintos. Uno junta trocitos figurativos y de distinta significación en uno solo. Y el otro es una sola cosa con imágenes figurativas pero imposibles.

La segunda nota me recuerda a esa noticia reciente sobre una piel de plátano pegada en una pared a modo de obra de arte. En este otro caso se trata de un nieto comiendo un plátano y que antes de depositar la piel de ese plátano sobre la mesa del comedor me regala la puntita que no se come. Al mismo tiempo fijo mi atención sobre un par de zapatos de su abuela que están hablando entre ellos debajo del lavabo de manera totalmente inerte o estoica.

Me pregunto en qué consiste el Arte. O bien en relacionar objetos o seres en su estolidez o bien en lo que cada uno de ellos es en sí mismo