Equilibrio en el cambio climático

Cambio Climáticu

Últimamente se habla mucho del cambio climático y de las cosas que habría que hacer para controlar sus efectos. A mi se me ocurre que una solución sería la de eliminar a la mitad de la población pues de esta manera se volvería a un cierto equilibrio. Pero me doy cuenta de que esta solución demuestra que no se sabe muy bien lo que tenemos que entender por equilibrio. E inmediatamente llegan a mi mente las muchas ideas que se han esgrimido en Teoría Económica a este respecto.

En este ámbito económico hay una distinción crucial entre Equilibrio Parcial y Equilibrio General. En Microeconomía por ejemplo podemos tener en cuenta todos los estados futuros de la naturaleza o solamente los de hoy y mañana. En Macroeconomía, como otro ejemplo, podemos agregar más o menos las principales variables. Cuando pretendemos pensar de forma práctica tendremos que elegir entre expectativas simples y expectativas racionales. Y más en general podemos introducir más o menos generalidad.

En cuanto al cambio climático y sus efectos en la naturaleza y en la sociedad y su economía deberíamos también saber cuántas otras variables habríamos de tener en cuenta y cómo hacerlo para modelar las reacciones de los seres humanos u otros elementos de la naturaleza sobre precisamente las otras variables o sobre la propia temperatura.

La txapela, su rabito y su inclinación a la izquierda

Grupo de hombres en algorta

Uso la txapela a menudo para significar en Madrid que soy vasco; pero la usa mucha gente. La mía naturalmente tiene rabito y cuando me la pongo lo hago inclinada a la izquierda y nunca a la derecha.

En cierta manera eso me identifica como un verdadero Vasco y en ciertos lugares como un claro Kontraren-Kontra esa figura de la que escribía el otro día hablando de tres escritores que llevaba la contraria por naturaleza. Esto es muy importante en Bilbao por ejemplo especialmente cuando te colocas con la chapela puesta en esa esquina de las siete calles para ver desde ese único punto de la parte vieja que se divisa la iglesia de la virgen de Begoña, un punto muy visitado por turistas bien informados.

La discusión simpática en Madrid sobre esa última cuestión de la boina vasca nunca llega a ningún sitio por lo que quizá sea necesario asociar la características de la boina vasca con la naturaleza de los vascos a fin de hablar en serio de esa naturaleza. Yo lo soy y por ello mi uso de la txapela pueda apoyar esa búsqueda de la naturaleza verdadera de nosotros. Jamás he usado una txapela sin rabo y jamás la llevo inclinada hacia la derecha. Como vasco tengo interiorizada la naturaleza sexual de los vascos y también que somos zurdos en el origen y que esa naturaleza se revela a veces en la inclinación a la izquierda mencionada en el origen, otro signo más que nos identifica. Por lo tanto sugiero que no insistamos en la necesidad del rabo por la forma de fabricación de esta especie de sombrero o gorrito ni tratemos de explicar la resistencia a abandonar esa inclinación por parte de unos pocos como una excepción a la inclinación a la derecha por parte de la mayoría como una costumbre adquirida a través de la imitación de esa población que a través de los siglos ha ido llegando desde otras partes de España.

Yo les ofreceré dentro de poco, espero, una explicación mucho más seria.

Vallejo, Bernhard y Houellebeq

Fernando Vallejo - Memorias de un hijueputa

En el periódico El Mundo del lunes pasado, en su sección «la esfera», había una entrevista a un escritor enormemente atractivo llamado Fernando Vallejo originalmente colombiano y más tarde mexicano. La lectura de EL Mundo me hizo recordar al austriaco Thomas Bernhard y luego a ese gran escritor francés, Michel Houellebeq. Los tres utilizan un nombre propio distinto de aquel que les impusieron al nacer y los tres son, como yo, unos perfecto Kontraren Kontra siempre de frente a las opiniones e instituciones más importantes del sistema político en el que crecieron.

De hecho los leí casi en el orden en que los he mencionado. El primero fue el colombiano Vallejo, casi simultáneamente con Gabo, al que machacaba, para seguir con Bernhard y su enrabietada noticia de Salzburg y terminar bastante más tarde con la crítica radical de Houellebeq a los valores burgueses franceses. Los tres tuvieron una familia poco acogedora y fueron educados en formas poco convencionales.

Y esta falta de seguimiento de las convenciones ha sido mi clave en el ejercicio de la profesión tal como explicaba en
Expansión como hace unos 10 años. El contenido de este trabajo es todavía bastante adecuado a la situación actual.